Posts etiquetados ‘Procés’

A dos semanas para que los catalanes/as nos volvamos a reencontrar con las urnas raro es el día en que no aparece en algún medio una encuesta. En los últimos años hemos sido testigos de los no pocos errores cometidos en los sondeos por parte de las empresas demoscópicas. Pero como uno a estas alturas es cada vez más mal pensado en lo que concierne a la política, pues tal como dice el dicho “piensa mal y acertarás”, nadie consigue quitarme de la cabeza que los resultados hechos públicos por parte de quienes se dedican a esto de los sondeos electorales vienen cocinados y manipulados a interés de quien encarga la encuesta. No somos pocos los mal pensados que creemos que quienes saben de esto a veces apuestan por incentivar a determinados votantes haciéndoles creer eso del “yes we can” (sí se puede) o por el contrario jugar con el miedo del votante para intentar una mayor movilización con la que frenar a esa posible mayoría, que en caso de ganar pudiera desencadenar poco menos que las siete plagas de Egipto. Y es en este contexto donde día sí y día también aparece alguna encuesta, pública (como la del CIS) o privadas, sobre la tendencia de voto de cara al 21-D que uno tiene muy claro que las mismas reflejan más el deseo de algunos que la realidad de lo que seguramente reflejarán las urnas a la finalización de dicha jornada.

Para alegría de unos y decepción de otros, es muy probable que los dos bloques antagónicos y aparentemente irreconciliables en que se ha dividido la política y la sociedad catalana vuelvan a contar con un número de representantes en el Parlament muy similar al actual, lo que significaría una nueva victoria del soberanismo, aunque sea por la mínima, lo que llevará a nuevos conflictos y a la formación de un gobierno sometido a la fiscalización, a la coacción, y a la posible judicialización de todas aquellas decisiones que molesten al gobierno del estado por la vía del artículo 155.

Lamentablemente el círculo vicioso de falta de voluntad negociadora, imposición o represión, desafección, desobediencia y nuevas imposiciones y una mayor represión no va a cambiar ni con esa supuesta victoria del bloque constitucionalista, pues mientras en el Partido Popular o su recambio naranja estén en la Moncloa nada se podrá hacer para buscar una salida negociada. El Gobierno del señor Rajoy no puede pretender una vez más esconder la cabeza bajo el ala a la espera de que se dé el milagro y consigan un gobierno tripartito (CD’s, PSOE, PP) y unionista, pues aun consiguiéndolo este no será más que un parche a corto plazo que difícilmente podrá acabar o poner freno a los anhelos y sentimientos de un número considerable de catalanas y catalanes deseosos de conseguir la emancipación del estado español o como mínimo de poder decidir libremente el futuro de nuestra tierra.

MSNoferini

Encuesta

Encuesta de GESOP para el Periódico de Catalunya aparecida hoy 7/12/2017, y seguramente una de las más creíbles.

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Días convulsos los que estamos viviendo en el país de la piel de toro, especialmente en esa especie de aldea gala situada al nordeste del país llamada Catalunya. La desobediencia a las leyes de un país, por no contemplar el legítimo derecho de un pueblo a poder decidir cómo ha de ser su futuro, y el querer emanciparse con el apoyo de ese 37% del censo electoral catalán que participó en 1-O (algo poco factible sin contar con el apoyo o permiso de los grandes poderes económicos que mueven este mundo), nos ha llevado a un conflicto de difícil solución y del que a corto y medio plazo seguramente todos saldremos perjudicados.

En este pulso Catalunya-España, que algunos entienden como revolución (de concepción mayoritariamente burguesa), hemos llegado a un punto demencial de difícil solución. Muchas promesas difíciles de cumplir, mentiras, poca voluntad de dialogo, manipulación y represión. Un cóctel explosivo, que a estas alturas será difícil de desactivar.

Con todo este proceso o “procés” se ha podido constatar, algo que quizás muchos ya teníamos muy claro, la baja talla moral de buena parte de nuestros/as políticos/as y su poderoso entorno. Lamentablemente los partidos y la mayor parte de los políticos, sobre todo aquellos/as que tocan poder, no siempre trabajan y funcionan en base a las necesidades reales del pueblo (estímulos), sino que en no pocas ocasiones son ellos los que irradian ciertos estímulos o inputs, transmitiéndolos de manera directa o por los canales distorsionadores habituales (medios de comunicación), para convertirlos de manera asistida en la respuesta deseada por ellos (reivindicaciones), lo que al final acaba convirtiendo a esta respuesta en el resultado de imponer su credo, sus intereses y llevarnos hacia donde a ellos les pudiera interesar. Siendo lo que está ocurriendo estos días en Catalunya y la respuesta del estado un claro ejemplo de ello.

La mayoría de quienes hemos nacido y habitamos en países supuestamente desarrollados y democráticos hemos crecido dando por buenos ciertos principios e ideales, tenemos unas necesidades muy similares, compartimos los mismos deseos y ambiciones, y estamos mayoritariamente igual de aburguesados y aborregados.

Vivimos en países donde se ha potenciado el individualismo sobre lo colectivo, y la competitividad por encima de la solidaridad. Donde se nos ha inculcado el culto al dinero, a los bienes materiales, y que dinero y bienes materiales nos harán pertenecer a una clase social o a otra, como una extrapolación de la idea de castas. Países donde en algunos casos se ha hecho especial hincapié en remarcar los nexos comunes de unas determinadas comunidades, a pesar de pudieran existir “hechos diferenciales”, culturales y lingüísticos; o por el contrario se ha despreciado la pluralidad y la diferencia para intentar imponer una falsa idea de uniformidad. Al final, por mucho que algunos/as quieran negarlo, somos el resultado del permanente adoctrinamiento al que somos sometidos desde el día en que nacemos. Y es por todas estas causas expuestas que entiendo que al final buena parte de los ciudadanos de este mundo formamos un grupo más homogéneos de lo que podamos pensar, y simplemente existen pequeñas variaciones identitarias que vienen decididas por el simple hecho de haber nacido, haberse criado o haber vivido en un determinado punto geográfico o cien kilómetros más al sur, norte, este u oeste, y de los intereses que rigen o de quienes rigen ese territorio.

Mi conclusión es que el libre albedrío al final es todo menos libre, y el albedrío, esa supuesta elección consciente y reflexionada, en no pocas ocasiones poco tiene de reflexionada y de serlo se hace en base a unos preceptos ideológicos que nunca son innatos y sí inculcados por el entorno en el crecemos y nos desarrollamos. Al final el punto geográfico donde nacemos y vivimos, el entorno familiar y social que nos rodea, la educación y formación que recibimos, los estímulos a los que somos sometidos y nuestra condición social acabarán haciendo de nosotros, para bien o para mal, lo que somos, y lamentablemente a día de hoy buena parte de todas estas variables difícilmente pueden ser controladas.

MSNoferini

adoctrinamiento

Si hacemos caso a las encuestas más serias y fiables de cuál sería el resultado electoral en caso de unas nuevas elecciones a la Generalitat podremos comprobar que, al margen del trasvase de votos que se pueda producir en los partidos que forman cada uno de los dos bloques en que está posicionada la mayor parte de la sociedad catalana (independentista y constitucionalista), poco o nada va cambiar.

La lamentable forma de actuar del Gobierno del Partido Popular, con el apoyo de los que se hacen llamar socialistas y los leurrouxistas* de Ciudadanos y su estrategia de tierra quemada para intentar frenar el avance del independentismo catalán, lo único que ha conseguido ha sido encender más los ánimos de los catalanes y una reacción colectiva que en muchos casos responde más a la indignación y a un sentimiento nacido del corazón que del razonamiento sobre las consecuencias futuras de todo lo que está pasando.

Ante una consulta ciudadana que podía no ser a interpretación de los constitucionalistas legal, no así legítima, y que no contaba con el apoyo de una buena parte de los catalanes y un casi nulo respaldo internacional se decidió actuar de manera desmesurada y en algunos casos hasta criminal, lo que llevó a mucha gente que no creía en ese “procés” a tomar una actitud beligerante contra quienes han estado intentando menoscabar el derecho del pueblo catalán a decidir en democracia su futuro.

La reacción de los poderes del estado ha sido totalmente insensata pues de no haberle dado importancia alguna a la consulta del 1 de octubre, el haber puesto sobre la mesa la insuficiente participación del electorado en el referéndum y el haber sabido interpretar el gesto que el President de la Generalitat tuvo al dejar en suspenso la proclamación de la República Catalana y no someterla a votación en el Parlament, unido a los datos de las posibles consecuencias para la economía catalana, hubieran podido llevar a que el “procés” acabara muriendo por inanición.

Es probable que si desde el Gobierno del estado se hubiera dado por buena la respuesta de Puigdemon y su misiva sobre si fue o no declarada la independencia, como una prueba inequívoca de que no se había hecho, hasta hubieran podido crear una fractura en el bloque independentista. Lamentablemente algunos estaban ávidos de demostrar que nadie puede poner en riesgo la integridad de la gran España y el resultado es la división y unas consecuencias que no creo que aún nadie sea capaz de cuantificar.

Ahora lo único que sabemos a ciencia cierta es que cada vez hay más gente dispuesta a jugársela apoyando el incierto camino de la independencia, que el estado ha acabado dando por buena la exigencia de aquellos que reclamaban mayor dureza contra “el secesionismo” y que el sentimiento de no querer formar parte de un estado incapaz de reconocer la pluralidad del mismo está muy presente y difícilmente los partidos soberanistas perderán apoyos en unas nuevas elecciones.

MSNoferini

Intención de voto

*El Partido Republicano Radical de Alejando Lerroux, lejos de lo que cabría esperar por sus siglas, se postuló ideológicamente en el republicanismo moderado y, de esta manera, pudo estar tanto en gobiernos de izquierda como de derecha. No obstante, su desacuerdo con Manuel Azaña respecto a continuar con la alianza de los republicanos y los socialistas hizo que el Partido Radical se aproximara progresivamente a las posiciones de la derecha. Tras su éxito en las elecciones de noviembre de 1933, donde Lerroux fue el segundo candidato más votado con 102 escaños, el Partido Radical pactó con el vencedor de los comicios, la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), para formar gobierno. (fuente: ABC)

Esta noche pasada la vicepresidenta del Govern Valencià, Mónica Oltra, ha sufrido un escraché a la puerta de su casa por parte de un grupo de ultra derecha, España 2.000. Hemos llegado a unos extremos muy peligrosos y aunque desde fuera de nuestro país piensen que a diferencia de la mayoría de nuestros vecinos europeos aquí somos afortunados por no tener un volumen excesivamente alto de ultras ni un partido que acoja estos ideales, están equivocados. En España tenemos, para desgracia nuestra, un elevado número de ultras y un partido político importante, o tal vez dos, que les dan cobijo haciendo innecesario que tengan que crear su propio partido (aunque partidos minoritarios donde se juntan cuatro descerebrados donde se hace clara ostentación de su ideología también los hay). Algunos partidos de la derecha española están plagados de militantes ultras, y aunque buena parte de ellos se pongan la máscara de demócratas en sus declaraciones y en más de un acto quedan retratados (sea por sus cánticos o himnos, por las banderas y simbología que se despliega, por no querer aplicar una ley tan justa y necesaria como la de la memoria histórica, o por sus declaraciones totalmente xenófobas y cargadas de odio hacia ciertas minorías.).

Desde que esa derecha supuestamente democrática convirtió a Catalunya en el centro de su peculiar cruzada patria y como trampolín para recuperar el Gobierno del estado, violentando la voluntad popular del pueblo catalán al utilizar la justicia para desmembrar el Estatut de autonomía de Catalunya en aquel ya aparentemente lejano 2010, hemos ido viendo como esa derecha, heredera directa del régimen totalitario que se hizo con el poder con la fuerza de las armas y tiranizó durante cuarenta años este país, está más presente que nunca.

Y son los motivos expuestos, entre otros, los que me llevan como catalán a tener el punto vista que tengo y a participar en ciertos actos y a escribir determinados artículos y comentarios en las redes sociales sobre Catalunya y el Procés. Más de una persona me ha comentado que parezco demasiado cercano a la independencia de Catalunya, pero lo cierto es que sigo pensando y defendiendo los mismos principios de toda mi vida. Unos principios que en una buena parte son heredados y que han ido transmitiéndose de padres a hijos. Soy un proletario, hijo, nieto, bisnieto y descendiente de proletarios y mis ideales son progresistas, sociales y libertarios, y mi patria son todas y ninguna. Me siento muy catalán, pero también me siento muy ligado a Valencia y Aragón, y por tanto a día de hoy aun me sigo sintiendo español; me siento también muy italiano y romano, la maravillosa tierra de quien lo fue casi todo para mí, mi madre. No olvidemos que todo ser humano es un puzle compuesto de miles de piezas, y parte de esas piezas son heredadas y muchas otras las tallamos nosotros mismos para hacerlas encajar en nuestro ser. Y nuestra nacionalidad no viene determinada por un trozo de papel o es una simple cuestión de la tierra donde naces, sino a mi entender viene marcada por donde naces, donde paces, y también tiene mucho que ver con quien te hace (padres, familia, entorno). Y es por ello que nunca apoyaré ni sentiré simpatía alguna por los nacionalismos, pues los considero excluyentes y xenófobos, y que a día de hoy siga sin sentirme atraído por el independentismo catalán. Pero como demócrata y antifascista, tomando una frase que erróneamente se le atribuye a Voltaire siendo en realidad de Evelyn Beatrice Hal:“aunque no comparta tus ideales defenderé con mi vida el que puedas expresarte en libertad”.

Estoy cansado de fascistas, como aquellos que encierran en prisión quienes se revelan pacíficamente por sus ideales, estoy cansado de imposiciones. No trago a quienes quieren convencernos con mentiras y manipulando la información (y de estos desgraciadamente los hay en todos lados y defendiendo todo tipo de ideales). No aguanto que en la situación tan desesperada en la que se encuentran cientos de miles de familias y personas, tras esa estafa que vinieron a llamar crisis, y que ante dramas humanitarios que llevan a millones de personas a huir de guerras y hambre por culpa del deshumanizado capitalismo,  la desinformación tape el volumen de estos dramas y la evidente la inutilidad de nuestros Gobiernos y gobernantes en buscar y aplicar soluciones. Pero aun estando cansado y en una situación de total indignación no me resigno a estarme de brazos cruzados y sigo luchando, pues entiendo que desde el salón de casa poco o nada se puede cambiar. 

MSNoferini

El 1 de Octubre ya está aquí

Publicado: septiembre 29, 2017 en Uncategorized
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Ya se acerca el tan temido por unos y tan celebrado por otros 1 de Octubre. No sé a ciencia cierta qué ocurrirá, pues de pitoniso poco tengo y no suelo acertar demasiado con mis predicciones. Pero lo que sí sé es las ganas que tengo de dejar atrás “el procés”, que como demócrata apoyo sin condiciones el derecho de cualquier pueblo a decidir su futuro, que no me gustan los inquisidores estatales y sus tribunales del santo oficio, como tampoco me gustan buena parte de los partidos y políticos que están tras la organización de este referéndum.

Estoy cansado de fascistas, y de quienes usan demasiado alegremente esta misma palabra para simplemente etiquetar y descalificar a quienes piensas de manera diferente. No me gustan las imposiciones, como podrían ser el no dejarnos votar o que se nos imponga un resultado, y hacia donde nos pueda conducir, si no viniera avalado por una mayoría cualificada y representativa.

Poco me importa que este referéndum no cuente con la aprobación del estado, o mejor dicho la cara más intolerante, retrógrada y antidemocrática de este país, y de quienes nos han usado a los catalanes como punching ball donde descargar sus golpes y su odio hacia nosotros y nos han utilizado para tapar sus miserias y para ganar elecciones. Los catalanes, como cualquier otro pueblo, tenemos toda la legitimidad y el derecho en poder votar en qué país queremos vivir y cómo ha de ser ese país. Ojalá hubiera podido ser pactado y/o haber encontrado alguna alternativa previa, pero si algunos nunca han querido dialogar que le vamos a hacer.

Y me cansa, a la vez que me producen auténticas arcadas, el ver hasta dónde están dispuestos a llegar algunos medios de comunicación ajenos a toda ética periodística para descalificar a quienes apoyan este proceso o procés  –y prueba de la bajeza de alguno de estos medios es la portada que os adjunto-.

En definitiva estoy cansado de tener que aguantar tantas cosas, y de ver como el monotema desgraciadamente lo ha tapado todo (corrupción, problemas sociales, precariedad laboral, falta de libertades, la nula separación de poderes propios de cualquier país democrático, etc.). 

MSNoferini


Con lo tranquilo que estaba yo estas pasadas vacaciones lejos del mundanal ruido perdido en un pequeño y maravilloso pueblo en los límites provinciales de Teruel y Castellón, donde suelo pasar mis vacaciones, sin tener acceso a la prensa o redes sociales. Pero desgraciadamente como proletario que soy tenía que volver a la rutina diaria, a tomar consciencia de la cruda y triste realidad de este injusto mundo en el que vivimos y al bombardeo constante de información y manipulación a través de los medios. Y cuando vives en Catalunya, concretamente en una importante ciudad de la Catalunya central, y más en los tiempos que corren, es evidente que el tema predominante en medios y en las conversaciones de mi entorno, del que difícilmente es posible abstraerse, es el de “el procés” y el derecho a decidir.

Creo que a estas alturas la mayoría de quienes me conocéis o habéis perdido algo de vuestro tiempo en leerme sabréis o imaginaréis cuales son mis ideales y con ello a que soy totalmente favorable a la que considero como la principal manifestación de lo que debería ser una democracia, el derecho a decidirlo todo sin tener que depender y/o someterse a la voluntad de otros, por mucho que estos sean representantes electos democráticamente.

En los tiempos que corren cada vez somos más los que no confiamos en exceso en los Gobiernos y las supuestas cámaras de representación de la voluntad popular, ya que para poder vistas cumplidas nuestras expectativas primero deberíamos vivir en una plena democracia donde los intereses de unos pocos poderosos no estuvieran por encima del resto y donde los gobernantes no fueran un apéndice de ese poder. O eso o tener la suerte de contar con un partido que se amoldase a la perfección a nuestros ideales políticos y pudiera ser la fuerza más votada, y con ello poder hacerse con el gobierno y una amplia representación parlamentaria. Pero desgraciadamente la experiencia nos ha acabado demostrando que los pobres y el proletariado pocos motivos tenemos para confiar en gobiernos, así como en los partidos políticos y en quienes están al frente de ellos, pues una cosa son las promesas electorales y otra bien diferente lo que hacen y cumplen cuando llegan al poder.

Con lo expuesto, a pesar de mi descontento y pesimismo hacia lo que es la política, sería lógico pensar que como catalán y persona que se considera demócrata y progresista debería estar totalmente a favor de lo que se ha venido a llamar “el procés”, y del referéndum que este próximo 1 de Octubre debería llevar a los catalanes a decidir su unidad o emancipación del estado español, pero lo cierto es que a medida que se acerca la fecha y veo el circo que se ha montado las dudas que tengo, sobre si le doy mi apoyo y acudo a votar, son mayores.

Es curioso ver como algunas personas de principios a mi entender arcaicos, aburguesados y no en pocos casos fruto del aborregamiento mediático tienen la idea preconcebida que todos aquellos/as quienes nos situamos a la izquierda de la izquierda del espectro político en mi caso por convicción e ideales nacidos de mis antecedentes familiares, educación y coherencia con mi propia condición socio-económica somos radicales y poco democráticos, algo bastante alejado de la realidad. El tiempo me ha permitido conocer a no pocas personas que se definían ideológicamente como comunistas y libertarios, las personas más demócratas con las que me he podido encontrar, pues en su idea sobre lo que debería ser el “gobierno del pueblo” y la plena participación de la ciudadanía en la toma de decisiones se halla la esencia de eso que vinimos a llamar democracia. Y es este concepto de democracia que tengo tan asumido, donde todos/as y cada uno/a de nosotros/as al margen de tener la posibilidad de participar en la toma de decisiones deberíamos respetar al máximo y reconocer los derechos y los espacios de las minorías, que me llevan entre otros motivos a sentir auténtico asco por Gobiernos y parlamentos como el español y catalán y su desprecio a las minorías, no siempre tan minoritarias aritméticamente, y la imposición de las mayorías parlamentarias a la manera de una apisonadora, siendo esta la principal causa que me lleva a querer desentenderme de todo esto que en Catalunya llamamos “procés”.

Hace ya algún tiempo leí una frase que decía algo así como que “la democracia es el sistema de gobierno en que la mayoría da voz y reconoce los derechos de las minorías” en algunos casos porque quizás llegue el día que esas minorías sean muy poderosas o puedan convertirse en las mayorías del futuro o por ser una sociedad sana con un acertado concepto sobre lo que debe representar la democracia.

No son pocos los amigos y amigas independentistas, a los cuales respeto mucho pues aún no compartiendo el sentimiento de nación catalana que ellos defienden compartimos muchos ideales, que tratan de convencerme de que no les falle el próximo 1 de octubre y vaya a votar, e incluso un gran amigo y algunos conocidos con una ideología enmarcada dentro de esa corriente denominada anticapitalista han intentado hacerme ver la importancia de ir a votar e incluso de la posibilidad de votar que SÍ a la independencia como una forma de intentar crear una fractura en el muro del antidemocrático neoliberalismo que controla el Gobierno y las instituciones del estado. Algunas personas que no son independentistas y ni siquiera catalanas ven en el referéndum de autodeterminación que debería celebrarse este cercano 1 de octubre una posibilidad de dañar a la todopoderosa derecha española, y se creen tan buenos estrategas como para arriesgarse a jugar esa carta. Un argumento que, por mucha manía que le tenga a los antidemocráticos imposicionistas del corrupto Partido Popular y a ese lerdo que tenemos por presidente, no me convence al tener muy presente que tras el proceso se halla un partido tan asqueroso o más que el PP y tan corrupto como él, la burguesa y neoliberal derecha convergent. Sin olvidar la manipulación constante a la que la derecha catalana ha sumido durante décadas, igual que la española, a los ciudadanos de esta tierra o país y su deseo, con el beneplácito de alguna formación de izquierdas, de querer imponer unos resultados favorables a sus intereses aunque estos nos vengan respaldados por la mitad más uno del censo electoral. No olvidemos que la última encuesta hecha pública por la propia Generalitat cuantificaba en un 41% los catalanes favorables al Sí. Hay una frase que se le atribuye a quien fuera uno de los primeros presidente de los EE.UU y uno de los redactores de la Declaración de Independencia, Thomas Jefferson, que dice: “La democracia no es más que el gobierno de las masas, donde un 51% de la gente puede lanzar por la borda los derechos del otro 49%”.

No me convence “el procés”, no me gustan los dos principales partidos que están tras él, no me gusta el espectáculo bochornoso que se vio en el Parlament los días que se presentó y aprobó en tiempo récord las leyes del Referéndum y de transitoriedad, no me gusta que se imponga el resultado que a algunos les interese por pocos que sean los votos que se depositen en las urnas; pero tampoco me gusta que el estado español coarte las libertades de los catalanes y nuestro derecho a decidir nuestro futuro, me horroriza que durante todo el tiempo que se lleva gestando todo este proceso que culminará o no este próximo 1 de octubre el antidemocrático partido que gobierna el estado no haya tenido voluntad alguna de negociar y poner alternativas sobre la mesa, no me gusta nada que se persiga a quienes pudieran estar confeccionando las papeletas que se deberían utilizar el día de la votación o se intenten secuestrar urnas y al mismo tiempo no se persiga con igual dureza a los corruptos. Son tantas las cosas que no me gustan que a día de hoy puedo decir que apoyo el derecho a decidir, aunque no me guste este proceso sin garantías, pero estoy en un mar de dudas si vale la pena hacer acto de presencia en el colegio electoral que me toque y votar.

MSNoferini

Explosión parlamento británico

No se me ocurre mejor fotografía para ilustrar la reflexión que comparto en esta entrada de mi blog sobre gobiernos y parlamentos que una de las secuencias finales de la adaptación de V de Vendetta donde se vuela el parlamento británico.

Hay veces en que aparecen noticias o declaraciones hechas por algún importante dirigente que, estando totalmente fuera de lugar, sorprendentemente parecen pasarnos desapercibidas o no causan entre la ciudadanía el efecto que por su gravedad deberían producirnos, y un claro ejemplo es la noticia aparecida este pasado martes (8/8/2017) en algunos medios: “Mariano Rajoy emplazó ayer al PSOE a renunciar a su plan de buscar una solución política para Cataluña antes del referéndum de independencia anunciado para el 1 de octubre”. Concretamente nuestro todavía presidente manifestó: “antes del 1 de octubre no soy partidario de hacer nada”.

Cómo todo un Presidente de un Gobierno puede ser tan irresponsable, una vez más, de esconder la cabeza bajo el ala a la espera de ver cómo evolucionan unos hechos de tal importancia, como la convocatoria de un referéndum de independencia por parte de Catalunya. Quién se puede creer que todo un Gobierno de un país no sea capaz de articular propuesta alguna y de sentarse a negociar una posible salida a lo que se ha acabado convirtiendo en un importante conflicto, del cual desconocemos hasta dónde puede llegar si se coarta el derecho de los catalanes a decidir democráticamente su futuro. Y para mayor desfachatez emplaza al principal partido de la oposición a hacer lo mismo.

¿A caso veríamos bien que ante una previsión de desastre natural, posible hambruna, conflictos diplomáticos, etcétera, un gobierno optase por esperar a ver cómo evolucionan los hechos o cuál es resultado antes de mover un solo dedo?

Pienso que al margen de lo que pudiera haber buscado la antigua Convergencia al iniciar el “procés”, partido al que muchos catalanes nunca le hemos tenido simpatía alguna y no olvidamos la pesada mochila de corrupción con la que cargan, toda o la mayor parte de la responsabilidad de lo que está ocurriendo y pueda ocurrir se la debemos achacar al Gobierno del señor Rajoy y a su partido. No olvidemos que uno de los principales desencadenantes del descontento generalizado que tenemos los catalanes con el gobierno del estado, y que nos han llevado al actual proceso de reivindicación de nuestro derecho a decidir, se debe al famoso recurso que en su día presentó el Partido Popular ante el Tribunal Constitucional por la reforma del estatuto de autonomía de Catalunya (l’Estatut), contra el que “la Santa Inquisición Popular” tuvo la desfachatez de recurrir no pocos artículos, parte de los cuales su redactado eran casi un calco del articulado de otros estatutos de autonomía que por esas fechas se habían reformado o se estaban reformando con el apoyo del partido del señor Rajoy.

MSNoferini

Tonto