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Declaraciones de Cospedal

Oía esta mañana parte de la intervención de la Secretaria General del PP y todavía Ministra de Defensa, la Sra. María Dolores de Cospedal, en la comisión de investigación sobre la demostrada financiación ilegal del Partido Popular, que tuvo lugar ayer en el Congreso, y he sentido vergüenza ajena.

¿Cómo se puede tener la cara tan dura de decir que la sentencia de la Gürtel no tiene mayor importancia y seguir mintiendo sobre el tema de la financiación irregular y la contabilidad B de su partido, cuando el reciente fallo judicial da por probados los hechos y por ello se les condena, e incluso algunos de sus compañeros, como el Presidente del Senado el Sr. Pio García Escudero, han reconocido el cobro de sobresueldos de la caja B?

La desfachatez de esta señora no tiene límite y más cuando oyes como en su argumentario parafrasea al Presidente de su partido y Gobierno, en una de sus ya habituales estúpidas frases, pues según ella la responsabilidad de lo ocurrido, y a las que hace referencia un Juez, estaría en “personas que hacen cosas”, no en el PP.

Tras su ya famoso discurso de “las indemnizaciones en diferido”, en referencia a los salarios cobrados por el contable de su partido, el Sr. Bárcenas, tras supuestamente haber sido apartado del cargo por los escándalos de los que ahora la justicia ha fallado, que quedó clara la capacidad de oratoria de esta señora, y que la profesión de letrado del estado igual está sobredimensionada o que a veces hay personas que no se merecen llegar a según que puestos.

Los hechos nos confirman que este es un mundo de personas mediocres, pero tal como muchos y muchas reconocemos nuestras limitaciones y/o mediocridad otras tantas se creen más de lo que realmente son, y lamentablemente en política, como queda demostrado, está lleno de mediocres y no en pocos casos de mentirosas y mentirosos compulsivos.

Estamos ante el triunfo de la mediocridad donde no pocas personas son capaces de creerse que por el simple hecho de tener un título o diploma esto les confiere un estatus especial; dónde quien se ve capaz de unir más de diez palabras en una oración escrita se puede llegar a creer escritor; quien perteneciendo a un partido político y creyéndose capacitado para hablar ya se las da de gran orador, político/a y estadista; y quien publicando más de diez artículos se puede llegar a creer periodista.

MSNoferini

Saber más:  “Las 10 mentiras de Cospedal en el Congreso” (Cadena Ser)

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Portada El Mundo

Cuesta asimilar toda la inmundicia de excesos y corrupción política que durante la última semana los medios no han parado de regurgitar. Que si la imputación de un Secretario de Estado del ministerio del Sr. Montoro; que si el ingreso en prisión preventiva del Sr. Zaplana; las condenas de la Gürtel y el demostrado lucro del partido del Gobierno en esta trama; que si los ERES en Andalucía; el caso del desvío de fondos de la Diputación de Barcelona por parte de altos cargos convergents, PDECat o como se quieran hacer llamar actualmente; y por último, pero no por ello menos grave, las sospechas sobre los títulos universitarios de algún importante miembro del PP, como podría ser el Sr. Casado.

Muchos y abultados escándalos en un país en el que el poder ejecutivo (Gobierno) se ha venido pasando por el forro de sus caprichos las reiteradas recomendaciones de la UE en materia de transparencia y lucha contra la corrupción, y que el famoso chalé del Sr. Iglesias y la Sra. Montero no han podido tapar, por mucho que algunos medios han intentado estirar tanto del tema que han acabado rebasando el límite de elasticidad de una noticia poco trascendente.

Tengamos los ideales que tangamos y nos gusten más unos políticos u otros nadie en su sano juicio puede poner a un mismo nivel la evidencia de que el Sr. Iglesias tiene el mismo apego por los bienes materiales y una buena casa que la mayor parte de los mortales, que los delitos y escándalos de quienes se enriquecieron como comisionistas y con fondos públicos, y doparon a su partido con una financiación ilegal a cargo de ciertos corruptores a cambio de contratos públicos o ves a saber qué.

Tampoco se puede comparar el partido del Sr. Iglesias, guste más o guste menos, con el partido de M.Rajoy, tras haber quedado demostrado que este se lucró a través de una trama mafiosa.

Lo que si que podemos echarle en cara el Sr. Iglesias, a cuento de su costoso chalé, es su demostrada incontinencia verbal sobre lo que debía ser la nueva política, pues cuando eres un político y/o personaje público siempre llega el momento en que se acaba siendo esclavo de las propias palabras. Y a ver si se aprende de una vez que los twitts los carga el diablo y por ello se ha de pensar muy bien lo que se dice y cuelga.

MSNoferini

Hace pocos días se cumplieron siete años de aquel esperanzador y aparentemente lejano 15 de mayo del año 2011. Una fecha que muchos de nosotros/as siempre guardaremos en el recuerdo, como lo puede estar para otras generaciones aquel mítico mayo del 68 francés (del que se acaba de cumplir el 50 aniversario).

El 15M para no pocos supuso un despertar al aletargamiento general; el descubrir que no estábamos solos, pues nuestras inquietudes e indignación ante la complicada situación en la que nos encontrábamos, como consecuencia de unas nefastas políticas, eran compartidas por un gran número de personas; y la ilusión de pensar que ese eslogan tan presente en mis recuerdos de infancia de que “el pueblo unido jamás sería vencido” podía convertirse en una realidad y que ya nadie podría frenar los cambios que supuestamente estaban por venir.

Pero a pesar del grato recuerdo que tengo del 15M, y de mi 15M personal, no puedo olvidar que pocos meses después de esos hechos el Partido Popular se hizo con el Gobierno (20N) y sus políticas dejaron de ser nefastas para rozar la criminalidad, y es por ello que mi esperanza, como la de tantas otras personas, se vio truncada y que desde entonces me lleva a preguntarme de manera reiterada: ¿qué se consiguió y qué queda de esa movilización?

Si volvemos la vista atrás recordaremos algunas de las reivindicaciones que se plantearon en buena parte de las asambleas hechas en las plazas de nuestras ciudades y pueblos: cambio en la Ley electoral, democracia participativa, derecho a una vivienda digna y dación en pago, sanidad pública gratuita y universal, pensiones dignas y poner fin a los cambios impuestos desde el Pacto de Toledo, un pacto educativo y educación pública de calidad, reforma fiscal, eliminación de los privilegios de la clase política, verdadera regularización de las condiciones laborales y poner solución desempleo juvenil, listas libres de imputados, transparencia de las cuentas y en la financiación de los partidos, aconfesionalidad del estado y desvinculación entre Iglesia y Estado, cierre de las nucleares y promoción de las renovables, recuperación de las empresas públicas privatizadas, etcétera.

Muchas reivindicaciones y pocos logros, pues desgraciadamente ninguna de ellas ha obtenido una solución satisfactoria. Pero no es menos cierto, mirándolo con optimismo, que no todo era propuestas concretas que llevaran implícito un cambio legislativo, ya que había muchas otras propuestas que consistían en un cambio ajeno al poder y que debía nacer de la instrospección propia de cada uno de nosotros. Con el 15M se puso de manifiesto la necesidad de una mayor implicación de la ciudadanía en forma de activismo, la necesidad de someter al poder a un control exhaustivo y de empezar a cuestionar la información que recibíamos por los canales oficiales y en manos de ciertos intereses ajenos a los del pueblo. Y es por ello que si hemos de buscar el éxito del 15M entiendo que lo encontraremos en: comenzar a poner en duda las versiones oficiales y las mentiras del poder, tirar por tierra el argumentario de repartir responsabilidades de crisis y problemas, fin del bipartidismo, nuevas plataformas municipalistas, visualización desahucios, desculpabilizar a la ciudadanía y poner el ojo en los bancos y sus cláusulas abusivas, participación ciudadana, comenzar a poner bajo vigilancia ciudadana al poder, y algo tan importante como un más que necesario auge del feminismo.

Y son estos importantes logros, aunque desgraciadamente aún no hemos sido capaces de echar de las instituciones políticas a esa “casta” al servicio de tan poderosos amos, lo que nos queda de ese 15 de mayo y el motivo por el cual esta fecha seguirá siendo recordada y venerada por muchos y muchas de nosotras. Aunque tampoco quisiera olvidarme de hacer referencia a todas y todos aquellos que se subieron al carro del 15M y presumen de su participación en el mismo desde las plazas de sus ciudades y pueblos, y que de ser cierto faltarían plazas y calles para dar cabida a tanta gente. Sin olvidar a todos esos movimientos sociales y a algún partido que abusan en exceso a la hora de atribuirse la representatividad de aquel movimiento espontáneo y apartidista.

Otra mención que no quisiera dejar de hacer sería en referencia a los partidos, medios y personas que viendo peligrar sus intereses y el status quo criminalizaron el 15M y a quienes participaron de aquellos hechos y otros tantos que les siguieron, como podría ser el caso del nuevo president de la Generalitat, el señor Torra, el cual escribió en su día: “esta panda de memos de los indignados nos lleva directamente al quinto mundo. Y lamento ser tan bestia pero no hay tiempo para matices. No hay tiempo para decir que hay ideas muy bellas tras el 15M”.

MSNoferini

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Que difícil se hace hablar bien de un país que a nivel institucional es incapaz de honrar la memoria de todas y todos aquellos que murieron defendiéndolo de golpistas y fascistas, y se niega sitemáticamente a respetar y cumplir con la ley de Memoria Histórica. Esa desgraciadamente es la España del Partido Popular, según parece la de esos que se hacen llamar Ciudadanos, y aunque resulte increíble también lo fue durante algunos años la de aquellos que estuvieron al frente del gobierno español formando parte de un partido que se hacía llamar (y se sigue llamando) “socialista”  -pues no olvidemos lo poco que hicieron los primeros gobiernos del PSOE por recuperar y dignificar la memoria de quienes se dejaron la vida o unos cuantos años defendiendo la legitimidad de una República y unos gobiernos que por muchos errores que se pudieran haber cometido fueron legítimamente electos por el pueblo-.

Cuántas veces hemos oído a representantes políticos desentenderse de la Ley de Memoria Histórica, bajo el pretexto de la conveniencia de no remover el pasado. Pero claro ellos no tienen a sus muertos enterrados en cunetas, y parecen querer olvidar que durante 40 años se enalteció a los muertos y combatientes del bando golpista (que en no pocos casos se corresponden con sus muertos) en esa atroz guerra civil que destrozó y dividió a este país.

Soy del parecer, como seguramente no pocas personas, que no se podrán cerrar viejas heridas y superar nuestro doloroso pasado hasta que no se recupere la memoria histórica, de una manera totalmente objetiva, y los descendientes de todos aquellos que murieron y/o fueron castigados y esclavizados puedan ver honrados a sus padres y abuelos.

Sigue siendo motivo de vergüenza que los vencedores, los poderosos vencedores, sigan imponiendo de la mano de sus hijos y descendientes su voluntad; y mientras haya quien presume de no haber invertido un solo euro en hacer cumplir una ley tan necesaria y justa como la de Memoria Histórica y por contra se financie a una fundación con el nombre del cruel dictador que se impuso por las armas y tiranizó este país durante 40 años.

Hay un dato que cuando se habla del golpe de estado de julio del 36 se omite y que es realmente importante de destacar para poder entender qué o quién movió a buena parte del ejército a perpetrar ese golpe de estado y porque un gobierno supuestamente democrático sigue sin querer condenar a los golpistas y resarcir a quienes defendieron la democracia, tal vez imperfecta, pero tan imperfecta como lo puede ser la actual.

Juan March

Juan March, importante empresario, banquero y contrabandista que apoyó el golpe de estado del 36.

El golpe de estado contra la República fue perpetrado, como es bien sabido, por una parte importante del ejército, el cual contó con el apoyo de la alta jerarquía eclesiástica del estado español, al margen de los totalitarismos italiano y alemán (fascismo y nazismo); pero no debemos olvidar que tras la planificación de dicho alzamiento también se hallaban todos aquellos que veían peligrar su poder y dinero con el empoderamiento de la clase obrera a través de los pujantes sindicatos de clase y ciertos partidos políticos, e incluso podían perder algunas de sus importantes empresas en sectores estratégicos, ante una posible estatalización de las mismas. Empresas y empresarios que ahogaron las reivindicaciones y sueños de la clase obrera y en no pocos casos consiguieron un importante trato de favor durante la dictadura e incluso se les facilitó el uso de mano obrera esclava*, puesta a su disposición por el nuevo gobierno de la dictadura, procedente de ese amplio contingente de excombatientes republicanos que debían purgar con trabajo forzado su grave delito y pecado de haber apoyado con las armas el legítimo gobierno de Negrín y la República.

Nunca olvidemos que todas o casi todas las guerras, y la civil española no fue una excepción, vienen motivadas y potenciadas por los poderosos intereses de eso que hemos venido a llamar “El Capital”. Tras cualquier conflicto armado, desde los albores de los tiempos, siempre han estado -y estarán- aquellos a quienes poco les importaban los muertos y la destrucción, y sí el beneficio que les podía reportar. Grandes poderes empresariales y económicos que tal como financian una guerra o facción en conflicto te financian un partido político en un régimen supuestamente democrático. Así es este imperfecto y mercantil mundo en el que vivimos, o al menos así es como este servidor lo ve.

 

 

MSNoferini

*Los esclavos de Franco, de Rafael Torres (Ed. Oberon)

Excesos diputados

Quien mire mi perfil de wassap podrá leer, en ese pequeño espacio reservado para información, la siguiente frase: “permanentemente indignado con el poder”. A la vista de esta frase y si alguna vez habéis perdido algo de vuestro valioso tiempo en leer algo de lo que suelo escribir, donde los adjetivos decepcionado, indignado, cansado y asqueado son más que habituales en mis disertaciones o divagaciones es probable que lleve a muchos a ponerme la etiqueta de pesimista, o incluso a considerarme poco menos que un amargado crónico, pero simplemente es que ante la preocupante situación en la que se encuentra nuestro país y el mundo en general, las instituciones, y la poca voluntad de la ciudadanía en movilizarse, no considero que existan motivos para el optimismo.

Para empezar siento poco aprecio por la mayoría de esa casta a la que llamamos políticos, es más, quienes se dedican a la política de manera profesional me generan un profundo rechazo y no en pocos casos hasta asco. También, por exagerado que pueda parecer, considero que las cámaras de representación, esos órganos donde supuestamente reside la soberanía popular, son una auténtica tomadura de pelo, donde una banda de organizados charlatanes se permiten vivir muy bien haciendo ver que trabajan en beneficio de las gentes a las que supuestamente representan, algo que pocas veces sucede.

Tampoco confío demasiado en buena parte de mis conciudadanos. No acabo de entender la escasa voluntad de movilización del proletariado en defensa de sus derechos. No comprendo y no le encuentro justificación a que una parte importante de quienes se han visto principalmente damnificados por las políticas neoliberales de nuestro gobierno (pensiones, servicios públicos, derechos, etc.) nunca hayan movido el culo para tomar las calles y decir “basta”. Me horroriza que humildes trabajadores, gentes modestas y maltratados pensionistas sigan votando, como si de un síndrome de Estocolmo se tratara, a sus verdugos y carceleros.

Tal vez a algunas y algunos os puedan parecer muy duras o exageradas mis palabras y a buen seguro muchas y muchos de vosotros no las compartiréis, pero mis vivencias y experiencia personal así me lo hacen ver y sentir. Pero quizás sea mejor ilustrar con algún ejemplo vivido los motivos que me han llevado a este supuesto pesimismo catastrofista, el cual yo lo veo como una simple visión realista de nuestra situación.

Hace ya unos años por primera vez en mi vida entré a militar en un partido político. Como otras tantas personas me ilusioné con aquellos que decían que venían a hacer nueva política. Desgraciadamente las buenas intenciones de unos chocaban con los intereses de otros, lo cual sumado a un buen número de errores y a la poca o nula capacidad o tal vez voluntad de reconducir la situación impidió que esa supuesta herramienta pudiera funcionar todo lo bien que el difícil momento en el que nos encontrábamos requería. Y es por todo ello que con gran decepción muchas y muchos abandonamos la militancia.

Al margen de esa militancia política ya expuesta nunca perdí el hábito de ayudar e involucrarme en causas sociales, en algunas de las cuales aún sigo, y es en estas causas o luchas donde mi visión para el optimismo ha vuelto a encontrarse con el duro muro de la realidad.

Participo y me considero parte de la Marea Pensionista y me toca mucho las narices que cuando hacemos un acto o concentración seamos cuatro gatos, y me molesta que teniendo ya una cierta edad siga siendo una de las persona más jóvenes de quienes estamos comprometidos con esta causa. Parece mentira que ante un problema de la gravedad del desmantelamiento del sistema público de pensiones, las consecuencias del cual las sufriremos principalmente todas y todos aquellos que aún no las cobramos, no lleve a una movilización generalizada de pensionistas y trabajadores. Tampoco entiendo que a estas alturas no se haya hecho u organizado una huelga general, pues sólo con la precarización del sistema de pensiones, la supresión de la cláusula de revalorización de las mismas y el vaciado de la caja de las pensiones hay motivos más que justificados para convocarla ya.

Otra de las causas a la que le dedico una pequeña parte de mi tiempo es a luchar contra la explotación laboral y contra todos aquellos empresarios que han dejado de ver a los trabajadores como seres humanos, para considerarlos meras herramientas sustituibles y prescindibles del proceso productivo. Me exaspera ver las consecuencias de esa estafa llamada crisis, de la famosa reforma laboral del 2012 y hasta que punto ha llegado la precarización laboral. Y es por todo ello y por mi sentimiento de clase, clase proletaria, que hace ya tiempo me involucré en la lucha contra lo que se ha convertido poco menos que en una nueva forma de esclavismo, el falso cooperativismo, formando parte de un maravilloso grupo de personas que bajo el nombre de “Càrnies en Lluita” luchamos contra quienes han degradado algo tan noble como es el cooperativismo asociativo para retorcerlo en beneficio propio a costa de explotar a miles de trabajadoras y trabajadores del próspero sector cárnico.

En la comarca donde resido el sector cárnico porcino es el principal sector productivo, dando trabajo a miles de personas y siendo uno de los motores de la economía local. Lamentablemente hace años que a alguien se le ocurrió la brillante idea de dejar de contratar a sus trabajadores, lo que les representaba la obligación de respetar un convenio colectivo y asumir el coste de sus cotizaciones, para en lugar de ello subrogarlos a través de falsas cooperativas, tras las cuales en no pocos casos se hallaban y hallan esos mismos empresarios.

Trabajadores, en su mayoría foráneos, mal remunerados, con una escasa protección social al estar encuadrados en el régimen de autónomos, con la obligación de asumir íntegramente el pago de su cotización, sin derecho a vacaciones, pagas y horas extras, sin planes de prevención de riesgos laborales, sin derecho a despido o desempleo y que casi nunca han tenido voz y voto en la forma de gestionar la cooperativa, ya que esa función la ejercían los verdaderos propietarios o el consejo rector. Y si todo lo expuesto fuera poco no olvidemos la dureza de estarse de 8 a 10 horas haciendo un trabajo muy, muy duro y en la mayoría de casos a temperaturas muy bajas.

Ante esta lacra del falso cooperativismo -donde el sector cárnico no es el único afectado-, en la que administraciones (como podría ser la Inspección de Trabajo) y nuestros bien amados representantes en las instituciones poco o nada habían hecho para evitarlo, se consiguió como mínimo que el pasado 28 de marzo de 2017 el Parlament de Catalunya aprobase una modificación de la ley catalana de cooperativas que como mínimo iba a obligar a aquellas cooperativas de más de 25 trabajadores que su actividad era poco menos que la de hacer de ETTs (falsas cooperativas) a tener que reconocerles a sus trabajadoras y trabajadores los mismos derechos que pudieran tener reconocidos por convenio los trabajadores del sector para el que fueran subrogados. Una iniciativa que a algunos no nos gustaba del todo al entender que en cierta manera con este parche se seguiría consintiendo el falso cooperativismo, pero la cual aceptábamos como un mal menor confiando en que a corto o medio plazo pudiera representar una mejora real para decenas de miles de trabajadores; pues no olvidemos que el falso cooperativismo no es exclusivo del sector cárnico ya que lo podemos encontrar en sectores tan diversos como podrían ser el del transporte o en el de las camareras de piso (kellys). Desgraciadamente una vez más la dura realidad nos ha demostrado que la aprobación de ciertas leyes sin voluntad de desarrollarlas y sin control alguno de poco sirven, y tras diez meses de la aprobación de la ley de cooperativas pocas, muy pocas, la están cumpliendo y sólo sabemos de un caso en el sector cárnico donde la Inspección de Trabajo ha levantado por ello acta de infracción contra una de estas empresas. Lo que me vuelve a demostrar la poca voluntad de esas y esos que se hacen llamar nuestros representantes y que al final acaban dando la espalda a quienes les votaron y al conjunto de los ciudadanos a los que deberían representar, o acaban convirtiéndose en simples títeres del sistema.

Al final, desafortunadamente, el tiempo nos acaba evidenciando que a todos los partidos, a sus dirigentes y representantes les es muy fácil prometer y llevar iniciativas sociales a los parlamentos, pero el controlar que se apliquen procurando mantener el contacto con quienes deberían verse beneficiados por ellas, así como seguir con los mismos principios y luchas que decían defender cuando acaban haciéndose con el poder de cambiar las cosas eso ya es harina de otro costal, y el ejemplo más claro lo tenemos en el decepcionante partido griego Syriza, ahora que justamente se cumplen tres años de su primera victoria en una elecciones.

MSNoferini

Cuando algunos censuramos abiertamente a nuestro Gobierno y a una parte de nuestros representantes políticos, no lo hacemos como un capricho o movidos por la animadversión que podamos tener a determinadas siglas o ideales políticos y económicos. Somos muchos los que simple y llanamente criticamos sus políticas y comportamiento a la vista de hechos probados, ideales al margen.

¿Cómo se puede hablar bien y sentirse representado por un Gobierno que, mientras la ciudadanía lo pasaba francamente mal en estos duros años de crisis que nos ha tocado vivir, entre otros motivos por sus desacertadas políticas, una parte importante de sus miembros se enriquecía de manera ilegal y financiaban a su partido con dinero negro?

¿Cómo apoyar a quienes han causado una importante fractura socialcon sus políticas? ¿Cómo valorar positivamente su labor si solo saben aplicar políticas de recortes al tiempo que vacían las arcas púbicas en financiar a la banca y a ciertas empresas concesionarias de importantes infraestructuras y proyectos fallidos? ¿Cómo se puede confiar en quienes han vaciado la hucha de las pensiones y año tras año niegan a nuestros mayores y pensionistas el tener asegurado el poder adquisitivo de sus ya de por sí exiguas pensiones?

¿Cómo sentir la más mínima simpatía por quienes supuestamente son demócratas pero niegan a los ciudadanos de su país un derecho tan básico en toda democracia como es el derecho a decidir importantes cuestiones en referéndum? ¿Cómo se puede tener aprecio alguno por quienes defendiendo un anacrónico ideal de patria, prefieren usar toda la maquinaria del estado en reprimir y ajusticiar a quienes no pudieran sentirse representados por el estado, antes que abrir vías de diálogo?

Por lo tanto, a la vista de los hechos, muchas y muchos seguiremos criticando y denunciando los excesos y mentiras de este gobierno y de quienes les apoyan, a la vez que confiando en que no se nos aplique la ley mordaza o que se nos lleve ante la justicia por decir públicamente y sin tapujos nuestra opinión, pues en este país se condena antes la sinceridad de un twittero que los excesos de un corrupto o ratero.

MSNoferini

Apuntes contables

Apunte contable de la supuesta contabilidad B del Partido Popular con un tal M.Rajoy como un beneficiario más.

Enlace de este mismo artículo publicado en El Periódico de Catalunya: www.elperiodico.com/es/entre-todos/como-vamos-apreciar-nuestros-politicos

A dos semanas para que los catalanes/as nos volvamos a reencontrar con las urnas raro es el día en que no aparece en algún medio una encuesta. En los últimos años hemos sido testigos de los no pocos errores cometidos en los sondeos por parte de las empresas demoscópicas. Pero como uno a estas alturas es cada vez más mal pensado en lo que concierne a la política, pues tal como dice el dicho “piensa mal y acertarás”, nadie consigue quitarme de la cabeza que los resultados hechos públicos por parte de quienes se dedican a esto de los sondeos electorales vienen cocinados y manipulados a interés de quien encarga la encuesta. No somos pocos los mal pensados que creemos que quienes saben de esto a veces apuestan por incentivar a determinados votantes haciéndoles creer eso del “yes we can” (sí se puede) o por el contrario jugar con el miedo del votante para intentar una mayor movilización con la que frenar a esa posible mayoría, que en caso de ganar pudiera desencadenar poco menos que las siete plagas de Egipto. Y es en este contexto donde día sí y día también aparece alguna encuesta, pública (como la del CIS) o privadas, sobre la tendencia de voto de cara al 21-D que uno tiene muy claro que las mismas reflejan más el deseo de algunos que la realidad de lo que seguramente reflejarán las urnas a la finalización de dicha jornada.

Para alegría de unos y decepción de otros, es muy probable que los dos bloques antagónicos y aparentemente irreconciliables en que se ha dividido la política y la sociedad catalana vuelvan a contar con un número de representantes en el Parlament muy similar al actual, lo que significaría una nueva victoria del soberanismo, aunque sea por la mínima, lo que llevará a nuevos conflictos y a la formación de un gobierno sometido a la fiscalización, a la coacción, y a la posible judicialización de todas aquellas decisiones que molesten al gobierno del estado por la vía del artículo 155.

Lamentablemente el círculo vicioso de falta de voluntad negociadora, imposición o represión, desafección, desobediencia y nuevas imposiciones y una mayor represión no va a cambiar ni con esa supuesta victoria del bloque constitucionalista, pues mientras en el Partido Popular o su recambio naranja estén en la Moncloa nada se podrá hacer para buscar una salida negociada. El Gobierno del señor Rajoy no puede pretender una vez más esconder la cabeza bajo el ala a la espera de que se dé el milagro y consigan un gobierno tripartito (CD’s, PSOE, PP) y unionista, pues aun consiguiéndolo este no será más que un parche a corto plazo que difícilmente podrá acabar o poner freno a los anhelos y sentimientos de un número considerable de catalanas y catalanes deseosos de conseguir la emancipación del estado español o como mínimo de poder decidir libremente el futuro de nuestra tierra.

MSNoferini

Encuesta

Encuesta de GESOP para el Periódico de Catalunya aparecida hoy 7/12/2017, y seguramente una de las más creíbles.