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Con lo tranquilo que estaba yo estas pasadas vacaciones lejos del mundanal ruido perdido en un pequeño y maravilloso pueblo en los límites provinciales de Teruel y Castellón, donde suelo pasar mis vacaciones, sin tener acceso a la prensa o redes sociales. Pero desgraciadamente como proletario que soy tenía que volver a la rutina diaria, a tomar consciencia de la cruda y triste realidad de este injusto mundo en el que vivimos y al bombardeo constante de información y manipulación a través de los medios. Y cuando vives en Catalunya, concretamente en una importante ciudad de la Catalunya central, y más en los tiempos que corren, es evidente que el tema predominante en medios y en las conversaciones de mi entorno, del que difícilmente es posible abstraerse, es el de “el procés” y el derecho a decidir.

Creo que a estas alturas la mayoría de quienes me conocéis o habéis perdido algo de vuestro tiempo en leerme sabréis o imaginaréis cuales son mis ideales y con ello a que soy totalmente favorable a la que considero como la principal manifestación de lo que debería ser una democracia, el derecho a decidirlo todo sin tener que depender y/o someterse a la voluntad de otros, por mucho que estos sean representantes electos democráticamente.

En los tiempos que corren cada vez somos más los que no confiamos en exceso en los Gobiernos y las supuestas cámaras de representación de la voluntad popular, ya que para poder vistas cumplidas nuestras expectativas primero deberíamos vivir en una plena democracia donde los intereses de unos pocos poderosos no estuvieran por encima del resto y donde los gobernantes no fueran un apéndice de ese poder. O eso o tener la suerte de contar con un partido que se amoldase a la perfección a nuestros ideales políticos y pudiera ser la fuerza más votada, y con ello poder hacerse con el gobierno y una amplia representación parlamentaria. Pero desgraciadamente la experiencia nos ha acabado demostrando que los pobres y el proletariado pocos motivos tenemos para confiar en gobiernos, así como en los partidos políticos y en quienes están al frente de ellos, pues una cosa son las promesas electorales y otra bien diferente lo que hacen y cumplen cuando llegan al poder.

Con lo expuesto, a pesar de mi descontento y pesimismo hacia lo que es la política, sería lógico pensar que como catalán y persona que se considera demócrata y progresista debería estar totalmente a favor de lo que se ha venido a llamar “el procés”, y del referéndum que este próximo 1 de Octubre debería llevar a los catalanes a decidir su unidad o emancipación del estado español, pero lo cierto es que a medida que se acerca la fecha y veo el circo que se ha montado las dudas que tengo, sobre si le doy mi apoyo y acudo a votar, son mayores.

Es curioso ver como algunas personas de principios a mi entender arcaicos, aburguesados y no en pocos casos fruto del aborregamiento mediático tienen la idea preconcebida que todos aquellos/as quienes nos situamos a la izquierda de la izquierda del espectro político en mi caso por convicción e ideales nacidos de mis antecedentes familiares, educación y coherencia con mi propia condición socio-económica somos radicales y poco democráticos, algo bastante alejado de la realidad. El tiempo me ha permitido conocer a no pocas personas que se definían ideológicamente como comunistas y libertarios, las personas más demócratas con las que me he podido encontrar, pues en su idea sobre lo que debería ser el “gobierno del pueblo” y la plena participación de la ciudadanía en la toma de decisiones se halla la esencia de eso que vinimos a llamar democracia. Y es este concepto de democracia que tengo tan asumido, donde todos/as y cada uno/a de nosotros/as al margen de tener la posibilidad de participar en la toma de decisiones deberíamos respetar al máximo y reconocer los derechos y los espacios de las minorías, que me llevan entre otros motivos a sentir auténtico asco por Gobiernos y parlamentos como el español y catalán y su desprecio a las minorías, no siempre tan minoritarias aritméticamente, y la imposición de las mayorías parlamentarias a la manera de una apisonadora, siendo esta la principal causa que me lleva a querer desentenderme de todo esto que en Catalunya llamamos “procés”.

Hace ya algún tiempo leí una frase que decía algo así como que “la democracia es el sistema de gobierno en que la mayoría da voz y reconoce los derechos de las minorías” en algunos casos porque quizás llegue el día que esas minorías sean muy poderosas o puedan convertirse en las mayorías del futuro o por ser una sociedad sana con un acertado concepto sobre lo que debe representar la democracia.

No son pocos los amigos y amigas independentistas, a los cuales respeto mucho pues aún no compartiendo el sentimiento de nación catalana que ellos defienden compartimos muchos ideales, que tratan de convencerme de que no les falle el próximo 1 de octubre y vaya a votar, e incluso un gran amigo y algunos conocidos con una ideología enmarcada dentro de esa corriente denominada anticapitalista han intentado hacerme ver la importancia de ir a votar e incluso de la posibilidad de votar que SÍ a la independencia como una forma de intentar crear una fractura en el muro del antidemocrático neoliberalismo que controla el Gobierno y las instituciones del estado. Algunas personas que no son independentistas y ni siquiera catalanas ven en el referéndum de autodeterminación que debería celebrarse este cercano 1 de octubre una posibilidad de dañar a la todopoderosa derecha española, y se creen tan buenos estrategas como para arriesgarse a jugar esa carta. Un argumento que, por mucha manía que le tenga a los antidemocráticos imposicionistas del corrupto Partido Popular y a ese lerdo que tenemos por presidente, no me convence al tener muy presente que tras el proceso se halla un partido tan asqueroso o más que el PP y tan corrupto como él, la burguesa y neoliberal derecha convergent. Sin olvidar la manipulación constante a la que la derecha catalana ha sumido durante décadas, igual que la española, a los ciudadanos de esta tierra o país y su deseo, con el beneplácito de alguna formación de izquierdas, de querer imponer unos resultados favorables a sus intereses aunque estos nos vengan respaldados por la mitad más uno del censo electoral. No olvidemos que la última encuesta hecha pública por la propia Generalitat cuantificaba en un 41% los catalanes favorables al Sí. Hay una frase que se le atribuye a quien fuera uno de los primeros presidente de los EE.UU y uno de los redactores de la Declaración de Independencia, Thomas Jefferson, que dice: “La democracia no es más que el gobierno de las masas, donde un 51% de la gente puede lanzar por la borda los derechos del otro 49%”.

No me convence “el procés”, no me gustan los dos principales partidos que están tras él, no me gusta el espectáculo bochornoso que se vio en el Parlament los días que se presentó y aprobó en tiempo récord las leyes del Referéndum y de transitoriedad, no me gusta que se imponga el resultado que a algunos les interese por pocos que sean los votos que se depositen en las urnas; pero tampoco me gusta que el estado español coarte las libertades de los catalanes y nuestro derecho a decidir nuestro futuro, me horroriza que durante todo el tiempo que se lleva gestando todo este proceso que culminará o no este próximo 1 de octubre el antidemocrático partido que gobierna el estado no haya tenido voluntad alguna de negociar y poner alternativas sobre la mesa, no me gusta nada que se persiga a quienes pudieran estar confeccionando las papeletas que se deberían utilizar el día de la votación o se intenten secuestrar urnas y al mismo tiempo no se persiga con igual dureza a los corruptos. Son tantas las cosas que no me gustan que a día de hoy puedo decir que apoyo el derecho a decidir, aunque no me guste este proceso sin garantías, pero estoy en un mar de dudas si vale la pena hacer acto de presencia en el colegio electoral que me toque y votar.

MSNoferini

Explosión parlamento británico

No se me ocurre mejor fotografía para ilustrar la reflexión que comparto en esta entrada de mi blog sobre gobiernos y parlamentos que una de las secuencias finales de la adaptación de V de Vendetta donde se vuela el parlamento británico.

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Altsasua no es terrorismo

El diario El País de hoy (13/07/2017) publica un interesante artículo de Baltasar Garzón, en el que bajo el título “La nada terrorista de Alsasua” el exjuez nos da su visión como jurista del procedimiento abierto por los hechos acaecidos en un bar de la población Navarra de Alsasua, el pasado 15 de octubre de 2016.

A estas alturas supongo que con el tiempo y espacio dedicado al caso en los medios todos tenemos conocimiento de la historia de los ocho jóvenes que presuntamente agredieron a un teniente de la guardia civil y a un agente del cuerpo que, en ese momento, estaban en el local con sus parejas y libres de servicio. Un desagradable incidente donde por lo visto hubo insultos, golpes y un tobillo fracturado, y que ha llevado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional a pedir un total de 375 años de cárcel para esos jóvenes, al responsabilizarlos de una agresión terrorista.

Aquí reproduzco parte del artículo del exjuez, habiendo omitido toda la parte más técnica del mismo:

[…]Calificar esto como conducta terrorista es una inconsistencia jurídica de gran envergadura y demuestra la debilidad de los argumentos de la magistrada. Primero habla ambiguamente del “ambiente”, no de la acción en sí misma; después, de estructuras populares a las que, al parecer, con el pretexto del AH (proyecto Alde Hemendik que en euskera significa “Fuera de aquí”, creado en el siglo pasado para presionar a servidores públicos para que abandonaran el País Vasco y Navarra), eleva a categoría de “organizaciones terroristas” olvidando que esa campaña, creada por ETA, se creó, exclusivamente, para desarrollarla a través de sus subestructuras EKIN-GPA, con fines terroristas que, en todo caso, quedaron vacíos a partir del 20 de octubre de 2011.

Dar al colectivo OSPA Mugimendua, como hacen jueza y fiscal, alcance terrorista implicaría que constaran, perfectamente definidos, los fines terroristas del mismo, según exigencia del artículo 373 del Código Penal. Pero no es así. Ni siquiera circunstancialmente. Lo expuesto, no pasaría de ser una mala anécdota judicial si no fuera porque hay personas privadas de libertad para las que se piden penas de prisión astronómicas.

Pero lo más grave de todo es que el Tribunal Supremo, al resolver la competencia entre los jueces de Pamplona y Audiencia Nacional, no haya frenado este disparate jurídico, alimentado, ahora, por una calificación fiscal fuera de toda mesura jurídica y lógica político criminal […]

Por tanto, solo existe la nada terrorista en el caso Alsasua y la decisión de la fiscalía de iniciarlo, bajo la anterior jefatura, con el regocijo del ministro Fernández Díaz, no se enmarcó en el contexto de la actividad terrorista de ETA, sino en el de la desnaturalización del concepto de terrorismo de los titiriteros, tuiteros, anarquistas, antisistema, okupas, personas que silbaban al himno nacional, que quemaban alguna bandera o algunas fotos del Rey. En esa línea, el escorzo del fiscal puede tener imprevisibles consecuencias. Por mucho que se afirme su presencia, ETA y sus proyectos desaparecieron y su desarrollo al servicio del terrorismo, también. Todos fueron vencidos por el esfuerzo de una ciudadanía comprometida con la democracia.

Ha costado mucho dolor llegar a la paz; hacerla sostenible es nuestra obligación y no arriesgarla con este tipo de ensayos que, al final, desempoderan a las víctimas y desmerecen la seria y contundente labor previa en el combate contra el terrorismo de ETA.

Poco más puedo añadir a la opinión de un jurista de la experiencia del señor Garzón, al compartir su misma visión de los hechos. Lo único que quizás me gustaría agregar es la tristeza que me da ver la deriva de este país y poder constatar la hipocresía de esa élite dominante, heredera de los vencedores de aquella confrontación civil que instauró una dictadura de casi cuarenta años, la cual se ha opuesto sistemáticamente, a través de su brazo ejecutivo (el Gobierno del PP), a la aplicación de la ley de la memoria histórica bajo el pretexto que el pasado pasado está y no conviene removerlo, pues con “la transición” ejemplar que tuvimos eso ya está superado y remover el pasado sólo puede traernos una confrontación innecesaria y odios subyacentes. Señores de la derecha española, esa dura derecha retrógrada y anclada en esa anacrónica España colonial, que vergüenza da su uso de esa doble vara de medir en beneficio de sus intereses, ¿acaso, utilizando esa lógica suya de no despertar los fantasmas del pasado, no ha llegado también la hora de pasar página sobre el terrorismo etarra? ¿No creen que es muy ruin seguir utilizando el terrorismo en su beneficio político? Si se produce un delito que la justicia actué, eso nadie lo discute, pero no busquen terrorismo donde no lo hay, ni busquen cabezas de turco para imponer la ley del miedo, ni para salirse con la suya.

MSNoferini

En estos tiempos que corren es habitual leer titulares y artículos en los que se habla de estabilidad, mercados, responsabilidad de estado, déficit, prima de riesgo, futuro UE y todo ello en referencia a lo que para algunos representan las prioridades políticas de este país y lo que se podría poner en riesgo si la “radicalidad” y el “populismo” llegaran al gobierno del estado, o de cualquier estado, y que con la victoria de Pedro Sánchez a la Secretaría General de PSOE podría estar más cerca (¡vaya tontería!).

Desde que se hizo pública la victoria del nuevo Secretario General del partido de la rosa que el aparato del PP y el del sistema capitalista, donde se encuentran algunos destacados miembros y ex miembros del propio PSOE, no tardaron ni un segundo en poner en marcha toda su maquinaria mediática para comenzar a utilizar la estrategia del miedo para intentar hacer ver lo que puede suponer el presumible “giro a la izquierda” o “giro radical” del PSOE.

Lo cierto es que cuando leo o escucho esos titulares y comentarios me viene la risa para luego dar paso a una cierta indignación. Sería bueno recordar, a quienes pudieran caer en el error de creerse a los voceros y sofistas del sistema o régimen, que el PSOE hace tiempo que abandonó y olvidó los postulados ideológicos del socialismo para convertirse en un partido que oscila en la zona central del espectro político y con un ideario económico plenamente liberal. Ojalá pudiéramos ver a un PSOE anteponiendo las políticas sociales a las políticas de apoyo al capital y al sistema, y dispuesto a buscar consensos a su izquierda en lugar de buscarlos en el lado contrario, con sólo eso algunos ya nos daríamos por satisfechos, pero eso aún no ha ocurrido.

Es evidente que el miedo del sistema o de los grandes poderes económicos viene de la posibilidad de que se pudiera materializar un acuerdo de gobierno entre el PSOE y ese “aquelarre de populistas radicales” que es Podemos. Para ciertos poderes el tema no es tanto el color del gobierno que se pudiera formar sino el miedo a que se pudiera poner fin a un gobierno que a pesar de la podredumbre de corrupción se ha empleado a fondo para asegurar unos grandes beneficios a unos pocos aun a costa de endeudar más el país o sangrar a la ciudadanía.

Pensemos que a pesar de lo que se vino a llamar crisis, con lo que supuso para la ciudadanía (desempleo, pobreza, perdida de hogares por impago y desahucios, desmantelamiento de las administraciones públicas, etcétera), la banca ha seguido teniendo pingües beneficios y ha podido comprar a precio de saldo las cajas y bancos que en su día fueron rescatadas con dinero público (unos míseros 100.000.000.000 de euros), las empresas del sector energético más de lo mismo y se les ha hecho trajes a medida para evitarles cualquier tipo de pérdidas (valga el ejemplo de lo que se vino a llamar el impuesto al sol), los grandes empresarios cercanos al régimen han tenido acceso a los mejores concursos públicos y se les ha garantizado sus beneficios aunque el proyecto pudiera quedar suspendido o fuera ruinoso (ahí tenemos el ejemplo del almacén gasístico Castor), otros poderosos vieron cómo se les hacía una amnistía fiscal a medida para poder legalizar su dinero negro de dudosa procedencia. Por lo tanto ¿Cómo no van a intentar por todos los medios todos estos poderes y el partido de la corrupción, los sobres y la caja B, que venga alguno a poner límite a su poder y a sus beneficios?

rescate bancario

Si no nos lo habíamos planteado ahora ya podemos hacernos una idea de quienes son los peligrosos y radicales, porque al final el radical no es tanto el que quiere reformar el sistema para recuperar lo que es la plena democracia, la separación de poderes y poner las instituciones al servicio del ciudadano, como el que corrompe el sistema para ponerlo a su servicio y al de unos pocos. Y en cuanto a lo que se ha venido a llamar como “populismo” que no nos cuenten milongas, todos y cada uno de los partidos tienen la malsana costumbre de calentarnos los oídos con su demagogia y promesas para luego incumplirlo casi todo,  haciendo auténtico populismo. Pero no nos engañemos, lo que al final ha hecho más daño a este país no ha sido el “populismo” sino el “Popularismo” del partido del gobierno.

MSNoferini

Corrupción

Ayer supimos que la Comisión Europea ha vuelto a dar un nuevo tirón de orejas al Gobierno español, en este caso por su poca voluntad en diseñar una estrategia para combatir la corrupción. Así nos va.

Anotaciones contabilidad B

Dicen que a la tercera va la vencida y así ha sido en la última petición de Adade (Asociación de Abogados Demócratas de Europa) para que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fuera llamado como testigo por la Sala Penal de la Audiencia Nacional que juzga parte de la causa de la Gürtel, concretamente la pieza correspondiente a los años comprendidos entre 1999 y 2005.

Realmente es triste que citen a declarar a todo un presidente de Gobierno, por ser testigo y parte en un proceso penal sobre la financiación ilegal de su partido y los beneficios que pudieron obtener buena parte de los dirigentes de él con ello.

No debemos olvidar que Rajoy podría ser algo más que un simple testigo de esa aparente corrupción endémica del Partido Popular pues, tal como se menciona en más de un medio, “es el dirigente del PP que más veces aparece en los papeles de Bárcenas como supuesto perceptor de sobresueldos en sobres: 21 veces entre 1997 y 2008, en sucesivas entregas periódicas que totalizan cerca de 375.000 euros”. Pero no es necesario ser adivino para saber que al margen de ese supuesto mal trago por tener que declarar, aunque lo más probable es que lo haga desde la comodidad de su propio despacho por video conferencia, la cosa no pasará de ahí. En este país, como muchos otros, donde la separación de poderes es más que deficiente, con lo que el poder ejecutivo se garantiza un salvoconducto para sus miembros a través del control que ejercen a través de buena parte de la fiscalía y las más altas instancias de la judicatura, se va hacer complicado ver a un político de la primera línea, y más si es todo un presidente del Gobierno, pasar apuro alguno.

Tal vez en esta ocasión sea Rajoy el que reciba, antes de declarar ante la Audiencia Nacional, un SMS animándole, como él hizo en su día con Bárcenas, a “ser fuerte”, no fuese que le cogiera una de sus habituales pájaras metales y no atinara con su declaración, poniendo con ello en serios apuros a su partido y compañeros.

MSNoferini

imagen-Desempleo

Leyendo la mayor parte de la prensa de esta última semana nos encontraremos con que el paro ha subido este mes en 57.257 personas, achacable en parte a la finalización de los contratos navideños y de la posterior época de rebajas, pero al mismo tiempo se nos informa a bombo y platillo que el número de desempleados a la finalización de enero de este año se ha situado en 3.760.231. Lamentablemente no todos los medios dicen claramente que esta esperanzadora cifra de desempleados hace referencia única y exclusivamente a los desempleados inscritos en los servicios públicos de empleo, que por cierto cada vez se reduce más pues estar apuntado no te garantiza ningún tipo de ayuda ni un servicio de búsqueda de empleo.

Por favor seamos más serios y no nos quedemos con los titulares ni con la información sesgada e interesada. Si cogemos los datos que publica mensualmente el único organismo que puede facilitar unos datos serios en relación a la evolución del mercado laboral, y que no es otro que la Tesorería General de la Seguridad, pues es el organismo que gestiona todas las altas y bajas laborales, nos encontraremos que la media de trabajadores dados de alta en enero de 2017 fue de 17.674.174 personas y que cuando el Partido Popular se hizo con la victoria en las elecciones del 20 de noviembre de 2011 teníamos una media de 17.248.530 personas en situación de alta laboral, lo que quiere decir que desde la llegada del partido del señor Rajoy al Gobierno han conseguido con sus maravillosas reformas incrementar el número de trabajadores en alta en  425.644 personas  –calidad, precariedad y temporalidad del empleo al margen–.

¿Cómo casan esos números con los datos que periódicamente hacen públicos la Encuesta de Población Activa y mensualmente el Servicio Estatal de Empleo Público, según los cuales a la llegada del PP al gobierno en el 2011 teníamos  5.287.300 desempleados para la EPA y 4.422.359 para el SEEP, y en la actualidad la EPA del cuarto trimestre de 2016 nos da un total de 4.237.800 desempleados y el SEEP en su última entrada del mes de enero nos dice que nos hemos quedado en 3.760.231 desempleados?

Pues evidentemente la conclusión que hemos de sacar es la de no tomar en excesiva consideración algunos índices de referencia debido a su inexactitud, y también nos deja bastante claro que aunque estemos lejos de esos supuestos más de seis millones de desempleados que el PP le lanzaba en cara al gobierno Zapatero, pues entonces sí interesaba coger el índice más alto y más adecuado a sus intereses, la cosa no pinta todo lo bien que quieren hacernos creer algunos.

Tal como ya he expuesto en el segundo párrafo de este escrito, la realidad es que con el Gobierno del Partido Popular el empleo sólo ha crecido 425.644 puestos, y nadie puede a ciencia cierta demostrar que reformas como la aprobada en el 2012 (RDL 3/2012, del 10 de febrero) hayan servido para algo más que precarizar y temporalizar el empleo.

La precarización del empleo es alarmante, cada día se incrementan más los contratos a tiempo parcial, la temporalidad es un hecho, y al cargarse la ultractividad de los convenios, obligando que a su expiración, y tras no llegar a un acuerdo las dos partes negociadoras, tener que acogerse a uno de ámbito superior o de no existir simple y llanamente a los mínimos que pueda marcar el Estatuto de los trabajadores, lo que permite que las nuevas contrataciones puedan cobrar en función del SMI.

Con los contratos por horas y temporales no son pocos los trabajos que ahora han quedado más repartidos, en beneficio de las estadísticas y perjuicio de los trabajadores. A la cabeza me vienen dos casos muy cercanos de amigos que tras mucho tiempo desempleados consiguieron sendos trabajos, pero desgraciadamente la política laboral de dichas empresas les llevó a una contratación por tiempo determinado no renovable, por mucho que ambas empresas necesitaban tener cubiertos dichos puestos y dedicaron tiempo a su formación, por lo que al expirar respectivamente sus contratos de seis meses y un año volvieron a englobar las estadísticas de desempleados, o no, al tiempo que otras dos personas cubrían dichos puestos de trabajo.

MSNoferini

 

Hablemos de pensiones

Publicado: febrero 1, 2017 en Uncategorized
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pensiones

 

Ya son varias las charlas a las que voy en las que se toca el tema de las pensiones y en las que se pone en tela de juicio el alarmante panorama que se nos está vendiendo. Es evidente que el sistema de pensiones que tenemos actualmente difícilmente podrá sostenerse, si no somos capaces de generar un mayor volumen de ingresos en las aportaciones que mensualmente se realizan en concepto de cotizaciones, y aun así será difícil su sostenibilidad tal y como está concebido. Por lo tanto ¿cómo se puede incrementar los ingresos evitando ese abultado déficit entre lo que ingresamos y lo que destinamos al pago de las pensiones? Pues para comenzar exigiendo a nuestro gobierno que ponga especial empeño en favorecer la creación de empleo; a continuación se debería luchar para derogar todas aquellas reformas que precarizaron el empleo, como fue el caso de la reforma laboral del 2012 que al margen de precarizar el empleo y crear una tremenda inseguridad laboral, abarató el despido y casi eliminó la negociación colectiva; y por último se debería luchar hasta sus últimas  consecuencias por conseguir empleos dignos y decentemente retribuidos. Estos deberían ser los primeros pasos a dar a efectos de poder garantizar las pensiones.

Pero aunque consigamos crear empleo de calidad que garantice una mayor recaudación, lo que también pasa por reducir ciertas bonificaciones en la cuota empresarial, ahí no acaba el tema. El envejecimiento de la población de este país y el tener un crecimiento vegetativo y una natalidad de las más bajas del mundo va hacer realmente complicado, por no decir imposible, que en muy pocos años podamos sufragar  el 100% del gasto de las pensiones con la simple recaudación de las cotizaciones laborales, pero lejos de lo que algunos nos quieren hacer creer esto tampoco debería representar ningún drama, pues no somos el primer país, ni seremos el último, que se ha encontrado con este problema y que ha tenido que recurrir a otras partidas presupuestarias e impuestos para sufragar parte de las pensiones.

El uso por parte de según quienes de cierto tono catastrofista al hablar del futuro de las pensiones ya debería ponernos en sobre aviso, pues cuando ves a la banca, a ciertos partidos y a según qué sectores de la patronal pidiendo reformas similares a las que se han aplicado en otros países y empiezas a ver cómo funciona y se gestionan las pensiones en esos países, te das cuenta hacia donde nos quieren llevar.

No son pocos los artículos que he leído donde se hablaba muy bien del sistema de pensiones sueco, conocido como “cuentas nocionales de contribución definida”. En un principio creyendo que por aquellas latitudes suelen ser bastante concienzudos a la hora de emprender reformas, y que estas en pocos casos suelen perjudicar a sus ciudadanos, piensas que a buen seguro que debe ser un buen sistema digno de ser exportado, pero cuando te enteras que Italia ha optado por un sistema similar ya te hace estar con la mosca tras la oreja. Por lo tanto la pregunta sería ¿cómo es a grandes rasgos el sistema de pensiones sueco e italiano?

Para encontrar respuesta he esta pregunta adjunto la información extraída de la página de un banco (Bankinter), lo que ya nos debería indicar por dónde van los tiros.

[…]Después de las reformas pertinentes, se han decantado por un sistema consistente en dos componentes: una parte de las pensiones, “inkonstpension”, se obtendrá a través de un sistema pay-as-you-go, y la otra, “premiepension”, a través de una denominada notional account, algo así como un fondo individual por primas (UN FONDO PRIVADO). Sigue en vigor la pensión mínima garantizada para todas aquellas personas que no alcanzan una pensión contributiva suficiente y que está financiada vía impuestos.

En el nuevo sistema, el trabajador debe retraer de sus ingresos un 18,5% para financiar su pensión. De este porcentaje, un 16% son las cotizaciones que dan derecho al sistema redistributivo, y el 2,5% restante, genera el derecho a la pensión por primas (FONDO PRIVADO) […].

Es importante recalcar que la revaloración de la “premiepension” dependerá única y exclusivamente de la evolución de las valoraciones de las carteras de los fondos de pensiones en los que se haya invertido las contribuciones.

Supongo que viendo quien gestiona una parte del pastel de las pensiones en países como Suecia, Italia, Austria, etcétera, nos podemos hacer una idea del porqué de este excesivo catastrofismo y las prisas de algunos por hacerse con tan suculento dulce.

Nada es gratuito, y desgraciadamente detrás de muchas propuestas e iniciativas no es extraño que se esconda algo más. Por lo que tampoco sería descabellado pensar que detrás de no vetar la Renta Mínima Garantizada pudiera estar el hacerse con apoyos para la reforma del sistema de pensiones y/o que la RMG (426€) se acabe convirtiendo en la parte fija de toda pensión, otorgando la gestión de la otra parte a la banca o a las grandes gestoras en fondos de inversión. No olvidemos que detrás de la política y los políticos casi siempre están los poderosos lobbys buscando influir para hacer suculentos negocios, y que legislar en beneficio de ellos tiene premio, sino que se lo pregunten a unos cuentos ex Presidentes, ex Ministros o ex Secretarios de estado que acabaron trabajando u ocupando un cargo en el consejo de administración de alguna importante empresa lobbista.

MSNoferini

puertas-giratorias

Si hemos de creernos las encuestas y sondeos que se hacen desde el CIS y desde los diversos medios de comunicación, y de los que desgraciadamente no tengo porque dudar, si tuviéramos que ir a unas nuevas elecciones el Partido Popular sería una vez más el más votado.

En este mundo y especialmente en este país ya son pocas las cosas que me sorprenden, y ver como el partido que muchos entendemos como uno de los principales responsables de la tremenda desigualdad social que tenemos, por sus políticas, por sus prioridades a la hora de invertir el dinero público, por no hablar de sus  múltiples escándalos económicos, sigue siendo el preferido por el electorado demuestra el grado de inmadurez política de buena parte de la ciudadanía.

Uno tiene la sensación de que parte de la clase obrera y un buen número de esos cerca de 9,5 millones de pensionistas que tenemos siguen sin ser conscientes, a pesar de los años de crisis, estafa o como le queramos llamar, de quiénes son y cuáles deberían ser sus prioridades. En este país seguimos mirándonos el ombligo y probablemente en no pocos casos instalados en una peligrosa ceguera selectiva que impide ver según qué cosas y capaz de distorsionar la realidad haciéndoles creer a muchos que el tener un mejor trabajo, formación, salario o incluso pensión les hace diferentes o los coloca en una clase social un escalón por encima del resto.

Parece mentira que a estas alturas aun haya gente que no sepa ver su condición de simple trabajador, obrero, proletario o como le queramos llamar. A fin de cuentas la gran mayoría no somos más que simples elementos del proceso productivo y nuestro futuro vendrá marcado por la sostenibilidad de este y el poder tener garantizado el empleo y nuestros derechos. Estos años de crisis se ha puesto en evidencia que todos, absolutamente todos los trabajadores, sin importar nuestro estatus económico o ideal político, podemos perder nuestro empleo y con ello perderlo todo (ahorros, vivienda, posición social, etcétera). Por todo ello no le veo sentido alguno dar apoyo a aquellos que con sus políticas poco o nada nos favorecen y ponen en riesgo nuestro futuro y el de personas como nosotros.

Siempre que me hago la reflexión, que en el día de hoy he querido compartir con todos vosotros, del porqué de tantos apoyos al Partido Popular siempre me acaba viniendo a la cabeza las mismas respuestas, y al margen de quienes le apoyan con sus votos o financiándolos porque realmente entienden que es el partido que mejor puede defender sus intereses económicos dada su posición, la justificación para el resto entiendo que podríamos buscarla en: una evidente falta de memoria a medio o largo plazo y en algo muy similar a lo que conocemos como “Síndrome de Estocolmo”, ¿si no cómo explicarse que sean tantas las personas que siguen empatizando con los causantes de buena parte de nuestros males? ¿Cómo entender  que a estas alturas nos sean precisamente pocas las personas que sigan sin querer ver la responsabilidad de nuestros gobernantes en sus decisiones, aceptando responsabilizar a algo tan intangible, ambiguo y recurrente como es “el sistema” o aceptar una responsabilidad conjunta usando ese argumento tan mezquino de “haber vivido por encima de nuestras posibilidades”?

En conclusión, sin valorar tanto los motivos como las consecuencias, difícil solución le veo al poder poner fin a ciertos tipos de políticas que sólo pueden beneficiar a unos pocos, en detrimento del resto, si al final seguimos votando y permitiendo que nos gobiernen los mismos, aquellos que le han dado prioridad a los recortes mientras invertían cantidades ingentes de dinero público en salvar a la banca, o aquellos que con sus reformas, como podría ser la laboral, recortaban algunos de nuestros derechos más básicos llevando a no pocas personas y familias a una situación desesperada mientras unos pocos se enriquecían con ello.

MSNoferini

Sivotaste 2