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Excesos diputados

Quien mire mi perfil de wassap podrá leer, en ese pequeño espacio reservado para información, la siguiente frase: “permanentemente indignado con el poder”. A la vista de esta frase y si alguna vez habéis perdido algo de vuestro valioso tiempo en leer algo de lo que suelo escribir, donde los adjetivos decepcionado, indignado, cansado y asqueado son más que habituales en mis disertaciones o divagaciones es probable que lleve a muchos a ponerme la etiqueta de pesimista, o incluso a considerarme poco menos que un amargado crónico, pero simplemente es que ante la preocupante situación en la que se encuentra nuestro país y el mundo en general, las instituciones, y la poca voluntad de la ciudadanía en movilizarse, no considero que existan motivos para el optimismo.

Para empezar siento poco aprecio por la mayoría de esa casta a la que llamamos políticos, es más, quienes se dedican a la política de manera profesional me generan un profundo rechazo y no en pocos casos hasta asco. También, por exagerado que pueda parecer, considero que las cámaras de representación, esos órganos donde supuestamente reside la soberanía popular, son una auténtica tomadura de pelo, donde una banda de organizados charlatanes se permiten vivir muy bien haciendo ver que trabajan en beneficio de las gentes a las que supuestamente representan, algo que pocas veces sucede.

Tampoco confío demasiado en buena parte de mis conciudadanos. No acabo de entender la escasa voluntad de movilización del proletariado en defensa de sus derechos. No comprendo y no le encuentro justificación a que una parte importante de quienes se han visto principalmente damnificados por las políticas neoliberales de nuestro gobierno (pensiones, servicios públicos, derechos, etc.) nunca hayan movido el culo para tomar las calles y decir “basta”. Me horroriza que humildes trabajadores, gentes modestas y maltratados pensionistas sigan votando, como si de un síndrome de Estocolmo se tratara, a sus verdugos y carceleros.

Tal vez a algunas y algunos os puedan parecer muy duras o exageradas mis palabras y a buen seguro muchas y muchos de vosotros no las compartiréis, pero mis vivencias y experiencia personal así me lo hacen ver y sentir. Pero quizás sea mejor ilustrar con algún ejemplo vivido los motivos que me han llevado a este supuesto pesimismo catastrofista, el cual yo lo veo como una simple visión realista de nuestra situación.

Hace ya unos años por primera vez en mi vida entré a militar en un partido político. Como otras tantas personas me ilusioné con aquellos que decían que venían a hacer nueva política. Desgraciadamente las buenas intenciones de unos chocaban con los intereses de otros, lo cual sumado a un buen número de errores y a la poca o nula capacidad o tal vez voluntad de reconducir la situación impidió que esa supuesta herramienta pudiera funcionar todo lo bien que el difícil momento en el que nos encontrábamos requería. Y es por todo ello que con gran decepción muchas y muchos abandonamos la militancia.

Al margen de esa militancia política ya expuesta nunca perdí el hábito de ayudar e involucrarme en causas sociales, en algunas de las cuales aún sigo, y es en estas causas o luchas donde mi visión para el optimismo ha vuelto a encontrarse con el duro muro de la realidad.

Participo y me considero parte de la Marea Pensionista y me toca mucho las narices que cuando hacemos un acto o concentración seamos cuatro gatos, y me molesta que teniendo ya una cierta edad siga siendo una de las persona más jóvenes de quienes estamos comprometidos con esta causa. Parece mentira que ante un problema de la gravedad del desmantelamiento del sistema público de pensiones, las consecuencias del cual las sufriremos principalmente todas y todos aquellos que aún no las cobramos, no lleve a una movilización generalizada de pensionistas y trabajadores. Tampoco entiendo que a estas alturas no se haya hecho u organizado una huelga general, pues sólo con la precarización del sistema de pensiones, la supresión de la cláusula de revalorización de las mismas y el vaciado de la caja de las pensiones hay motivos más que justificados para convocarla ya.

Otra de las causas a la que le dedico una pequeña parte de mi tiempo es a luchar contra la explotación laboral y contra todos aquellos empresarios que han dejado de ver a los trabajadores como seres humanos, para considerarlos meras herramientas sustituibles y prescindibles del proceso productivo. Me exaspera ver las consecuencias de esa estafa llamada crisis, de la famosa reforma laboral del 2012 y hasta que punto ha llegado la precarización laboral. Y es por todo ello y por mi sentimiento de clase, clase proletaria, que hace ya tiempo me involucré en la lucha contra lo que se ha convertido poco menos que en una nueva forma de esclavismo, el falso cooperativismo, formando parte de un maravilloso grupo de personas que bajo el nombre de “Càrnies en Lluita” luchamos contra quienes han degradado algo tan noble como es el cooperativismo asociativo para retorcerlo en beneficio propio a costa de explotar a miles de trabajadoras y trabajadores del próspero sector cárnico.

En la comarca donde resido el sector cárnico porcino es el principal sector productivo, dando trabajo a miles de personas y siendo uno de los motores de la economía local. Lamentablemente hace años que a alguien se le ocurrió la brillante idea de dejar de contratar a sus trabajadores, lo que les representaba la obligación de respetar un convenio colectivo y asumir el coste de sus cotizaciones, para en lugar de ello subrogarlos a través de falsas cooperativas, tras las cuales en no pocos casos se hallaban y hallan esos mismos empresarios.

Trabajadores, en su mayoría foráneos, mal remunerados, con una escasa protección social al estar encuadrados en el régimen de autónomos, con la obligación de asumir íntegramente el pago de su cotización, sin derecho a vacaciones, pagas y horas extras, sin planes de prevención de riesgos laborales, sin derecho a despido o desempleo y que casi nunca han tenido voz y voto en la forma de gestionar la cooperativa, ya que esa función la ejercían los verdaderos propietarios o el consejo rector. Y si todo lo expuesto fuera poco no olvidemos la dureza de estarse de 8 a 10 horas haciendo un trabajo muy, muy duro y en la mayoría de casos a temperaturas muy bajas.

Ante esta lacra del falso cooperativismo -donde el sector cárnico no es el único afectado-, en la que administraciones (como podría ser la Inspección de Trabajo) y nuestros bien amados representantes en las instituciones poco o nada habían hecho para evitarlo, se consiguió como mínimo que el pasado 28 de marzo de 2017 el Parlament de Catalunya aprobase una modificación de la ley catalana de cooperativas que como mínimo iba a obligar a aquellas cooperativas de más de 25 trabajadores que su actividad era poco menos que la de hacer de ETTs (falsas cooperativas) a tener que reconocerles a sus trabajadoras y trabajadores los mismos derechos que pudieran tener reconocidos por convenio los trabajadores del sector para el que fueran subrogados. Una iniciativa que a algunos no nos gustaba del todo al entender que en cierta manera con este parche se seguiría consintiendo el falso cooperativismo, pero la cual aceptábamos como un mal menor confiando en que a corto o medio plazo pudiera representar una mejora real para decenas de miles de trabajadores; pues no olvidemos que el falso cooperativismo no es exclusivo del sector cárnico ya que lo podemos encontrar en sectores tan diversos como podrían ser el del transporte o en el de las camareras de piso (kellys). Desgraciadamente una vez más la dura realidad nos ha demostrado que la aprobación de ciertas leyes sin voluntad de desarrollarlas y sin control alguno de poco sirven, y tras diez meses de la aprobación de la ley de cooperativas pocas, muy pocas, la están cumpliendo y sólo sabemos de un caso en el sector cárnico donde la Inspección de Trabajo ha levantado por ello acta de infracción contra una de estas empresas. Lo que me vuelve a demostrar la poca voluntad de esas y esos que se hacen llamar nuestros representantes y que al final acaban dando la espalda a quienes les votaron y al conjunto de los ciudadanos a los que deberían representar, o acaban convirtiéndose en simples títeres del sistema.

Al final, desafortunadamente, el tiempo nos acaba evidenciando que a todos los partidos, a sus dirigentes y representantes les es muy fácil prometer y llevar iniciativas sociales a los parlamentos, pero el controlar que se apliquen procurando mantener el contacto con quienes deberían verse beneficiados por ellas, así como seguir con los mismos principios y luchas que decían defender cuando acaban haciéndose con el poder de cambiar las cosas eso ya es harina de otro costal, y el ejemplo más claro lo tenemos en el decepcionante partido griego Syriza, ahora que justamente se cumplen tres años de su primera victoria en una elecciones.

MSNoferini

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…bienvenida la ingobernabilidad

Publicado: septiembre 20, 2016 en Uncategorized
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Ya llevamos nueve meses con el gobierno del estado en funciones, desde las elecciones del 20 de diciembre de 2011, y lejos de verse cumplidos los negros presagios de algunos agoreros, para los que la falta de gobierno podía suponer poco menos que las siete plagas de Egipto, vemos que cada día sigue saliendo el sol, los trabajadores españoles no hemos visto empeorada nuestra ya de por sí paupérrima situación laboral, los servicios públicos siguen funcionando gracias a la buena labor de cientos de miles de trabajadores públicos, nuestra indicadores económicos siguen a la alza, la justicia sigue funcionando, y de paso evidenciando día sí y día también las miserias del partido en el gobierno, y en definitiva parece ser de que las cosas funcionan algo mejor de lo habitual.

Recordando el antecedente del país más cercano que vivió una situación parecida a la española, Bélgica, no creo que los cerca de dos años que estuvieron sin gobierno les fuera  tan mal. Es más, cuando la opción es tener un gobierno débil en minoría con una oposición a degüello capaz de paralizarlo todo o no tener más que un gobierno en funciones haciendo de invitado de piedra sin la capacidad de imponer nada, muchos nos quedamos con la segunda opción.

¿No son acaso muchas las filosofías, teorías económicas y regímenes políticos que apuestan por gobiernos totalmente exentos de poder y capacidad de decidir por nosotros? Desde el libertarismo, para el cual los gobiernos deben principalmente procurar salvaguardar nuestros derechos y libertades y poco más, pasando por todas esas teorías liberalistas, precursoras del capitalismo, no son pocas las teorías y filosofías que promueven el reducir los poderes de los gobiernos y gobernantes como la mejor forma para poder garantizar nuestras libertades.

A buen seguro que no somos pocos los que vemos la falta de un gobierno electo con plenas capacidades de decisión como una buena oportunidad de dejar constancia de lo sobrevalorado que está el denominado poder ejecutivo y como a final de cuentas la verdadera labor que asegura el buen funcionamiento del poder ejecutivo no se realiza desde la Moncloa o desde los consejos de ministros sino desde unas estructuras públicas que afortunadamente en este país, gracias a esos  en ocasiones tan denostados funcionarios públicos, funcionan perfectamente, a pesar de la torpeza de nuestros gobernantes y políticos.

Simplemente pensar de que en cuanto se consiga formar un gobierno con plena capacidad ejecutiva y con un número de escaños en parlamento y senado como para tener el control del poder legislativo, y de rebote el judicial –no olvidemos la deficiente separación de poderes que tenemos en este país (pensemos como prueba de ello quien elige a los miembros del Consejo General del Poder Judicial, Fiscalía, Tribunal Constitucional)-, y más si ese gobierno lo encabeza el PP, nos esperan más políticas encaminadas a la austeridad, pues así se lo mandan desde la Unión Europea y desde los grandes organismos económicos –que ha fin de cuentas son los con su usurpación de funciones controlan nuestras políticas, economía y de rebote nuestras vidas-, y con ello el desmantelamiento de los servicios públicos, congelaciones salariales y toda una serie de leyes encaminadas a favorecer a los de siempre en detrimento de trabajadores y de la empobrecida clase media.

Por todo ello bienvenida la ingobernabilidad; a falta de un gobierno progresista capaz de cambiar la concepción del estado y de garantizar nuestros derechos más  fundamentales, que aun quedando recogidos en nuestra actual constitución  desgraciadamente no se están cumpliendo (desde la libertad de expresión, a derechos tan básicos como la vivienda, educación y sanidad pública, un sistema tributario justo, prestaciones y pensiones, así como el empleo y la calidad de este.).

MSNoferini

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Las noticias que día sí y día también aparecen en los medios nos demuestran, en referencia a esa casta hasta no hace mucho intocable que hizo de la política su lucrativa forma de vida, lo débil que es la carne y como todos los partidos, en mayor en menor grado, acabaron sucumbiendo ante la tentación de hacer caja favoreciendo a amiguetes y financiadores de sus caras campañas electorales.

¿Cómo negarme a ayudar o favorecer a quienes con tanto dinero y esfuerzo permitieron que nuestro partido llegase a los más alto y que tal vez pueda asegurarme una plácida jubilación cuando abandone la política?  ¿Quién iba a notar unos cientos de miles de euros menos desviados aquí y allá? ¿Cómo negarme a aceptar regalos de este buen amigo del partido y hacerle este feo? ¿Por qué debería renunciar yo a mi cargo o sillón si de lo que se me acusa era algo tan habitual en el funcionamiento de los partidos, para tener casi el rango de norma, y yo soy uno más de tantos que lo hicieron antes que yo, y muchos de esos otros compañeros son tratados con todo tipo de honores dentro y fuera del partido?

A buen seguro que no son pocos los “imputados”, o mejor dicho los investigados –no sea que se nos ofendan los aludidos-,  que se habrán hecho estas preguntas y muchas otras.

El consentir que la política pueda convertirse en profesión es un peligroso error, en este mundo de intereses donde es tanto el dinero en juego ante cualquier decisión política o administrativa. El tiempo a dedicar trabajando en la política institucional debería estar limitado, y al poner fin a dicho servicio los cargos salientes deberían reemprender sus vidas profesionales allí donde las dejaron llevándose consigo simplemente la satisfacción del trabajo bien hecho y el agradecimiento de sus conciudadanos por el tiempo dedicado, pero desgraciadamente esto no es así y dudo de que en el futuro sea muy diferente.

Y si pensamos que todo se puede solucionar con medidas como las aprobadas en este país en materia de transparencia, buscando con ellas una buena forma de disuadir a quienes busquen el provecho propio y poner freno a esta fiesta continua al enriquecimiento ilícito, decir que estas siguen sin ser la adecuadas para permitir que cualquier ciudadano tenga conocimiento como se hacen las cosas y el porqué de ellas. Sin olvidar la nefasta separación de poderes con la que cuenta nuestra democracia, y lo que puede suponer el tener ciertos cargos de las altas instancias del poder judicial al servicio del poder ejecutivo y de quienes lo controlan.

Por lo tanto es probable que por mucho que pase el tiempo, cambien las personas, surjan nuevos partidos y otros desaparezcan o simplemente muten o cambien de nombre, aparezcan nuevos gurús o iluminados defendiendo otras formas de hacer las cosas, se hagan nuevas leyes para supuestamente poner solución a algunos de los endémicos problemas que nos aquejan, todo siga igual. “Esos días de vino y rosas”, en que hasta el más tonto podía llegar bien lejos –incluso si una extraña conjunción planetaria lo favorecía a presidente del gobierno- y enriquecerse, volverán, si es que llegaron a desaparecer. Quizás los buenos tiempos en los que la ciudadanía podía ver mejorar su estatus en base al esfuerzo y al trabajo honrado hayan pasado pero para “la casta” política las cosas seguirán como siempre.

No suelo ser una persona excesivamente optimista, y en lo referente a la política mucho menos –como deja en evidencia este escrito-, porque el tiempo y el conocimiento de los intereses que se mueven en este mundo y de la especie humana no me da motivos para serlo. Sólo confío en que como mínimo sepamos estar más unidos en la lucha diaria y que aprendamos a ser más solidarios, porque sólo así podremos sobrevivir.

MSNoferini

La desigualdad extrema

Publicado: enero 20, 2016 en Uncategorized
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Pobreza
A pocos días de que se inicie el foro económico mundial de Davos (Suiza) Oxfam Intermón hace público su informe sobre la situación económica y las desigualdades que se están generando en este globalizado mundo en el que vivimos. “Una economía al servicio del 1%. Acabar con los privilegios y la concentración de poder para frenar la desigualdad extrema” hace un análisis bastante exhaustivo de la situación económica mundial y las desigualdades que se están dando y hace una serie de recomendaciones para mirar de ponerle solución a parte de los males causados por las deshumanizadas políticas económicas llevadas a cabo hasta la fecha.

Para que nos hagamos una idea de la vergonzosa situación de desigualdad que se está dando, el estudio presentado por Oxfam pone de manifiesto que sólo 62 personas amasan tanto dinero como 3.600 millones de pobres, lo que equivaldría a la mitad de la población mundial. En concreto, la riqueza en manos de esas 62 personas se ha incrementado un 44% en los últimos cinco años hasta alcanzar 1,76 billones de dólares.

Pero desde Oxfam Intermón también se ha hecho un informe específico sobre nuestro país: “UNA ECONOMÍA AL SERVICIO DEL 1%” “La situación en España”. Un interesante estudio que debería ser de obligada lectura, para que todos pudiéramos hacernos una idea de cuales han sido las consecuencias de las nefastas políticas llevadas a cabo en nuestro país. Un estudio exhaustivo que deja en evidencia a nuestros gobernantes que con sus decisiones no han hecho más que agrandar la brecha entre ricos y pobres, y donde las nefastas políticas fiscales gravan más a los pobre que a los ricos, y ejemplos claros los tenemos en el incremento del número de SICAVS (Sociedades de Inversión de Capital Variable) y su ventajosa fiscalidad, por no hablar del Impuesto de Sociedades, uno de los más bajos de la UE. Y capítulo a parte sería el incremento de las inversiones de las grandes empresas españolas hacia los denominados como paraísos fiscales y la poco efectividad de lucha contra la evasión de capitales, sin olvidarnos de las amnistías fiscales.

A continuación paso a relacionar alguno de los puntos más llamativos del informe realizado sobre nuestro país:

• El 1% más acaudalado de la población española concentra casi tanta riqueza como el 80% más pobre. Esto significa que 2,3 millones de personas atesoran un patrimonio superior al de otros 42 millones.
• Sólo 20 personas en España concentran ya tanta riqueza (115.000 millones de euros) como el 30% más pobre.
• En Catalunya sucede tres cuartos de lo mismo. Sólo el patrimonio del catalán más rico equivalía en el 2014 a la renta anual de 150.000 familias medias. En el 2015, el patrimonio de las 20 mayores fortunas catalanas aumentó un 34%.
• España es el país de la OCDE en el que más ha crecido la desigualdad desde el inicio de la crisis, tan solo por detrás de Chipre, y casi 10 veces más que el promedio europeo. Incluso 14 veces más que en Grecia.
• Entre 2007 y 2014 el salario medio se desplomó un 22,2%. Siendo el sueldo de los más ricos 18 veces superior al del 10% más pobre.
• La fuga de capital español a paraísos fiscales creció un 2000% en 2014.
• Entre 2007 y 2014 lo recaudado a través del Impuesto de Sociedades ha bajado un 58% (18.173 millones de euros) cuando, en este mismo periodo, los beneficios de las empresas tan sólo han bajado un 1%. Es más, 17 de las 35 compañías del Ibex35 no paga absolutamente nada por este impuesto, a pesar de que sólo tres de ellas reflejaron pérdidas en su cuenta de resultados de 2014. Los presidentes de estas empresas cobran un salario 154 veces mayor que el de un trabajador medio.
• España sigue teniendo una de las presiones fiscales efectivas más bajas de toda Europa, 8,2 puntos por debajo del promedio de la Eurozona, con un diseño injusto en el que el 85% del esfuerzo recae sobre las familias frente a una contribución casi nula de la fiscalidad sobre el patrimonio, la riqueza o el capital. El informe añade que 9 de cada 10 euros recaudados provienen del bolsillo de los trabajadores, mientras que menos de 1 euro lo hace de los rendimientos del capital…

En el informe de Oxfam también se hace un llamamiento al Parlamento y al futuro gobierno de España para que sea valiente y haga historia con sus políticas, políticas destinadas a revertir la actual desigualdad existente los que más y los que menos tienen. Y entre sus recomendaciones destacan:

• Blindar las políticas sociales y asegurar suficiente presupuesto para garantizar los derechos básicos y la igualdad de oportunidad de todas las personas, en concreto educación, salud y protección social
• Garantizar el empleo y los salarios dignos: fomentar la creación de empleo y una remuneración suficiente para satisfacer las necesidades básicas.
• Gravar más a los que más tienen y romper los privilegios: Las empresas e individuos deben tributar en función de su capacidad y de su actividad económica real.
• Una Ley contra la evasión fiscal con la que se puedan priorizar las medidas más efectivas, incorporar mayor control y dotar de los recursos necesarios para poner fin a la evasión y elusión fiscal de grandes empresas y fortunas.

Esperemos que el informe de Oxfam remueva algunas conciencias y que el nuevo gobierno que se pueda formar en España, así como el nuevo gobierno Catalán, lo tengan en cuenta. No podemos seguir pensando sólo en recortes y en premiar a los que más tienen. Los resultados de las políticas puestas en práctica hasta la fecha son los que son, desempleo, miseria y desigualdad, por lo tanto esperemos que ante la evidencia y las recomendaciones hechas por algunos expertos se comience a trabajar para poner fin al abismo actualmente existe entre ricos y pobres.

MSNoferini

Podem Catalunya un barco a la deriva

Publicado: julio 16, 2015 en Uncategorized
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Hoy es uno de esos días en los que todo lo ves negro. Grecia ha perdido la batalla contra los todo poderosos poderes financieros, quienes encima no han tenido reparos en obligarles, a modo de Vendetta por haber tenido la desfachatez de plantarles cara, a hacer unos ajustes aún más duros y despiadados. Unos ajustes que dejan tocada de muerte a Syritza. Cómo se lo deben de estar pasando desde sus altas torres de marfil esos todo poderosos ángeles oscuros que controlan la economía y las instituciones mundiales –curioso que a ese oscuro personaje que es la canciller alemana le pusieran de nombre Ángela–.

Pero mi desasosiego también viene motivado por algo mucho más cercano y que me causa un gran dolor, y el motivo no es otro que la deriva del partido en el que a día de hoy aun milito. Un partido en el que muchos confiamos por considerar que, al igual que Syritza en Grecia, podría ser la fuerza del cambio, y ese partido no es otro que Podemos.

Con gran pesar he de decir que en Catalunya, Podemos es un barco sin timonel y donde todos los mandos, o su gran mayoría, se han demostrado poco aptos para gobernar esta gran nave.

Podría empezar diciendo de que a pesar de la juventud de Podemos comparte algunos de los tics de los rancios partidos de siempre, cuatro cabezas pensantes desde Madrid gestionan los temas importantes y en alguna ocasión para hacer ver que somos muy diferentes al resto se monta un paripé de proceso de votación donde, por mucho que desde las bases se pueda discrepar de la oficialidad, en el momento de la verdad la gran mayoría apoya de pies juntillas las tesis del líder. Unas votaciones donde la experiencia nos demuestra que en Catalunya la abstención de los inscritos (afiliados) es tan elevada –en algunos casos superior al 90%- que te hace pensar si el número de inscritos es real.

Los militantes de Podemos son muchas las veces que nos enteramos de lo que se cuece en nuestro propio partido a través de los medios. Pero no sólo los militantes de base estamos en una cierta inopia pues quien es el cabeza de lista para las elecciones a la Generalitat, Albano Dante Fachin, quien por cierto fue elegido en una votación que contó con una participación del 5% de los inscritos en Catalunya, nos confesó a unos cuantos de que había tenido que enterarse a través de los medios de la que teóricamente fue la primera reunión para buscar una posible confluencia con ICV  de cara a concurrir en una lista única a las elecciones al Parlament de Catalunya del próximo 27 de septiembre, una reunión en la que por cierto si estuvo el madrileño macho alfa del partido. Por lo visto desde Madrid no se quiere una confluencia con otras fuerzas de izquierdas de cara a las elecciones estatales pero en Catalunya nos intentan imponer la confluencia, o esta al menos es la impresión que desde aquí tenemos.

Pero lo que a mí personalmente más me indigna es ver los desmanes e ineptitud de buena parte de quienes forman el Consejo Ciudadano Autonómico –el equivalente a la ejecutiva autonómica de los otros partidos-, unos jóvenes de brillante expediente académico pero poca capacitación y voluntad de trabajo. Treinta y cuatro personas que en su mayoría no han tenido ni la decencia de visitar los círculos locales y de mantener un contacto fluido con las bases. Y encima nos encontramos con que algunos de ellos han copado los primeros puestos en la candidatura de podemos a la Generalitat. ¿Dónde queda eso de limitar los cargos? No es una cuestión de que los cargos sean retribuidos o no, es simplemente que si queremos hacer bien las cosas la dedicación ha de ser plena y ocupando diversos cargos eso se hará difícil.

Tampoco me gustó nada que en el reciente proceso de primarias que se hizo en Catalunya para elegir a quienes debían conformar la lista de Podem Catalunya al parlament se volviese a caer en el error de siempre, el error de darle a una lista el calificativo de oficial. Si Podemos realmente quiere marcar la diferencia con los otros partidos y si realmente somos un partido transversal y transparente nadie puede contar con ventaja. En un país donde existe tan poca cultura política y son pocos los que pierden su tiempo en leer las biografías de quienes se presentan no se puede hacer público que una lista es la oficial y contar con los apoyos de las más destacadas personalidades del partido, porque después pasa lo que pasa, que una buena parte de los inscritos, por mucho que las listas sean abiertas, vota en plancha a la lista oficial. Podemos no puede consentir que unas primarias sean como un juego de tahúres donde alguno pueda tener las cartas marcadas.

Y por último quisiera mencionar un tema que considero de extrema gravedad, ¿cómo permiten desde Podemos que en la lista oficial hayan personas que se han visto denunciadas por la manipulación de las votaciones que les llevó a ocupar un puesto en los más altos órganos del partido?

Desde el Consejo Ciudadano Autonómico se excusan diciendo que las dos personas denunciadas, por un posible amaño de su proceso de elección, no tienen ninguna causa pendiente en el Consejo de Garantías al haberse sobreseído dicho proceso. Pero lo realmente grave es que el proceso se sobreseyó por estar fuera de plazo. En Podemos no se puede permitir que denuncia o sospecha se deje de investigar por un tema de plazos. Nosotros no somos un partido a la vieja usanza, o al menos eso es lo que creíamos.

Las personas que estamos en Podemos hemos de ser conscientes de que nuestro partido es diferente al resto y que nuestro pasado y nuestras acciones son miradas con lupa, por lo tanto todos los que formamos parte de este partido hemos de ser como la mujer del cesar, honrados y encima parecerlo. Por lo tanto si existen pruebas que pongan en tela de juicio la honorabilidad de alguno de nuestros miembros estos deberían ser apartados hasta que su nombre quede tan limpio como la patena.

Después de haberme sincerado con este escrito ya sabéis el porqué de mi bajo estado anímico. Servidor confiaba ciegamente en que Podemos fuera otra cosa y de que se pudiera sacar de las instituciones a aquellos que con sus políticas y excesos han arruinado a este país y la vida de cientos de miles de personas, y por ello le he dedicado una buena parte de mi tiempo quitándoselo a cosas tan importantes como son mis hijos. Tal vez me equivoqué.

MSNoferini

Logotipo Podem Catalunya

Ha pasado poco más de un año de las protestas vecinales del barrio burgalés de Gamonal. Unos hechos que para unos pocos no fue más que vandalismo injustificado y para muchos otros la respuesta ciudadana a las provocaciones de quienes ostentan y gestionan los poderes públicos. Con las protestas de las humildes familias y personas de Gamonal y su lucha ante el despilfarro económico que quería hacer el ayuntamiento sin pararse a pensar sobre las necesidades reales de sus vecinos quedó demostrado que cuando el pueblo permanece unido, se sabe poseedor de la razón y no desfallece en su reivindicación se pueden conseguir grandes cosas, en el caso de Gamonal paralizar las costosas obras de un bulevar. Gamonal fue un punto de inflexión al pasotismo habitual ante la convicción de que las protestas pocas veces servían para algo.

Hemos sido testigos durante muchos años de los excesos, los abusos y los delitos de quienes supuestamente eran y son nuestros servidores públicos sin que en la mayoría de casos hiciésemos nada para poner freno a sus antidemocráticos y poco legales comportamientos. Ha habido por parte de la ciudadanía una total connivencia con lo que estaba ocurriendo. Era más cómodo verlo todo desde el sofá de casa, tener una actitud crítica de boquilla y confiar en que fueran otros los que arreglaran los problemas o lucharan contra las ilegalidades y excesos del poder.

Hace mucho tiempo que tengo la plena convicción de que la forma en que estamos siendo gobernados en este país, como seguramente sucede en muchos otros de nuestro entorno, no es democrática. Pensando en las lecciones de historia de mi infancia es mucho peor que ese despotismo ilustrado que estudiamos, pues este aunque no contase demasiado con el pueblo se proponía gobernar para el pueblo y por el pueblo, cosa que en la actualidad no pasa pues se gobierna para el capital, por los mercados y por último, si no molesta a los grandes poderes y algunas veces con una clara intención de maquillar la realidad, se le da alguna migaja al pueblo –algún subsidio, una rebaja fiscal, etc.

Por activa y por pasiva he repetido hasta la saciedad que con votar cada cuatro años a una determinada lista de personas que en la mayoría de casos ni conocemos no hay bastante, la democracia es más que eso. El sistema y nuestra constitución incluso nos otorga unos supuestos derechos de participación pero que en el momento de la verdad de poco o nada sirven –ILPs, referéndums-. Y puesto a poner en tela de juicio que vivamos en democracia volveré a hacer referencia a ese principio básico de toda democracia que en nuestro país no se está cumpliendo, la separación de poderes. ¿Dónde está la separación de poderes si el poder ejecutivo puede controlar el poder legislativo en el momento que cuenta con el apoyo mayoritario de las cámaras y tiene la potestad de nombrar las más altas instancias del poder judicial (Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial y con ello garantizarse el tener controlado y elegir los miembros del Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional)?

La democracia ha de nacer en las calles y desde ellas se debería hacer la política, es para eso que debemos continuar luchando. Debemos luchar e intentar hacer ver a las personas de nuestro entorno cual es la cruda realidad, hemos de conseguir abrirles los ojos y hacerles entender que las calles son nuestras y hemos de ser nosotros los que hagamos política y decidamos cuales han de ser las reglas que nos han de regir. Por lo tanto volviendo al recuerdo de Gamonal si las calles son nuestras ¿por qué no lo debería ser el derecho a hacer política y decidir la forma de ser gobernados?

Queda claro que para recuperar el verdadero significado de la propia palabra democracia –«demos» pueblo y «krátos» poder o gobierno- hemos de olvidarnos de actitudes pasivas e individualistas, y hemos de empezar a trabajar todos juntos dejando en el olvido ese maldito hábito de delegar en otros. No podemos confiar de manera total la gestión de nuestro destino y el de nuestros hijos en los representes de unas determinadas formaciones políticas, que a fin de cuentas no dejan de ser unos extraños, y que han demostrado de manera reiterada que son inmerecedores de nuestra confianza. Sólo si nos implicamos y conseguimos que la política nazca desde las calles, desde las asambleas ciudadanas y que quienes elijamos para ser nuestros representantes comprendan cual ha de ser su labor, trabajar para las personas y no para los mercados o el capital, conseguiremos vivir en democracia y tener un país más justo.

MSNoferini

gamonal_madrid

El pasado día 31 de marzo fuimos dRoucoe nuevo testigos de como el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, volvía a hacer de las suyas en la homilía por el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez.

Si en el décimo aniversario de la tragedia del 11-M ya aprovechó la oportunidad para emponzoñar el triste recuerdo del brutal atentado, con una coletilla en su sermón con la que seguir enturbiando unos hechos que ya parecían haber quedado claros (tras la exhaustiva investigación y posterior juicio a los responsables) incluso para la caverna mediática, ahora vuelve a meterse en terreno ajeno para dar su particular visión política de los actuales tiempos que corren.

A la hora de recordar alguno de los logros más destacados del expresidente Suárez, y los años que le tocaron vivir, no ha podido abstraerse de comparar aquellos difíciles tiempos de la transición con los actuales y las consecuencias de la fragmentación ideológica, que según él llevaron y podrían llevar de nuevo a una guerra civil.

Desde aquí me gustaría decirle a Monseñor Rouco que, aunque no estuvo muy desencaminado a la hora de comparar esos tiempos pretéritos con los actuales, debería tener muy presente cuales fueron las causas que nos llevaron, hace casi ochenta años, a una guerra civil. Las principales causas de esa fratricida guerra fue el poco respeto de la poderosa, rica y caciquil España nacional-católica  –de la que usted parece ser un vestigio– de los principios democráticos, la nula voluntad de querer entender el hecho diferencial de los pueblos que conformaban nuestra compleja idiosincrasia y el hacer oídos sordos a los desesperados lamentos de los empobrecidos españoles (unas causas que para nuestra desgracia se están volviendo a dar).

Por lo tanto Monseñor dedíquese a lo suyo (que debería ser consolar y ayudar a pobres y afligidos), y si quiere hacer política podría comenzar por instar a sus poderosos correligionarios a demostrar una actitud más cristiana por sus necesitados semejantes abandonando ese éxtasis místico por el dinero y el materialismo, porque si esa élite de ricos empresarios y políticos no cambia de actitud repitiendo algunos de los errores del pasado, entonces y sólo entonces, si que se podría dar pie a una posible revuelta o guerra civil.

MSNoferini