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Jeremy Corbyn

Mi afán de estar lo mejor informado posible me suele llevar a echarle un vistazo a la prensa nacional, así como algunos diarios internacionales, sin ni siquiera  excluir aquellos contrarios a mi propia ideología, un ejercicio que recomiendo pues permite tener una idea algo más clara de ciertas noticias.

Una de las noticias que más portadas y minutos ha acaparado, tanto en medios nacionales como internacionales, ha sido la elección de Jeremy Corbyn como nuevo dirigente del partido laborista británico. Un activista de izquierdas, lo que para algunos sería un radical extremista y un populista, que en su larga trayectoria como sindicalista, concejal y parlamentario ha demostrado su honradez y su implicación en defensa de los derechos humanos.

Que la elección de Jeremy Corbyn no ha gustado al stablishment británico y mundial es evidente y así lo ponen de manifiesto algunas portadas de la prensa internacional, como podría ser la del Financial Times que en su portada del 14/09/2015 decía algo así:

La oposición del Reino Unido se une a la línea dura de izquierdas europea

La aplastante victoria de Jeremy Corbyn le convierte en el líder del partido de la oposición en el Reino Unido, el Partido Laborista ha colocado a un firme populista, un movimiento de izquierda que está en ascenso en muchas partes del mundo. El encarrilar la lucha contra las desigualdades y los excesos del capital, le une a grupos de extrema izquierda como el partido que gobierna Grecia, Syriza, y el partido anti austeridad Podemos en España.

Pero el nuevo miembro del ala izquierda ha decidido dejar a un lado sus puntos de vista radicales de abandonar la OTAN, dejar la UE y el desguace del sistema Tridente de armas nucleares y centrar sus esfuerzos en tratar de unir a la línea dura de la izquierda y el centro de su partido.

Y por no hablar del comentario hecho por el primer ministro británico a través de una conocida red social, en su afán por desprestigiar al que será su rival político. A David Cameron no se le ha ocurrido otra cosa que escribir lo siguiente: «el partido laborista es ahora una amenaza para nuestra seguridad nacional, nuestra seguridad económica y la seguridad de las familias». Un auténtico despropósito falto de ética, esa ética que se le presupone a todo caballero inglés.

Pero la elección de Corbyn no solamente no ha gustado entre los poderes financieros y ultraconservadores de este globalizado mundo pues desde su propio partido no han sido pocas las voces que no se les ha ocurrido otra cosa que cuestionar su figura y su elección, aunque no es menos cierto que su elección a devuelto la ilusión en el partido laborista a muchas otras personas, lo que ha llevado a 15.000 nuevos afiliados en un tiempo record de 24 horas.

Es evidente que a los grandes poderes económicos no les hace ninguna gracia la aparición de nuevos partidos y dirigentes políticos que cuestionen lo evidente, el fracaso de las políticas neoliberales y sus consecuencias para la ciudadanía. En este globalizado e inhumano mundo donde lo que prima es el culto al dinero el que alguien ponga en tela de juicio ciertas políticas, que sólo han beneficiado a unos pocos perjudicando al resto, es algo tan peligroso que algunos difícilmente lo van a consentir, tal como se demostró en el país heleno. Por lo tanto sería bueno que la ciudadanía no nos dejáramos contaminar, fuéramos entre otras cosas más solidarios, nos implicásemos más en política –que a fin de cuentas la política es la gestión de nuestros propios recursos y vidas- y entendiéramos que apostar por ciertas políticas económicas en detrimento de las políticas sociales es un terrible error que sólo beneficia a los ricos y poderosos a la vez que perjudica al resto.

Sí se puede… sólo hay que creérselo y luchar por ello.

MSNoferini

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El pasado 6 de diciembre se cumplieron 35 años de la constitución española. Mucho se ha escrito y dicho sobre esa época y nuestra famosa transición, para unos cuantos modélica, pero quizás no fue tan modélica teniendo en cuenta que dejó sin castigo los crímenes de la dictadura y perpetuó en el poder a una serie de personajes que contaban con el beneplácito de los dirigentes del antiguo régimen y de los todo poderosos EE.UU.

Uno de esos personajes fue nuestro expresidente Felipe González, un individuo de opaco pasado al que algunos han querido poco menos que encumbrarlo a los altares.

¿Quién es realmente Felipe González Márquez? ¿Cómo fue su ascenso al poder? ¿Quién le encumbró al poder? ¿Qué precio tuvo o tuvimos que pagar por ello?

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Desde mucho antes de la muerte del general Franco, los EE.UU trabajaron buscando la mejor manera de evitarse la pérdida de un importante aliado en la Europa de los dos bloques. Esta búsqueda de soluciones para dar continuidad a su alianza anticomunista les llevó en primer lugar a ganarse al que debería convertirse en jefe de estado a la muerte del dictador, el futuro Rey Juan Carlos, y con la ayuda del Servicio Central de Documentación (los servicios secretos de la época) a trabajar para asegurarse aliados entre los futuros candidatos a ocupar importantes cargos de las nuevas estructuras de gobierno que pudieran surgir a la muerte de Franco. Es por eso que EEUU pone en funcionamiento una red que financiaría al PSOE a través del partido social demócrata alemán, quien a su vez le ayudó a su reconocimiento en la Internacional Socialista.

El objetivo de los EE.UU era bien simple, intentar canalizar los futuros votantes de izquierdas hacia un partido en el que pudieran confiar y a la vez controlar.

“A partir de cierto momento, la dictadura propició el resurgir del PSOE, para ahogar al PCE», declaró hace unos años el excomisario Manuel Ballesteros a la periodista Pilar Urbano.

Un año antes de la muerte de Franco se organiza el decimotercero congreso del PSOE en el exilio, en esta ocasión dicho congreso se realiza cerca de la capital francesa en la localidad de Suresnes. Según relató el entonces capitán del SECED Manuel Fernández Monzón: “González y otros miembros de la nueva dirección del partido consiguieron llegar a Francia gracias al apoyo prestado por el propio Servicio Central de Presidencia de Gobierno”. El organismo de inteligencia creado por el almirante Carrero Blanco son los encargados de proporcionarles los pasaportes y de acompañarlos a Suresnes.

Refiriéndose a los contactos mantenidos durante esa época el Comandante del SECED Miguel Paredes dijo, refiriéndose a Felipe González: “Hay en él algo falso, engañador. No me ha parecido un hombre de ideales, sino de ambiciones”.

El Congreso de Suresnes, siguiendo el camino previsto, habría de ser el de la renovación, renovación que se produjo mediante la elección de un nuevo primer secretario. Un pacto entre el núcleo andaluz y el vasco propició la designación de Felipe González.

En el año 1979, cinco años después de haber sido elegido Felipe González como secretario general del partido socialista y habiendo fallecido ya el general Franco, se celebra en Madrid el XXVIII Congreso del PSOE, el primero tras la celebración de las primeras elecciones generales de la democracia española, y en las que el PSOE se consolidó como segunda fuerza política. En este Congreso se rechaza la propuesta de su Secretario General, Felipe González, de renunciar al marxismo como ideología oficial del PSOE. Provocando esta decisión la dimisión de González.

El órdago lanzado por Felipe González a su propio partido, con su dimisión al no haber aceptado el viraje del partido hacia una social democracia al estilo alemán, se resolvió en un congreso extraordinario que tuvo lugar en septiembre de ese mismo año, con su reelección como Secretario General, y abandonando definitivamente los postulados marxistas.

Dos años después de haber presentado la moción de censura que puso fin al gobierno de Adolfo Suárez y uno tras lo acontecido con el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, donde el teniente coronel Tejero tomó por las armas el congreso de los diputados siguiendo un plan concebido por el general Armada y con el más que probable consentimiento del Rey de España, el PSOE gana con mayoría absoluta las elecciones generales del año 1982, convirtiendo a Felipe González en el tercer presidente de la democracia.

Pero retrocedamos de nuevo al fallido golpe de estado del 23 de febrero del año 1981. Mucho se ha dicho y escrito sobre este intento de poner fin al  estado democrático, algo muy al estilo de otros pronunciamientos, alzamientos y golpes de estado vividos por este país durante el siglo XIX y principios del XX. El fallido golpe de estado tenía como finalidad poner fin al gobierno de Adolfo Suárez para poner en su lugar un gobierno de concentración nacional, siendo muchas las personas al tanto del posible golpe, así como los que tomaron parte en él.

Hace ya algunos años apareció la supuesta lista de personas que se iban a repartir el poder tras el 23-f, la famosa lista de Armada. La lista sería la siguiente:

-Presidente: general Alfonso Armada.
-Vicepresidente para Asuntos Políticos: Felipe González (PSOE).
-Vicepresidente para Asuntos Económicos: J. M. López de Letona (banquero).
-Ministro de Asuntos Exteriores: José María de Areilza (Coalición Democrática).
-Ministro de Defensa: Manuel Fraga (AP).
-Ministro de Justicia: Gregorio peces Barba (PSOE).
-Ministro de Hacienda: Pío Cabanillas (UCD).
-Ministro de Interior: general Manuel Saavedra Palmeiro.
-Ministro de Obras Públicas: José Luís Álvarez (UCD).
-Ministro de Educación: Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón (UCD).
-Ministro de Trabajo: Jordi Solé Tura (PCE).
-Ministro de Industria: Agustín Rodríguez Sahagún (UCD).
-Ministro de Comercio: Carlos Ferrer Salat (CEOE).
-Ministro de Cultura: Antonio Garrigues Walker (abogado lobbysta).
-Ministro de Economía: Ramón Tamames (PCE).
-Ministro de Transportes. Javier Solana (PSOE)
-Ministro de Autonomías: general José Antonio Sáenz de Santamaría.
-Ministro de Sanidad: Enrique Múgica (PSOE).
-Ministro de Información: Luís María Ansón (director de la agencia Efe).

Como podemos ver el señor González no sólo estaría al tanto del golpe sino que formaría parte de la conspiración. Por lo visto tenía prisa en ocupar un relevante cargo en el gobierno y poco le importaba la forma de conseguirlo.

Pero volviendo a los hechos demostrables que ponen en tela de juicio la honorabilidad de nuestro expresidente, y su clara vocación neoliberal, sólo tenemos que recordar algunas de sus políticas y decisiones como presidente del gobierno, políticas muy dadas a favorecer a las oligarquías que le auparon al poder y a sus amigos americanos.

¿Quién no recuerda la campaña electoral en 1982 en contra de la entrada de España en la OTAN? Pero dos años después de entrar en la Moncloa, hace borrar del programa del partido la oposición del PSOE a dicha entrada. Y en 1985 organiza y posteriormente gana un referéndum apoyando el ingreso (donde su amigo Javier Solana ocuparía años después el cargo de Secretario General de la Alianza Atlántica). ¿Fue la ratificación de la entrada de España en la OTAN parte del pago que le debía a sus amigos norteamericanos por el apoyo recibido para su meteórico ascenso al poder?

¿Quién no recuerda las poco transparentes concesiones hechas a sus amigos del grupo Prisa?

¿Quién no recuerda las políticas de los poco socialistas ministros de economía Boyer y Solchaga, y el inicio de la fiebre privatizadora tan propia del liberalismo económico?

¿Quién no recuerda los GAL?

¿Quién no recuerda la llamada ley Corcuera?

¿Quién ha podido olvidar los múltiples casos de corrupción y enriquecimiento ilícito por parte de los supuestos socialistas de su gobierno?

¿Quién no recuerda la ilegal financiación que se demostró a través del caso Filesa?

Y una vez dejada la política: ¿qué decir de su entrada en órgano de administración de Gas Natural por unos honorarios cercanos a los 130.000 euros anuales?

¿Un verdadero socialista se comportaría como ha hecho este señor dando su apoyo al lider de la derecha venezolana, Henrique Capriles, en lugar de dárselo al gobierno de izquierdas elegido democráticamente por el pueblo?

Felipe, Capriles

Muchas preguntas a las que sólo se me ocurre darle una respuesta, el señor Felipe González Márquez, y como él parte de su camarilla, no son socialistas y dudo mucho que nunca lo hayan sido; los hechos lo pusieron al frente de un partido como podían haberle llevado a militar en otro de signo bien distinto. Y para desgracia, de los verdaderos socialistas, el PSOE aun está sometido a los González, Guerra, Chávez, Bono, Etc., como se pudo ver en su día cuando él y buena parte de los barones de su partido se emplearon a fondo para aupar al señor Rubalcaba a la Secretaria General del partido.

MSNoferini