Posts etiquetados ‘falsos autónomos’

Este pasado domingo se produjo un nuevo capítulo en ese aparentemente eterno culebrón de abusos y conflictos que desde hace años se viene dando en la comarca de Osona (Barcelona) entre el macromatadero Le Porc Gourmet (Grupo Jorge), las falsas cooperativas que le aportan la mayor parte de la plantilla y los trabajadores.

Tras la soberana decisión de los trabajadores de la cooperativa Clavial, en asamblea realizada el pasado mes de diciembre, de modificar su encuadramiento en el régimen de cotización de autónomos al régimen general, dadas las ventajas de este cambio en el reconocimiento de unos mayores derechos y protección social, y ratificada en una nueva asamblea convocada el 20 de abril –a instancias de quienes dirigen la cooperativa en un desesperado intento por alterar la decisión tomada por sus trabajadores–, la empresa Le Porc Gourmet optó por no renovar el contrato que le vinculaba con Clavial, supongo que por un posible aumento de los costes del contrato con la cooperativa, no permitiendo el acceso a las instalaciones del matadero a los trabajadores que no aceptaran firmar un cambio a otra cooperativa más cercana a sus intereses, Oficicat SCCL.

Ya llevamos más de veinte años aguantando los excesos de algunos de los mataderos de Osona, donde los trabajadores hace tiempo que fueron despojados de toda humanidad para convertirse en meras herramientas cedidas a través de un buen número de falsas cooperativas, las cuales aportan la mayor parte de los recursos humanos, y todo ante la reprobable desidia de las administraciones públicas (en este caso estatales y catalanas).

Algunos ya hace años que venimos denunciando el beneficio que les reporta a las empresas que subcontratan a través de cooperativas sus trabajadores en lugar de tener que contratarlos directamente. Pensemos que sólo en cotizaciones de la cuota patronal el ahorro de estas empresas es millonario, para perjuicio de todos, dada la abultada cantidad de dinero que se deja de ingresar en las arcas públicas a causa este fraude de ley de los falsos autónomos cooperativistas (60 millones anuales y más de 562 millones si le sumamos el fraude de los TRADE). Sin olvidar las penosas condiciones laborales y la escasa protección social que vienen teniendo buena parte de los trabajadores a causa de su inscripción en el Régimen de Autónomos y no tener un convenio colectivo de referencia.

Ya ha pasado más de un año desde que se aprobara por parte del Parlament la modificación de la Ley Catalana de Cooperativas, la cual supuestamente debía permitir mejorar la situación y condiciones de los miles de trabajadores de estas falsas cooperativas, equiparándolos a los trabajadores contratados en el sector donde presten sus servicios, sin que la mayor parte de estas cooperativas la estén cumpliendo.

Los hechos nos están demostrando que al final toda solución requerirá necesariamente de la implicación de las administraciones, pues tal como se ha puesto en evidencia con el caso Le Porc Gourment por mucha voluntad que algunas de estas falsas cooperativas tengan de querer cumplir con la ley, si las empresas que subrogan los servicios de sus mataderos se pueden permitir el rescindir los contratos suscritos con ellas para suscribirlos con otras nuevas más cercanas a sus intereses poco o nada se va a conseguir.

Pasan los años y lamentablemente la solución no llega, para perjuicio de un buen número de trabajadoras y trabajadores, y mientras buena parte de la ciudadanía parece mirar hacia otro lado habiendo olvidado por completo lo que es la solidaridad y la lucha social y de clases.

Si usted, amiga o amigo lector, es de los que poco le importa el tema y de las o los que miran hacia otro lado le doy las gracias por haber perdido algunos minutos de su valioso tiempo en leer este artículo, y ya puede volver a sus quehaceres diarios dándole la espalda a quienes están sufriendo este nuevo tipo de esclavitud, total qué importa lo que les pase a unas miles de personas, y más si la mayor parte de ellas no son de nuestro país sino de lejanas tierras en las que en no pocos casos ya están acostumbradas a la explotación laboral y a ser presa de las mafias.

MSNoferini

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La degradación que en estos últimos años han experimentado los servicios que se prestan desde las administraciones públicas es más que evidente. Los recortes presupuestarios, con el consiguiente cierre de centros de atención, la escasa reposición de efectivos, la desmotivación de los trabajadores públicos con sus recortes salariales y la temporalidad laboral se han dejado notar muy mucho en organismos tan diferentes como pueden ser centros asistenciales de atención primaria o agencias y administraciones donde hacer los más diversos trámites. Pero la cosa no queda ahí, ya que la forma utilizada no pocas veces para justificar el cierre de ciertas dependencias ha consistido en la privatización de servicios o el convertir el derecho en utilizar los medios telemáticos para interactuar con la administración en una obligación.

Actualmente ya resulta del todo imposible poder hacer presencialmente las gestiones más simples u obtener cualquier tipo de certificado en la mayor parte de administraciones públicas, ya que en una interpretación errónea de la Ley de Procedimiento Administrativo (Ley 39/2015) se está obligando a todos los ciudadanos a disponer de un certificado digital o tener activado algún otro sistema para poder tener acceso telemático a sus propios datos.

Y es en este deseo de librar de cargas y trabajo a las administraciones por parte de quienes las controlan ministerios y consejerías—, buscando su desmantelamiento, que se cometen y consienten flagrantes vulneraciones de leyes y normas, como podría ser la Ley de Protección de Datos (Ley Orgánica 15/1999).

No tiene demasiado sentido que a un funcionario público se le restrinja el acceso a los datos de cualquier ciudadano, incluyendo los suyos propios, viéndose en la obligación de justificar documentalmente todo lo consultado y teniéndose que someter a un estricto control a través de auditorías internas pero sean empresas privadas las que controlen cierta información y los sistemas informáticos de algunas importantes administraciones, y con un nivel de exigencia mínimo, o que se permita a una empresa controlar cientos de certificados digitales de sus trabajadores, como ocurre en buena parte de las falsas cooperativas, pudiendo estar atentando contra los denominados derechos “ARCO”.

Desde que la Tesorería General de la Seguridad Social obliga a relacionarse con ella de manera telemática, como podría ser a la hora de tramitar las altas de autónomos de los miles de falsos cooperativistas que lamentablemente tenemos en este país, la mayor parte de los cuales desconocen esta tecnología y tienen notables dificultades con el idioma, que los certificados digitales acaban instalados en los ordenadores de las propias cooperativas, siendo estas quienes asumen la responsabilidad que puede representar realizar una buena parte de gestiones a nombre de sus trabajadores (falsos cooperativistas).

Por lo tanto podemos añadir a la lista de consecuencias que tienen para los usuarios los recortes en los servicios públicos la laxitud en el control del cumplimiento de algunas importantes leyes por parte de algunos, como podrían ser aquellos que han hecho del fraude de ley del falso cooperativismo un rentable negocio y pudieran estar incumpliendo con la Ley de Protección de Datos, sin que la Agencia Estatal de Protección de Datos haya tomado a día de hoy cartas en el asunto.

MSNoferini

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Pasan los años pero la bucólica y atemporal imagen de decenas de ciclistas, en su mayoría de negra piel, enfilando los caminos o carreteras que conducen a los mataderos donde trabajan o haciendo el camino de vuelta a sus casas tras una larga y dura jornada de trabajo, en sus sencillas y no pocas veces viejas bicicletas, sigue formando parte del paisaje de algunas de las poblaciones de la comarca de Osona a determinadas horas.

Trabajadoras y trabajadores de procedencia muy diversa venidos de tierras lejanas  –como podrían ser aquellas de más allá de los escarpados Andes, el Panjab indio, el este de la vieja Europa, el Magreb o de los países situados al sur del Sahel– con el sueño de tener una mejor vida, y unidos bajo el común denominador de tener el dudoso honor de compartir penurias al trabajar en alguno de esos mataderos de la comarca donde se les valora tanto como a cualquier otra sustituible y prescindible herramienta a utilizar en el proceso de producción.

Ya son muchos los años de penurias, de explotación por míseros salarios, de negárseles los derechos más básicos que se presupone que en los países desarrollados deberían tener garantizados todas y todos los trabajadores, de aguantar los excesos de los patronos, y de gritar a los cuatro vientos su situación sin que nadie hasta la fecha haya conseguido o querido poner fin a esta insostenible situación.

También es triste, aunque su efecto fuera positivo, que diez escasos minutos en un programa de televisión en prime time, como fue el programa Salvados emitido hace ya algunas semanas, lograra visibilizar y sumar más apoyos a la causa de los maltratados trabajadores del sector cárnico que la lucha mantenida por algunos durante años.

El hacer visibles los excesos de una parte de la industria cárnica y la precariedad laboral de algunos de sus trabajadores presuponía que podíamos estar por el buen camino, y con ello conseguir lo que muchos veníamos reivindicando: la implicación de las administraciones, de algunos partidos políticos y de medios de comunicación de mayor tirada o difusión, y que la legalidad comenzara a imponerse a los fraudes de ley que venían dándose en el sector. Desgraciadamente aún nada se ha conseguido ya que las cosas, tal como se está viendo, no son tan fáciles, por mucho que la vulneración de algunas leyes parezca muy evidente y la inspección de trabajo así lo haya constatado.

Después de ponerse de manifiesto como algunos mataderos, como podría ser el caso de Le Porc Gourmet, utilizan el falso cooperativismo como una rentable forma de evitar el tener que contratar a su personal y cumplir con el convenio colectivo del sector y con la obligación de tener que desembolsar un cuantioso montante de dinero en cotizaciones a la Seguridad Social –para perjuicio de todas y todos–, llegó el día en el que descubrimos que por mucho que se haya conseguido introducir algún cambio en la Ley Catalana de Cooperativas (en un ya lejano 28/03/2017), como un parche que garantice algún tipo de mejora en las condiciones de los trabajadores, siempre acabaremos encontrando a quienes siguen burlando la ley o encontrando alternativas que les garantice el poder seguir manteniendo sus privilegios, aunque sea a costa de los derechos de miles de trabajadores.

No tiene sentido que algunas empresas o grupos empresariales se les permita tener a casi el cien por cien de la plantilla que trabaja para ellos subrogada a través de empresas o cooperativas externas. La administración no puede consentir el fraude de ley que supone tener una empresa con una facturación millonaria y sin trabajadores propios, y sin aparente responsabilidad en el trato y condiciones de trabajo de quienes prestan servicios para ellos. Y no tiene sentido que si una comunidad autónoma como Catalunya tiene una ley más rigurosa en el reconocimiento de los derechos de los trabajadores cooperativistas, se permita la vulneración de la ley catalana de una manera tan sencilla como es rescindiendo contrato con las cooperativas catalanas y subrogando los servicios con una nueva cooperativa domiciliada en otra parte del estado –como así ha hecho el matadero Le Porc Gourmet–.

La actitud de total permisividad del todopoderoso Grupo Jorge (propietario del matadero Le Porc Gourmet), uno de los tres gigantes cárnicos de nuestro país, ante las precarias condiciones laborales que se han venido dando en todas las falsas cooperativas que hasta la fecha han trabajado para él aportándole la casi totalidad de la mano de obra, solamente se puede explicar teniendo en cuenta los beneficios que le genera el reducir al máximo los costes laborales como una excelente oportunidad para llevar a la práctica eso que ha venido a llamarse dumping social: rebajar al máximo los costes laborales para poder ser más competitivos que el resto de sus competidores, aunque sea de manera desleal, y con ello poder hacerse con una posición predominate en el sector.

MSNoferini

bicicletas

Acto solidadridad LPG (54)

Cuando le dedicas mucho tiempo a una causa, creyendo con sincera convicción de la importancia de esa lucha dada la complicada situación y el atropello hacia los derechos de un número elevado de personas, no existe nada más desalentador que ver como buena parte de quienes son afectadas por esa injusticia deciden dejar la lucha y abandonarse a su suerte. Y eso es lo que está sucediendo con una parte de los trabajadores cooperativistas que prestan servicio en el matadero Le Porc Gourmet.

Lamentablemente el cansancio y la manipulación comienzan a hacer mella en los maltratados trabajadores/as de las dos cooperativas que prestan sus servicios en el importante matadero de Santa Eugènia de Berga. Tras una agotadora lucha de los falsos cooperativistas de TAIC y CLAVIAL por intentar que se le reconozcan los derechos que quedaron recogidos en la ley catalana de cooperativas, hace ya más de ocho meses (28/03/2017), sin que hasta la fecha se les hayan comenzado a reconocer –entre otras cosas por no considerarse la empresa obligada a cumplirla por no ser catalana y la poca implicación de la administración en querer hacerla cumplir-, ahora se encuentran con que la empresa los está coaccionando y obligando a aceptar un traslado a una nueva cooperativa con sede social en Lugo (Galicia) para con ello poder burlar la ley catalana y eximirse de su cumplimiento, siendo muchos los que están aceptando probablemente sin ser conscientes de lo que les puede suponer el perder todas esas mejoras y derechos que la ley les reconoce.

Es descorazonador pensar que si realmente las dos cooperativas que hasta la fecha vienen trabajando para Le Porc Gourmet asumen de una vez su obligación de cumplir con las modificaciones de la ley de cooperativas –como así se lo han manifestado a algunos de sus trabajadores y representantes de Càrnies en Lluita- pudiera haber un elevado número de trabajadoras/es que sufrieran en sus carnes el agravio comparativo de verse privados de unos derechos básicos (vacaciones retribuidas, pagas y horas extras, una mejor protección social, salarios según convenio, protocolos en prevención de riesgos laborales, etcétera) por el simple hecho de haber aceptado firmar un papel sin conocimiento de lo que ello le podía suponer o fruto de estériles promesas verbales o coacciones.

MSNoferini

Auga

Carta de bienvenida que la nueva cooperativa gallega les envía a las/os trabajadoras/es del matadero Le Porc Gourmet que aceptan el cambio de cooperativa.

Hace más de 19 años el diario El País publicaba una noticia en la que se daba a conocer que “la Inspección de Trabajo ha descubierto que casi la totalidad de los trabajadores de las firmas Le Porc Gourmet y Extraporc, de la comarca de Osona, son falsos autónomos”. La misma noticia explicaba la fórmula utilizada por estas empresas para poder evitar contratar a los trabajadores y beneficiarse con ello del menor coste que representaba tener encuadrados a sus trabajadores en el régimen de autónomos, y esta no era otra que recurrir a una falsa cooperativa “dedicada a la gestión de personal”.

Han pasado más de 19 años de esta noticia y lamentablemente la situación sigue siendo la misma, sin que nadie haya querido poner solución a este fraude de ley tan habitual en la industria cárnica. La subcontrata de servicios a través de cooperativas que actúan como ETTs sigue siendo el pan nuestro de cada día y en el matadero más grande de Catalunya, Le Porc Gourmet, siguen beneficiándose de seguir cometiendo la misma irregularidad.

Pero el principal problema de las empresas que recurren a la fórmula jurídica de constituirse como cooperativas de trabajo asociado, sin serlo, buscando con ello el beneficio que le supone encuadrar a sus trabajadores en el régimen de autónomos, y de aquellos grupos empresariales que optan por rebajar costes recurriendo a subcontratas con estas cooperativas, está en el trato y falta de derechos de los trabajadores que prestan servicio en ellas.

Este pasado 25 de octubre los trabajadores (poco más de 1.000) del matadero Le Porc Gourmet, todos ellos autónomos subcontratados a través de dos falsas cooperativas, decidieron ir a la huelga, siendo esta todo un éxito al haber tenido un seguimiento de casi la totalidad de la plantilla. Las reivindicaciones de los trabajadores eran y son, tal como recoge el manifiesto que hicieron público:

Queremos que nuestras condiciones de trabajo y salarios sean como mínimo las recogidas en el convenio cárnico (salarios, complementos, horarios, turnos). Queremos que se nos paguen correctamente las bajas de enfermedad, que se nos indemnice si se nos despide, tener derecho al desempleo, ser tratados como personas si tenemos un accidente de trabajo. También hay que mejorar la prevención para evitar accidentes, por ejemplo disminuyendo la velocidad de la cadena de producción. Queremos mejores horarios, tener derecho a vacaciones retribuidas, pagas extras y que se nos paguen las horas extras, que el pago de nuestras cuotas de la Seguridad Social y del material de trabajo que utilizamos a diario no recaiga solamente en nostras/os. Y queremos ser tratados como personas sin que el color de nuestra piel, procedencia, género o religión conlleve un trato diferente al resto de trabajadoras/es”.

Tal como queda claro los hechos demuestran cómo pasan los años y las administraciones siguen sin querer buscar soluciones y como la explotación laboral a manos de quienes retuercen la ley a conveniencia sigue estando más presente en el mercado laboral que nunca, pero afortunadamente los trabajadores/as ya no están dispuestos a aguantar el hecho de ser tratados como simples herramientas en el proceso productivo, que cuando se estropean se pueden desechar y ser sustituidas por otras nuevas.

MSNoferini

Artículo el País autónomos carnicas

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Fa més de 19 anys el diari El País publicava una notícia en la qual es donava a conèixer que “la Inspecció de Treball ha descobert que gairebé la totalitat dels treballadors de les empreses Le Porc Gourmet i Extraporc, de la comarca d’Osona, són falsos autònoms”. La mateixa notícia explicava la fórmula utilitzada per aquestes empreses per poder evitar contractar als treballadors i beneficiar-se amb això del menor cost que representava tenir enquadrats als seus treballadors en el règim d’autònoms, i aquesta no era una altra que recórrer a una falsa cooperativa “dedicada a la gestió de personal”.

Han passat més de 19 anys d’aquesta notícia i lamentablement la situació segueix sent la mateixa, sense que ningú hagi volgut posar solució a aquest frau de llei tan habitual en la indústria càrnia. La subcontracta de serveis a través de cooperatives que actuen com ETTs segueix sent el pa el nostre de cada dia i en l’escorxador més gran de Catalunya, Le Porc Gourmet, segueixen beneficiant-se de seguir cometent la mateixa irregularitat.

Però el principal problema de les empreses que recorren a la fórmula jurídica de constituir-se com a cooperatives de treball associat, sense ser-ho, buscant amb això el benefici que li suposa enquadrar als seus treballadors en el règim d’autònoms, i d’aquells grups empresarials que opten per rebaixar costos recorrent a subcontractes amb aquestes cooperatives, està en el tracte i falta de drets dels treballadors que presten servei en elles.

Aquest passat 25 d’octubre els treballadors (poc més de 1.000) de l’escorxador Le Porc Gourmet, tots ells autònoms subcontractats a través de dues falses cooperatives, van decidir anar a la vaga, sent aquesta tot un èxit en haver tingut un seguiment de gairebé la totalitat de la plantilla. Les reivindicacions dels treballadors eren i són, tal com recull el manifest que van fer públic:

“Volem que les nostres condicions de treball i salaris siguin com a mínim les recollides en el conveni carni. Volem que se’ns paguin correctament les baixes de malaltia, que se’ns indemnitzi si se’ns acomiada, tenir dret a un subsidi d’atur, ser tractats com a persones si tenim un accident de treball. També cal millorar la prevenció per evitar accidents, per exemple disminuint la velocitat de la cadena de producció. Volem millors horaris, tenir dret a vacances retribuïdes, pagues extres i que se’ns paguin les hores extres, que el pagament de les nostres quotes de la Seguretat Social i del material de treball que utilitzem diàriament no recaigui solament en nosaltres. I volem ser tractats com a persones sense que el color de la nostra pell, procedència, gènere o religió comporti un tracte diferent de la resta de treballadors/es”.

Tal com queda clar els fets demostren com passen els anys i les administracions segueixen sense voler buscar solucions i com l’explotació laboral a les mans dels qui retorcen la llei a conveniència segueix estant més present al mercat laboral que mai, però afortunadament els treballadors/as ja no estan disposats a aguantar el fet de ser tractats com a simples eines en el procés productiu, que quan s’espatllen es poden llençar i ser substituïdes per altres noves.

MSNoferini

Hoy (28/9/2017) se cumplen seis meses de la aprobación, por parte del Parlament de Catalunya, de la modificación de la ley catalana de cooperativas (Ley 5/2017 del 28 de marzo). Una modificación que, ante la pasividad de la administración catalana y de quienes están al frente de ella por poner freno al falso cooperativismo, aún no ha supuesto apenas mejora alguna en las condiciones de trabajo y derechos de decenas de miles de trabajadores.

Ya hace años que algunos venimos denunciando el auténtico fraude de ley que se esconde tras ciertas cooperativas cuya actividad real no es otra que la cesión de trabajadores, como si de una ETT se tratara, y la degradación de lo que es o debería ser el cooperativismo asociativo. Las condiciones laborales, los derechos y la protección social de los trabajadores de estas cooperativas, de las cuales supuestamente son socios aunque sin voz ni voto, son en no pocos casos de auténtica esclavitud.

Conociendo muy bien el caso del falso cooperativismo que desgraciadamente se ha impuesto en el sector cárnico, en comarcas como la de Osona, puedo relatar con conocimiento de causa la situación de explotación a la que son sometidos sus trabajadores en los mataderos y en algunas empresas del sector. Al margen de la dureza del trabajo de despiece en mataderos en los que se trabaja a destajo dado el alto volumen de cabezas de ganado, principalmente porcino, que se llegan a sacrificar (15mil diarias en algunos casos), estos trabajadores acaban haciendo más horas de las habituales en el convenio cárnico y sus salarios suelen ser mucho más bajos, con el añadido que al estar englobados en el régimen de autónomos tienen una menor protección social y menos derechos que el resto de trabajadores del sector.

Quienes se hallan tras estas cooperativas constituir sus empresas bajo esta fórmula jurídica les ha venido representando unos mayores beneficios, pues al optar por encuadrar a sus trabajadores y supuestos socios en el régimen de cotización de autónomos les permite un considerable ahorro al estar exentos de pagar la cuota patronal y recaer el pago de las cotizaciones en los propios trabajadores. Sin olvidar que a día de hoy los trabajadores autónomos no cuentan con la misma protección que los trabajadores por cuenta ajena, y la mayoría de estas cooperativas hasta ahora nunca habían garantizado a sus socios derechos tan básicos como a las vacaciones retribuidas, pagas extras o a ser indemnizados en caso de despido.

Pero desgraciadamente los cambios aplicados hace ya seis meses en la ley de cooperativas catalana, los cuales buscaban entre otras cosas equiparar como mínimo los derechos de los socios de las grandes cooperativas (de más de 25 trabajadores que tengan por actividad la subcontratación mercantil de obras, suministros o servicios[…]con una dependencia del 75% o más de su facturación para un único cliente) con los de los convenios colectivos de los trabajadores de las empresas o centros donde presten sus servicios, no se están cumpliendo.

Una vez más el poder legislativo, en este caso el Parlament de Catalunya, se pone la careta de progresista y simula su compromiso social hacia una determinada causa pero en el momento de la verdad poco o nada le importa su cumplimiento. Tras seis meses de la entrada en vigor del cambio de la ley de cooperativas, en la ley de acompañamiento a los presupuestos de la Genralitat, la administración catalana ha abandonado a su suerte a decenas de miles de trabajadores que siguen padeciendo en sus carnes la deshumanización de quienes anteponen sus beneficios a los derechos de los trabajadores y a la legalidad.

MSNoferini

esclavismo

Hace pocos días el diario económico El Nuevo Lunes hablaba en uno de sus artículos sobre una modalidad de contrato laboral que desgraciadamente se ha ido extendiendo por diversos países europeos, “el Contrato de Cero Horas”.

«El contrato cero tiene un funcionamiento bastante peculiar, puesto que la empresa contratante obliga al trabajador a estar siempre disponible ante una eventual llamada y a mantener una relación de exclusividad con ella. Sin embargo, la compañía no tiene la obligación de garantizar al empleado que le proporcionará trabajo con una frecuencia determinada, así como el trabajador tampoco está obligado a aceptar cualquier llamada pero, decir “no” puede significar que nunca más volverá a sonar el teléfono.  No garantiza ni un salario mínimo ni un número de horas al mes trabajadas ya que la empresa llama a los trabajadores sólo cuando los necesita, exigiéndoles además a los trabajadores estar disponibles las 24 horas del día y, por lo tanto, no le permite tener otro puesto de trabajo.»

Si la lectura de lo que representa esta vergonzosa forma de contratación ha podido indignaros, pero pensáis que en nuestro país somos afortunados por no poderse dar este tipo de contrato, al no existir, deciros que estáis equivocados. Puede que el contrato de cero horas no exista en España, todavía, pero desgraciadamente sí que existen trabajos que se rigen por la misma fórmula, y el caso de la empresa británica Deliveroo es un claro ejemplo de ello.

Deliveroo

Deliveroo es una empresa de reparto a domicilio de comida de los restaurantes más variados de nuestras ciudades. Un reparto rápido y ecológico que realizan sus trabajadores autónomos principalmente en bicicleta. Lo supuestamente bueno de trabajar con esta empresa, según dice en su página web, es: Eres libre de elegir cuando repartes. Comunícanos cuándo podemos contar contigo y listo”, “Tu smartphone es tu principal herramienta de reparto”, “Somos una empresa digital, no tendrás que andar con dinero en metálico”, “Reparte a tu gusto, con tu chaqueta o camiseta favorita. ¡Tú eliges!”, “Ingresos atractivos, y las propinas son íntegras para ti”. Pero lo que no dice la página web de esta empresa es el sistema de semiesclavitud al que somete a sus trabajadores, idéntico al que podría darse en el mencionado “contrato de cero horas”, al estar ligados al móvil a la espera de que la empresa se ponga en contacto con ellos para ofrecerles algún servicio y sin tener aseguradas un mínimo de horas, y encima con el problema añadido de que los trabajadores que prestan sus servicios para ella lo hacen bajo la fórmula de autónomos, por lo que son ellos los obligados a pagar su cuota a la Seguridad Social y la cuantía de esta no hace distinciones en función de los ingresos obtenidos por el trabajador ese mes.

La contratación laboral bajo la fórmula del falso autónomo desgraciadamente está cada vez más extendida, es más hasta se modificó la ley en el año 2007 para darle un marco legal a lo que denominaron Autónomos económicamente dependientes o TRADEs (Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del trabajo autónomo).

Para poder concretar que sería o no un trabajador autónomo, deberíamos primero de todo leer lo que dice el artículo 1º del Estatuto del Trabajador Autónomo (Ley 20/2007). Por lo tanto autónomos serían todas aquellas “personas físicas que realicen de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, den o no ocupación a trabajadores por cuenta ajena. Esta actividad autónoma o por cuenta propia podrá realizarse a tiempo completo o a tiempo parcial”.

Un trabajador autónomo, para tenerlo bien claro, era hasta no hace mucho aquel que, tal como indica su propio nombre, disponía de la independencia laboral que daba no tener jefes o superiores ante quienes responder, se organizaba el trabajo como creía conveniente, podía cumplir sus horarios a piacere, aportaba las herramientas y medios necesarios para poder desarrollar su trabajo y realizaba la actividad o actividades que él quería hacer. Él era el responsable de proveerse con su esfuerzo de un sustento económico con el que poder continuar su actividad y vivir de ella. Sin olvidar a todos aquellos que formando parte de una sociedad mercantil o laboral su participación o cargo les obligaba a estar encuadrados y cotizar en el Régimen de Autónomos.

Pero tal como ya he indicado en el año 2007 se crea la figura del TRADE o Autónomo Económicamente Dependiente, que serían, tal como dice el Estatuto de los Trabajadores Autónomos, “todos aquéllos que realizan una actividad económica o profesional a título lucrativo y de forma habitual, personal, directa y predominante para una persona física o jurídica, denominada cliente, del que dependen económicamente por percibir de él, al menos, el 75 por ciento de sus ingresos por rendimientos de trabajo y de actividades económicas o profesionales”.

Desde mi punto de vista la creación de la figura del Autónomo Económicamente Dependiente supuso una vez más legislar a favor de aquellas empresas que deseaban externalizar un servicio, en detrimento de los trabajadores que hubieran podido ser contratados para realizar ese trabajo (valgan los ejemplos de sectores como el de mantenimiento, limpieza, distribución, informático, profesorado, etcétera). El fraude de ley que se produce a la hora de contratar de manera mercantil, en lugar de hacerlo a través de un contrato laboral, con el beneficio que ello le reporta a ciertas empresas es manifiesto, sólo hace falta estar al día del exhaustivo seguimiento que Inspección de Trabajo hace sobre los TRADES y las empresas que los contratan (ver artículo adjunto).

Trabajo desconfía de los Trades

Por lo tanto se hace una vez más evidente que quienes legislan se preocupan más de garantizar los beneficios y derechos de los ricos y poderosos que no de los trabajadores. Y aunque en España no exista el “Contrato de Cero Horas” ni falta que les hace a algunos, dada la posibilidad que tienen de contratar de manera mercantil o de montarse una falsa cooperativa, con el beneficio que les reporta el ahorrarse un buen pico en cotizaciones, verse liberados de cumplir un convenio y respetar cierta legislación laboral, y tener que rendir cuentas ante los representantes de los trabajadores en el comité de empresa.

Como vemos la legislación laboral podrá sufrir modificaciones con las que teóricamente dar mayor amparo a los trabajadores, la inspección de trabajo podrá actuar sancionando a quienes no cumplan con la legislación, la justicia condenar las ilegalidades que se puedan dar, pero lamentablemente “el capital” siempre acaba encontrando fórmulas con las que rebajar costes y asegurarse unos mayores beneficios, aunque sea a costa de precarizar el empleo e implantar un nuevo feudalismo.

MSNoferini