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España va bien

Publicado: octubre 13, 2014 en Uncategorized
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Hace pocos días leía un excelente artículo de José María Triper con el título “El día en que dejamos de creer en el cuento de la recuperación”, donde de manera clara exponía la poca credibilidad que “para los españolitos de a pie” tiene esa supuesta recuperación económica que se nos está vendiendo.

Es cierto que para la gran mayoría de españoles poco se nota la recuperación: pensionistas con míseras pensiones, que en pocos casos pasan de los mil euros y que para el próximo año les espera un increible aumento medio de 2,5 euros; trabajadores con míseros sueldos y condiciones cada vez más precarias; desempleados con unos subsidios infimos o que ni siquiera tienen derecho a él; y para todos aquellos autónomos que, a pesar de tener la posibilidad de disfrutar de algunas bonificaciones, difícil lo tienen para poder prosperar en su aventura empresarial al no contar con un colchón económico y ante la dificultad de conseguir financiación por parte de las entidades financieras.

Pero también es innegable que en la calle parece respirarse un cierto optimismo, cosa lógica si tenemos en cuenta que probablemente llegamos a tocar suelo y lo lógico es que si realmente llegamos a lo más bajo el único camino posible es en sentido inverso, o eso nos han hecho creer. ¿Pero realmente hemos pasado lo peor de la crisis (estafa económica) y estamos en el camino de la recuperación, tal como nos quiere hacer creer nuestro ejecutivo y los medios afines a él –“las medidas tomadas en España han permitido a nuestro país situarse en la parte alta de las economías europeas”-?

Yo digo que no. No soy economista, y por consiguiente mi capacidad para saber interpretar los indicadores macroeconómicos y las cifras hechas públicas es muy limitada, pero veo mi entorno, los problemas de la gente, el número de desempleados y por mi trabajo tengo trato directo con muchas personas que en muchos casos están en una situación más que precaria. Y al margen de la imagen que nos podamos hacer de la realidad económica de este país, teniendo en cuenta nuestro propio entorno, hay un dato preocupante que no es excesivamente difícil de comprender y que nos da una idea clara de cómo está realmente nuestra economía y cual va ser nuestro futuro inmediato, el dato de la deuda pública española.

El gobierno prevé que la deuda pública española supere el PIB español (100,3%) para el año 2015 alcanzando los 1,05 billones de euros –y si lo dice este gobierno no sería de extrañar que llegara a ser mayor-, y de la cual 155.000 millones de euros tienen su vencimiento en este próximo año (unos pagos de más de 424 millones de euros al día). Dentro del montante total de nuestra deuda estarían incluidos los 242.765 millones de euros que según los Presupuestos Generales del Estado se van a emitir para este próximo año, lo que obligará a colocar durante el 2.015 una media de 665 millones de deuda al día.

A la vista de los siguientes números sabemos que nuestro país va a tener el dudoso honor de convertirse en el segundo país con más deuda externa del mundo, sólo superado por EEUU. Por lo tanto ¿alguien se cree que teniendo el país empeñado y rozando al bancarrota tenemos motivo para el optimismo?

MSNoferini

deuda externa

La ONG Intermón Oxfam ha publicado un nuevo informe en el que denuncia que “la desigualdad económica crece rápidamente en la mayoría de los países”. Desigualdad que se ha acentuado considerablemente tras la crisis en la que seguimos inmersos.

Según sus propios datos, casi la mitad de la riqueza mundial está en manos de sólo el 1% de la población y la mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo.

La organización denuncia que las élites económicas han llegado a ser tan poderosas que “están secuestrando el poder político para manipular las reglas del juego económico”.

El mismo estudio pone de manifiesto que España se ha convertido en el segundo país con mayores desigualdades de Europa (por detrás de Letonia). “La crisis económica, financiera, política y social que padece España hoy tiene buena parte de su origen precisamente, en esas dinámicas perniciosas donde el interés público y los procesos democráticos han sido secuestrados por los intereses de una minoría”, afirma José María Vera, Director de Oxfam Intermón.

Según Oxfam, tras haber cruzado los datos aparecidos en la revista Forbes con datos de la Agencia Tributaria correspondientes al IRPF del 2010, Amancio Ortega encabeza el ranking de los veinte españoles más ricos con una fortuna patrimonial de 57.000 millones de dolares (42.000 millones de euros, aproximadamente). La lista hecha pública en la edición española de la revista Forbes la completarían: Rosalía Mera, ya fallecida, Juan Roig, Isak Andic, Manuel Jove, Daniel Mate, Alicia Koplowitz, Rafael del Pino, Juan Abelló, Helena Revoredo, Juan Miguel Villar Mir, Florentino Pérez, Leopoldo del Pino, José Llado Fernández Urrutia, María del Pino, Gabriel Escarrer, José María Aristrain, Enrique Banuelos, Alberto Cortina y Esther Koplowitz. Sus fortunas, explica Intermón, suman unos 77.000 millones de euros, cantidad equivalente a la renta del 20% de las personas más pobres de nuestro país.

Por ello, Intermón Oxfam plantea que es urgente “tomar medidas claras para reducir la desigualdad, acabar con la riqueza y la pobreza extremas y promover los mecanismos que previenen que los intereses de las élites económicas y financieras sean los que marquen la agenda política, en detrimento de los intereses de la mayoría de la población”. Para fortalecer la calidad democrática en España propone recuperar el Congreso de los Diputados como espacio de diálogo y de rendición de cuentas de los parlamentarios con la ciudadanía, fomentar una democracia participativa, promover un sector financiero transparente y combatir de manera inflexible la corrupción.

Hambre 2

 

Mundo de mierda

¿Qué mueve al ser humano a engañar a sus semejantes y a aprovecharse de estos? Esa es la pregunta que se les debería hacer, principalmente, a todos aquellos que han alcanzado una privilegiada posición social y económica pisando a los demás o quienes ya ocupándola no tienen reparo en aprovecharse de esta en beneficio propio y perjuicio de otros. Con sólo echar un vistazo a nuestra actualidad uno tiene la sensación de que, lejos de disminuir, son cada vez más los casos en que unas privilegiadas minorías viven cada día mejor e incrementan considerablemente su patrimonio, aprovechándose lícita e ilícitamente del resto de la ciudadanía -como podrían ser ese cada día mayor número de políticos inculpados, juzgados y/o condenados por prevaricación, cohecho, corrupción, etc. Personas amorales que no tienen problema en infringir la ley para hacerse con el dinero ajeno o para beneficiar a alguien de su entorno, y sin importarles lo más mínimo las consecuencias que sus actos podrían tener en sus semejantes o para su país.

La larga historia de la humanidad nos demuestra como el hombre siempre ha sido autor de los actos más nobles, como también de los más deleznables. El ser humano es un animal reflexivo, pero esta cualidad analítica que se da en el hombre, por encima de los demás especies, de ninguna manera nos hace mejores al resto del reino animal, ya que mientras el resto de los seres vivos actúan simplemente por instinto el ser humano es plenamente consciente de sus acciones, dada esa cualidad analítica innata. Por lo que al margen de pecar todos en mayor o menor grado de envidia, avaricia o soberbia, el peor pecado es perjudicar con nuestros actos a nuestros semejantes siendo plenamente conscientes de que dichos actos no son correctos.

Leyendo la prensa diaria debería hacernos reflexionar sobre la mierda, y perdón por la expresión, de mundo en el que vivimos. Un mundo donde un 2% de la población podría controlar  el 50% de la riqueza mundial, mientras millones de personas mueren literalmente de hambre cada año; donde los laboratorios farmacéuticos se enriquecen cada día más con la venta de sus fármacos al tiempo que no muestran el menor interés en ayudar a erradicar de los países pobres enfermedades que ya hace tiempo que desaparecieron de los países desarrollados; donde las grandes empresas y corporaciones trasladan la fabricación de sus productos a países pobres para rebajar costes con ello, sin importarles lo más mínimo las condiciones de semiesclavitud en la que trabajan los operarios de esas fábricas; donde la industria armamentística se gasta ingentes cantidades de dinero comerciando con la muerte, sin importarles a ellos ni a los gobiernos de sus países a quien se venden y la cantidad de gente que matan cada año; un mundo donde es más importante invertir el dinero público en ayudar a la banca que en ayudar a las personas; etc.

Este es nuestro país y nuestro mundo, un mundo imperfecto donde nadie da nada por nada, porque en muchas ocasiones incluso detrás de aparentes actos de generosidad de instituciones y corporaciones se pueden esconder intereses tan mezquinos como tener buena prensa o ganar notoriedad y en el caso de iniciativas o actos individuales nos podemos encontrar que, en algunos casos, vengan motivados por un claro deseo de agrandar el propio ego.

A veces pienso que si no sería mejor que algún líder imbécil, como podría ser el norcoreano Kim Jong-un, desencadenase una guerra nuclear y no fuéramos todos a tomar por culo.

MSNoferini.