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Aznar

Deseo haceros llegar un pequeño extracto de citas del primer libro de memorias que nuestro expresidente publicó hace poco más de un año. Las citas que transcribo a continuación no tienen desperdicio y retratan muy bien a este peculiar tipejo, un egocéntrico manipulador que no dudaba en mentir con tal de acrecentar dicho ego, aunque sus mentiras pudieran significar dar apoyo a una cruel y poco justificable guerra o jugar con la muerte y el dolor de todo un país, como ocurrió tras el atentado más salvaje e inhumano que hayamos sufrido nunca, buscando con ello sacarle rédito político.

“Muchas veces me han preguntado cómo sé que soy especial. Es difícil de decir; digamos que siempre lo he sabido. Ya desde el colegio sabía que ninguno de los que me rodeaban estaba a mi altura. Como delegado de mi clase, en 3ºB, tomé la decisión de ocupar 3ºD y librar a aquellos pobres chicos del pésimo delegado que habían elegido. No fue una decisión sencilla; tuve que mandar a varios muchachos a combatir al patio, pero, al final, obtuvimos la victoria. Aquel día comprendí que estaba destinado a algo más grande que yo mismo” (pág 25).
“La primera vez que supe que no era un ser humano corriente, lo recuerdo bien, fue cuando ETA voló mi Audi A8 blindado conmigo dentro. Salí de allí, envuelto en llamas, y pensé: ¿cómo es posible que haya sobrevivido? Nadie se lo explicaba. Los médicos no encontraban una respuesta, tampoco mi personal de seguridad. A todo el mundo le pareció… milagroso. Aquella noche soñé con Dios. Era una luz, no tenía rostro, pero sí voz. Me iluminó con su haz y me dijo: “Jose Mari, si te he salvado es porque te necesito vivo para que lideres a la Humanidad”. Me dijo un par de cosas más, pero son personales. Aquella experiencia me cambió, por supuesto. Desde entonces soy mucho más humilde”. (p. 156)
“Me atrevo a decir que George Bush es mi mejor amigo. Compartimos una ambiciosa visión del mundo, la visión de los líderes de la Humanidad. George me planteó un reto fascinante, que consistía en convencer a todo un país de que nosotros teníamos razón mientras les matábamos. Nunca antes se había intentado algo tan ambicioso, así que acepté inmediatamente. Fue una gran experiencia de la que guardo muchos buenos amigos”. (p. 178)
“Creo que un hombre debe cuidarse con independencia de su edad. A todos nos gusta sentirnos sexys, también a mí. Empecé corriendo cinco kilómetros al día; hoy corro veinte y no sudo. Claro que nunca he sudado. Mi médico dice que es un trastorno glandular, pero yo lo llamo don”. (p. 215)

Y si queréis leer algo más de lo escrito por este salvapatrias os adjunto un enlace, donde encontraréis un extracto de su último libro de memorias, aparecido hace pocos días.  http://ep00.epimg.net/descargables

españa dual

Desde mi más tierna infancia siempre había oído hablar de “las dos Españas”, cosa que a esa edad no entendía y que hacía preguntarme en cual de las dos viviríamos mi familia y yo. En las conversaciones de mis adultos se hablaba de la España de los vencedores y de los vencidos, la España de los represores y de los reprimidos, así como la España de la supuesta legalidad y la de la clandestinidad. Pero por suerte tras la muerte del dictador dejamos de oír hablar sobre esa supuesta dualidad de nuestro país. Parecía que con la democracia y la legalización de todos los partidos se ponía un punto final a los oscuros años de dictadura y a la separación de los españoles en dos bloques totalmente antagónicos. ¿Pero… realmente fue así?

Durante muchos años, los viejos represores del antiguo régimen y sus hijos parecieron acatar el nuevo orden democrático, siendo una minoría la que no parecía aceptar la legalidad de un sistema largamente esperado por los verdaderos demócratas, esos que habían defendido la república con su sangre, así como sus descendientes.

En los primeros años de la democracia existía una derecha, aparentemente democrática en su mayoría, comprometida con el nuevo proyecto y con un discurso conciliador. Una derecha discreta pero poderosa, ya que englobaba a terratenientes, empresarios y banqueros del antiguo régimen, la misma derecha que de la mano de sus descendientes continúa controlando buena parte de nuestra economía, pero que a día de hoy ha dejado de ser tan discreta y cuyo discurso se ha tornado algo más radical.

Con la actual crisis se han acentuado de nuevo las diferencias ideológicas y económicas de las gentes de nuestro país, ampliándose la brecha existente entre unos y otros, cosa que también está ocurriendo en todos los países periféricos de la Unión Europea que padecen en sus carnes la actual situación y las restrictivas imposiciones de los grandes organismos económicos. Recomendaciones e imposiciones de estos macro organismos que como siempre son acatadas sin problemas por los ricos y poderosos, dado que en poco les perjudica y son muchos los beneficios o obtener con las políticas de recortes sociales, en derechos y salarios.

Ante la polarización de nuestra sociedad, en estas dos formas de pensar tan diferenciadas, ha quedado en evidencia que las dos Españas, antes mencionadas, a día de hoy son una realidad y no un recuerdo de otra época o un bulo generado por grupos antisistema capaces de ver lo que no hay o de inventarse algo a fin de desestabilizar el país.

En este contexto, de las dos Españas, al Partido Popular lo podríamos considerar poco menos que el brazo ejecutor de esa rancia y poderosa oligarquía, que desde tiempos inmemoriales han conseguido imponer su voluntad ante los tres poderes del estado (legislativo, ejecutivo y judicial), así como tener controlados una parte de los medios de comunicación.

Concluyendo, a pesar del largo trecho recorrido desde aquel maravilloso 20 de noviembre del año 1975, en el que por fin comenzamos a dejar atrás los oscuros años de la dictadura, nuestro país sigue dividido en dos formas muy diferentes de entender lo que debería ser la democracia y la justicia: la España obrera –que no debemos confundir con un partido que tiene esta palabra como parte de las siglas de su nombre-, la de los pobres, la largamente explotada, la que acepta el multiculturalismo, la que por fin parece haber aprendido a movilizarse contra las injusticias y que aboga por una democracia más participativa; y por otro lado nos encontramos con la España de los ricos, de los poderosos, de los terratenientes, la neoliberal, la de las SICAVs y la de los grandes patriotas, tan dados a enarbolar la bandera roja y gualda, pero que no tienen reparo en llevar su dinero al extranjero con tal de tributar menos.

MSNoferini para el semanario Es Hora.