Posts etiquetados ‘Convergencia’

Decepción, ese es el sentimiento principal que tengo tras las elecciones de este pasado 21-D. Veo con decepción que esa dicotomía interesada que ha llevado a la división de los catalanes en dos bloques antagónicos, en defensa de lo que para mí son dos trapos (los cuales hasta comparten colores) y un diferente límite territorial, ha llevado a buena parte de los catalanes a decantarse por dos partidos que representan los ideales de la derecha más rancia e hipócrita, Ciudadanos y los ex convergents. Me entristece que todo este proceso previo a estas ya pasadas elecciones se haya llevado por delante o mermado a los dos únicos partidos que considero –con sus defectos y sus virtudes– de izquierdas, En Comú-Podem y la CUP. Me molesta que algunos no quieran hacer la lectura adecuada a los resultados y el porqué de dichos resultados, y que otros prefieran cerrar los ojos a lo que han votado más de dos millones de catalanes para fijarse únicamente en los escaños obtenidos gracias a usar una ley electoral estatal –ya que nunca se ha querido desarrollar una ley electoral propia– que permite que los votos de todas y todos los catalanes no valgan lo mismo, premiando a las provincias menos pobladas.

La única lectura positiva con la que me quedo de lo ocurrido el 21-D, pues siempre se ha de mirar de buscar algún detalle positivo en toda decepción con el que amortiguar el golpe o buscar consuelo, la tengo en la casi desaparición del Partido Popular en Catalunya y la amargura que hemos podido ver en la cara del señor Mariano Rajoy en la rueda de prensa convocada para hacer lectura de los resultados de las elecciones.

Ahora sólo queda recuperar los ánimos, seguir en la lucha en favor de la dignidad de las personas, de nuestros derechos más básicos y de los damnificados y olvidados por el capital y sus fieles siervos del brazo político del poder, así como seguir haciendo, dentro de nuestras humildes posibilidades, toda la pedagogía posible para intentar abrirles los ojos al proletariado y a toda la ciudadanía. Seamos conscientes que nuestras libertades y derechos están en un peligroso retroceso y no podemos permitirlo, pues no son bienes que estén en venta o con los que se pueda negociar y aprendamos de una vez a estar unidos y a ser más solidarios, pues si tocan a uno de nosotros o nosotras nos tocan a todas y todos.

MSNoferini

Pancartas rotas

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Con lo tranquilo que estaba yo estas pasadas vacaciones lejos del mundanal ruido perdido en un pequeño y maravilloso pueblo en los límites provinciales de Teruel y Castellón, donde suelo pasar mis vacaciones, sin tener acceso a la prensa o redes sociales. Pero desgraciadamente como proletario que soy tenía que volver a la rutina diaria, a tomar consciencia de la cruda y triste realidad de este injusto mundo en el que vivimos y al bombardeo constante de información y manipulación a través de los medios. Y cuando vives en Catalunya, concretamente en una importante ciudad de la Catalunya central, y más en los tiempos que corren, es evidente que el tema predominante en medios y en las conversaciones de mi entorno, del que difícilmente es posible abstraerse, es el de “el procés” y el derecho a decidir.

Creo que a estas alturas la mayoría de quienes me conocéis o habéis perdido algo de vuestro tiempo en leerme sabréis o imaginaréis cuales son mis ideales y con ello a que soy totalmente favorable a la que considero como la principal manifestación de lo que debería ser una democracia, el derecho a decidirlo todo sin tener que depender y/o someterse a la voluntad de otros, por mucho que estos sean representantes electos democráticamente.

En los tiempos que corren cada vez somos más los que no confiamos en exceso en los Gobiernos y las supuestas cámaras de representación de la voluntad popular, ya que para poder vistas cumplidas nuestras expectativas primero deberíamos vivir en una plena democracia donde los intereses de unos pocos poderosos no estuvieran por encima del resto y donde los gobernantes no fueran un apéndice de ese poder. O eso o tener la suerte de contar con un partido que se amoldase a la perfección a nuestros ideales políticos y pudiera ser la fuerza más votada, y con ello poder hacerse con el gobierno y una amplia representación parlamentaria. Pero desgraciadamente la experiencia nos ha acabado demostrando que los pobres y el proletariado pocos motivos tenemos para confiar en gobiernos, así como en los partidos políticos y en quienes están al frente de ellos, pues una cosa son las promesas electorales y otra bien diferente lo que hacen y cumplen cuando llegan al poder.

Con lo expuesto, a pesar de mi descontento y pesimismo hacia lo que es la política, sería lógico pensar que como catalán y persona que se considera demócrata y progresista debería estar totalmente a favor de lo que se ha venido a llamar “el procés”, y del referéndum que este próximo 1 de Octubre debería llevar a los catalanes a decidir su unidad o emancipación del estado español, pero lo cierto es que a medida que se acerca la fecha y veo el circo que se ha montado las dudas que tengo, sobre si le doy mi apoyo y acudo a votar, son mayores.

Es curioso ver como algunas personas de principios a mi entender arcaicos, aburguesados y no en pocos casos fruto del aborregamiento mediático tienen la idea preconcebida que todos aquellos/as quienes nos situamos a la izquierda de la izquierda del espectro político en mi caso por convicción e ideales nacidos de mis antecedentes familiares, educación y coherencia con mi propia condición socio-económica somos radicales y poco democráticos, algo bastante alejado de la realidad. El tiempo me ha permitido conocer a no pocas personas que se definían ideológicamente como comunistas y libertarios, las personas más demócratas con las que me he podido encontrar, pues en su idea sobre lo que debería ser el “gobierno del pueblo” y la plena participación de la ciudadanía en la toma de decisiones se halla la esencia de eso que vinimos a llamar democracia. Y es este concepto de democracia que tengo tan asumido, donde todos/as y cada uno/a de nosotros/as al margen de tener la posibilidad de participar en la toma de decisiones deberíamos respetar al máximo y reconocer los derechos y los espacios de las minorías, que me llevan entre otros motivos a sentir auténtico asco por Gobiernos y parlamentos como el español y catalán y su desprecio a las minorías, no siempre tan minoritarias aritméticamente, y la imposición de las mayorías parlamentarias a la manera de una apisonadora, siendo esta la principal causa que me lleva a querer desentenderme de todo esto que en Catalunya llamamos “procés”.

Hace ya algún tiempo leí una frase que decía algo así como que “la democracia es el sistema de gobierno en que la mayoría da voz y reconoce los derechos de las minorías” en algunos casos porque quizás llegue el día que esas minorías sean muy poderosas o puedan convertirse en las mayorías del futuro o por ser una sociedad sana con un acertado concepto sobre lo que debe representar la democracia.

No son pocos los amigos y amigas independentistas, a los cuales respeto mucho pues aún no compartiendo el sentimiento de nación catalana que ellos defienden compartimos muchos ideales, que tratan de convencerme de que no les falle el próximo 1 de octubre y vaya a votar, e incluso un gran amigo y algunos conocidos con una ideología enmarcada dentro de esa corriente denominada anticapitalista han intentado hacerme ver la importancia de ir a votar e incluso de la posibilidad de votar que SÍ a la independencia como una forma de intentar crear una fractura en el muro del antidemocrático neoliberalismo que controla el Gobierno y las instituciones del estado. Algunas personas que no son independentistas y ni siquiera catalanas ven en el referéndum de autodeterminación que debería celebrarse este cercano 1 de octubre una posibilidad de dañar a la todopoderosa derecha española, y se creen tan buenos estrategas como para arriesgarse a jugar esa carta. Un argumento que, por mucha manía que le tenga a los antidemocráticos imposicionistas del corrupto Partido Popular y a ese lerdo que tenemos por presidente, no me convence al tener muy presente que tras el proceso se halla un partido tan asqueroso o más que el PP y tan corrupto como él, la burguesa y neoliberal derecha convergent. Sin olvidar la manipulación constante a la que la derecha catalana ha sumido durante décadas, igual que la española, a los ciudadanos de esta tierra o país y su deseo, con el beneplácito de alguna formación de izquierdas, de querer imponer unos resultados favorables a sus intereses aunque estos nos vengan respaldados por la mitad más uno del censo electoral. No olvidemos que la última encuesta hecha pública por la propia Generalitat cuantificaba en un 41% los catalanes favorables al Sí. Hay una frase que se le atribuye a quien fuera uno de los primeros presidente de los EE.UU y uno de los redactores de la Declaración de Independencia, Thomas Jefferson, que dice: “La democracia no es más que el gobierno de las masas, donde un 51% de la gente puede lanzar por la borda los derechos del otro 49%”.

No me convence “el procés”, no me gustan los dos principales partidos que están tras él, no me gusta el espectáculo bochornoso que se vio en el Parlament los días que se presentó y aprobó en tiempo récord las leyes del Referéndum y de transitoriedad, no me gusta que se imponga el resultado que a algunos les interese por pocos que sean los votos que se depositen en las urnas; pero tampoco me gusta que el estado español coarte las libertades de los catalanes y nuestro derecho a decidir nuestro futuro, me horroriza que durante todo el tiempo que se lleva gestando todo este proceso que culminará o no este próximo 1 de octubre el antidemocrático partido que gobierna el estado no haya tenido voluntad alguna de negociar y poner alternativas sobre la mesa, no me gusta nada que se persiga a quienes pudieran estar confeccionando las papeletas que se deberían utilizar el día de la votación o se intenten secuestrar urnas y al mismo tiempo no se persiga con igual dureza a los corruptos. Son tantas las cosas que no me gustan que a día de hoy puedo decir que apoyo el derecho a decidir, aunque no me guste este proceso sin garantías, pero estoy en un mar de dudas si vale la pena hacer acto de presencia en el colegio electoral que me toque y votar.

MSNoferini

Explosión parlamento británico

No se me ocurre mejor fotografía para ilustrar la reflexión que comparto en esta entrada de mi blog sobre gobiernos y parlamentos que una de las secuencias finales de la adaptación de V de Vendetta donde se vuela el parlamento británico.

La derecha “suma”

Publicado: julio 20, 2016 en Uncategorized
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Homs, Pastor

El tener conocimiento que diez diputados nacionalistas de PNV y de lo que hasta hace cuatro días era Convergència han votado a favor del PP a la hora de decidir la constitución de la Mesa del Congreso y elegir las vicepresidencias, y permitir con su abstención de que la exministra de Fomento, Ana Pastor, se hiciera con la presidencia de la cámara demuestra la bajeza de unos y como esa frase de Groucho Marx que decía “estos son mis principios…  si no le gustan tengo otros” es norma habitual en el amoral mundo de la política tradicional.

¿Quién era el iluso que creía que los que ahora se hacen llamar “Demócratas de Catalunya” habían mutado para convertirse en un partido progresista y que su catalanidad imposibilitaría acuerdo alguno con la rancia derecha española? Por mucho que algunos aparenten ser algo nuevo y que la brecha entre ellos y el partido del señor Rajoy es abismal e insalvable los hechos una vez más demuestran que la única patria que algunos conocen es la del propio interés y la de esa alta burguesía catalana cuya patria no es otra que aquella que le garantiza incrementar su capital.

Es probable que con este gesto de los exconvergents, buscando determinadas contrapartidas, su nueva marca y “el procés independentista” queden gravemente tocados. ¿Qué van a pensar todos aquellos indignados con ese aparente mal trato de la casposa y cavernaria España, de escasos recursos y no excesivamente nacionalistas, que confiaron en el partido del señor Mas, ante estos hechos? Pues a buen seguro que una parte de ellos busquen consuelo en otras opciones políticas y otra parte acabe formando parte de esa gran legión de descontentos y defraudados por la hipocresía partidista que tienen en la abstención su ideario y desconfían de cualquier iniciativa tras la cual esté un partido político. 

Esta es la vieja política, la que no escucha a su militancia y desde sus altas esferas decide lo que conviene a sus élites, la que no tiene problemas en mutar su ideario político buscando cualquier tipo de rédito con ello, los que no tienen problema de intentar imponer acuerdos y confluencias sin importarles traicionar sus ideales, aquella que funciona por dedocracia y un militante no es más que un borrego capaz de seguir al rebaño, y aquella que acaba sucumbiendo a los intereses de unos pocos y dejándose corromper. Esta es la política habitual y que un partido como Podemos se comprometió a cambiar, pero una cosa son las intenciones y otra los hechos. Esperemos que el tiempo y los grandes intereses no perviertan nuestros principios e ideales haciéndonos perder de vista nuestros objetivos: dignificar la democracia y ser una herramienta al servicio de la ciudadanía.

 MSNoferini

La derecha suma

 

Adjudicaciones SumarrocaCuando existe una trama corrupta en la que el aparente responsable es amigo tuyo, quién te fue presentado por tu mentor político el cual a su vez está imputado por la justicia en dicha trama, y cuando se da la casualidad que las empresas de dicho amigo financiaron tu partido a la vez que se adjudicaban diversas e importantes obras públicas concedidas por el gobierno de tu partido, entonces podemos decir a la vistas de estas premisas de que o bien estás implicado en la trama corrupta o que eres “tonto del culo” por no haberte enterado de lo que se estaba cociendo a tu alrededor y de qué manera se financiaba tu partido.

Queda claro que algunos de honorables poco tienen, pero al margen del señor Mas –para que algunos no manipulen la realidad acusándome de partidista- encontramos en nuestra historia reciente más de un caso de importantes cargos políticos cómplices o partícipes de la corrupción de sus respectivos partidos o “tontos del culo” por no enterarse de lo que se cocía en sus partidos; recordemos los casos Filesa en el PSOE o recientemente el caso de los EREs en Andalucía o el caso Bárcenas en el PP, que llevó al partido del Sr. Rajoy a financiar las remodelación de su sede con dinero negro de la llamada caja B y de la que los altos cargos del partido recibían sustancioso abonos en sobres.

Pero en este país, se llame E o se llame C, nadie parace ser responsable de nada ni nadie se entera de nada. Como ocurría con aquella nefasta ministra, de cuyo nombre no quiero acordarme, que recibía carísmos regalos, entre ellos el jaguar aparcado en el garaje de su casa regalado a su marido por una persona de dudosa honestidad, pero ella aparentemente no tenía el menor conocimiento de su procedencia.

Mucho ladrón que con los sustraído y defraudado sumado a las nefastas políticas económicas aplicadas por sus partidos han arruinado a nuestro país condenando a la miseria al pueblo. Sin olvidar la aparente ceguera y el fariseísmo de aquellos que apoyan de manera incondicional a determinados partidos políticos y que de manera absurda sólo saben fijarse en la paja en el ojo ajeno sin querer ver la biga en el propio.

MSNoferini