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La decepcionante Sor Lucía

Publicado: mayo 22, 2015 en Uncategorized
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Desgraciadamente a veces la vida te da sorpresas, pero cuando esas sorpresas están directamente relacionadas con los actos de los seres humanos deberíamos estar ya más acostumbrados, pues como suele decirse el ser humano es capaz de lo mejor así como de lo peor. Y todo esto viene al caso de la sorpresa que nos ha causado a todos las palabras pronunciadas por esa mediática monja, de cuyo nombre no quiero acordarme, que tras hacernos creer que era una cosa ha demostrado ser otra bien diferente.

¿Cómo puede alguien criticar al poder y “al capitalismo sin entrañas”, despotricar contra las políticas sociales que se están haciendo en este país, para destaparse en plena campaña de las municipales declarándose seguidora incondicional del President de la Generalitat, alabar sus políticas sociales y acabar pidiendo el voto para CiU?

Que engañados estábamos con la monjita, supongo que su afán de notoriedad le hizo amagar de manera hipócrita su verdadera naturaleza que ahora por fin se ha puesto de descubierto. Tal vez esta señora sólo buscaba enriquecer su ego saliendo en los medios con su verborrea de cantina o tal vez lo que quería era enriquecerse monetariamente y los medios eran su trampolín de promoción, tanto para ella como para sus libros. Quién sabe, la cuestión es cómo alguien puede escribir en su libro: «que todos los que quieran y puedan me ayuden […], para crear una gran pandemia de compromiso, positividad, felicidad y vida, que termine de una puñetera vez con el modelo imperialista y perverso que excluye del banquete de la vida a algunos y privilegia a unos pocos»; o decir: «hemos dejado que los políticos siembren la cizaña de la división, han querido que hagamos la guerra para distraernos de los problemas reales de la gente», y dar su apoyo a uno de los principales actores y responsables de las miserias que estamos pasando los catalanes. Patético y decepcionante.

A esta monja contemplativa y de clausura, a la que por cierto se le concedió el premio al “Català de l’any 2014”que concede el Periódico de Catalunya, más le hubiera valido quedarse enclaustrada y llevando una vida contemplativa antes que venderse al poder neoliberal de esos que con su saqueo de las cuentas públicas, sus criminales políticas y su desprecio por los servicios públicos han dejado, con la ayuda de sus amigos de la ultraderecha española, a este país en la puta ruina.

MSNoferini

Sor Lucía Caram, un decepcionante ídolo con los pies de barro o tal vez de estiércol.

Sor Lucía Caram, un decepcionante ídolo con los pies de barro.

Aunque no se le ha dado excesiva transcendencia este jueves se ha perpetudado un nuevo y gravísimo ataque a los derechos de los trabajadores con la aprovación en el congreso, con el apoyo entre otros de CiU, del proyecto de ley por el que se modifica la Ley General de la Seguridad Social en relación con las Mutuas de Accidentes de Trabajo, lo que se ha venido a llamar la nueva Ley de Mutuas –algo que ya denuncié en julio cuando se debatía el anteproyecto de ley novedad-del-anteproyecto-de-ley-que-modifica-el-regimen-juridico-de-las-mutuas.

Con la modificación de la ley nos encontramos que en el redactado de la Disposición Adicional Undécima, punto 2, permite a las mutuas, con respecto a la prestación económica de incapacidad temporal por contingencias comunes –la enfermedad común–, su denegación, suspensión, anulación y, ahora también, su extinción –que podría llegar a producirse incluso aunque el trabajador continuase en situación de baja médica–. Y es que la norma permite ahora a las mutuas que efectúen el control, también sanitario, de las altas y bajas médicas desde que reciban el parte médico de baja, que será de inmediato “a partir del día de la baja médica”.

En su punto 3 contempla que, cuando las Mutuas Colaboradoras de la Seguridad Social […] consideren que el beneficiario podría no estar impedido para el trabajo, podrán formular propuestas motivadas de alta médica a través de los médicos dependientes de las mismas, dirigidas a la Inspección Médica de los Servicios Públicos de Salud. Las Mutuas comunicarán simultáneamente al trabajador afectado y al Instituto Nacional de la Seguridad Social, para su conocimiento, que se ha enviado la mencionada propuesta de alta.

La Inspección Médica de los Servicios Públicos de Salud estará obligada a comunicar a la Mutua y al Instituto Nacional de la Seguridad Social, en un plazo máximo de cinco días hábiles desde el siguiente a la recepción de la propuesta de alta, la estimación de la misma, con la emisión del alta, o su denegación, en cuyo caso acompañará informe médico motivado que la justifique. La estimación de la propuesta de alta dará lugar a que la mutua notifique la extinción del derecho al trabajador y a la empresa, señalando la fecha de efectos de la misma.

Cuando la Inspección Médica del Servicio Público de Salud hubiera desestimado la propuesta de alta formulada por la Mutua o bien no conteste a la misma en la forma y plazo establecidos, ésta podrá solicitar la emisión del parte de alta al Instituto Nacional de la Seguridad Social o al Instituto Social de la Marina, de acuerdo con las atribuciones conferidas en la disposición adicional quincuagésima segunda –por si no consiguen el alta en primera instancia a las mutuas se les da una segunda via para conseguir el alta de los trabajadores-. En ambos casos, el plazo para resolver la solicitud será de cuatro días siguientes al de su recepción.

A las Mutuas se les da la posibilidad de formular propuestas de alta, y de no ser atendida su propuesta, en el muy corto plazo que marca la ley, o por no considerarlo adecuados los facultativos de los servicios Públicos de Salud, aun se le da una via más para conseguir a través del organismo que gestiona el pago de las IT (bajas de enfermedad por incapacidad temporal) el alta del trabajador. Además están legitimadas para suspender cautelarmente la prestación hasta que se resuelva sobre la procedencia de la extinción, en un claro intento de presionar al trabajador para que voluntariamente cause alta médica.

Y si la única esperanza es que los servicios públicos no se dobleguen a las exigencias de las Mutuas nos encontramos con que la ley mirará de potenciar los “convenios y acuerdos entre las Mutuas Colaboradoras de la Seguridad Social con las Entidades Gestoras de la Seguridad Social y con los Servicios Públicos de Salud”.

En definitiva la nueva ley de regulación de las Mutuas es una aberración que dota de excesivo poder a las Mutuas y limita, por obra y gracia del gobierno y de sus socios de CiU y PNV, una vez más los derechos de los trabajadores.

MSNoferini

Ley-Mutua

la libertad republicana

Este pasado martes (16/09/2014) fue rechazada por una amplia mayoría la propuesta de la Izquierda Plural de someter a referendum la elección entre Monarquía o República. El rechazo a la moción contó con los esperados votos del PP, UPyD, y el PSOE para desgracia de la democracia de este país y para vergüenza de los pocos militantes de izquierdas que puedan restar en dicho partido. CiU decidió abstenerse (cosa que no ha hizo el PNV que votó a favor de la propuesta) dejando claro “que eso no iba con ellos” , con lo que vuelve a poner de manifiesto su habitual hipocresía. El partido del señor Mas no tiene reparos en buscar nuevos apoyos para su referendum hasta en Marruecos prometiendo todo tipo de cosas absurdas, con la firma de su Plan Marruecos 2014-2017, pero no da su apoyo a los partidos de quienes quieren modernizar el país poniendo fin a una institución impuesta por el franquismo, y que se han mostrado favorables al derecho de los catalanes a poder someter a referendum su derecho a la autodeterminación.

Convergencia vuelve a dejar clara su ideología ultraconservadora, por si alguno parecía haberlo olvidado, decidiendo no dar su más mínimo apoyo a todas aquellas iniciativas y propuestas que puedan venir de los partidos de izquierdas (izquierda entre la que no figura el partido socialista catalán o español).

No referendum republica

Esto es Convergencia i Unió un partido neoliberal con una cierta dosis de hipocresía

Esto es Convergencia i Unió un partido neoliberal en un constante e hipócrita equilibrio

Somos muchos los que hemos criticado las políticas y las formas de nuestro Gobierno, el gobierno del Partido Popular, un partido de los llamados de derechas que apuesta claramente por liberalismo económico, el capitalismo y un ideal social ultraconservador basado en los principios del catolicismo más retrógrado. Unos ideales que conforman sus políticas destinadas a favorecer a aquellos que cuentan con el poder y los medios de producción, entendiendo que el apoyo e incentivación de estas élites podría repercutir en una mejora de la producción, creación de empleo y un incremento de la riqueza del país, pero sin importar las diferencias sociales que se puedan crear con estas políticas liberales y cuales pueden ser las consecuencias de que la mayor parte del poder y riqueza de un país se concentren en las manos de unos pocos. Unas políticas que a día de hoy, con la crisis en la que estamos inmersos, se han demostrado como totalmente inadecuadas y más cuando estas elites a las que se beneficia no tienen el menor pudor en reinvertir sus beneficios en el extranjero o depositarlos en bancos suizos.

Pero sería absurdo pensar que esta ideología sea solamente santo y seña del partido popular, ya que muchos otros partidos la comparten, como podría ser el partido catalán CiU.

CiU es una federación de dos partidos con una ideología muy similar a la del PP, ya que entre otras cosas Unió Democràtica de Catalunya es un partido democristiano afiliado, al igual que el partido del señor Rajoy, al Partido Popular europeo. Desde la supuesta llegada de la democracia a este país que Convergencia i Unió ha sabido jugar muy bien sus cartas, jugar con una hipócrita dualidad que le llevaba a hacer un tipo de discurso del gusto de buena parte de su electorado catalán pero sus representantes en Madrid podían hacer otro bien diverso. Y cuando los ajenos al partido se lo reprochábamos a sus militantes, estos se justificaban achacando las culpas a los representantes de Unió Democrática, el partido del señor Durán i Lleida.

No debemos olvidar el apoyo incondicional que CiU ha dado en más de una ocasión al Partido Popular, como en la primera legislatura del señor Aznar. No olvidemos el famoso acto simbólico por el cual la formación catalana ratificó ante un notario su intención de no pactar, cara a las elecciones a la Generalitat del 2006, con el partido popular, pero en Madrid no tenían reparos en pactar. No olvidemos su apoyo al PP en algunas iniciativas legislativas de clara ideología liberal, como cuando dio su apoyo a la criminal reforma laboral o a la polémica ley del aborto. No olviden los recortes hechos por ellos en Catalunya en sanidad, educación y política social y su intención declarada públicamente de seguir haciendo las mismas políticas en caso de una hipotética independencia de Catalunya.

CiU es un partido de derechas, que apuesta por las políticas propias de su ideología y que al igual que su homólogo español ha favorecido a unas determinadas élites en detrimento de los más necesitados y que su amor por el dinero le ha llevado a coleccionar una larga lista de escándalos económicos e imputaciones de algunos miembros ilustres del partido.

  • Caso Banca Catalana
  • Caso Campeón
  • Caso de las ITV
  • Caso Palau
  • Caso Pallerols
  • Caso Pretoria
  • Caso Treball

Al final uno tiene la impresión de que CiU y su presidente, al margen de vender humo a todos aquellos que confían en un posible referéndum de autodeterminación, ha favorecido a la derecha española haciendo que la izquierda catalanista se mantenga al margen de buena parte de las reivindicaciones de la izquierda española con la falsa promesa de un referéndum que sabe muy bien que llegado el momento no se le dejará hacer. ¿Por qué no sería mejor que la izquierda y todos aquellos contrarios a la forma en que se nos está gobernando desde Madrid nos uniéramos para luchar contra las múltiples injusticias de este país e intentar modificar la constitución? Actualizar una Constitución que permita una democracia plena, y que contemple entre otras cosas la posibilidad de respetar el derecho de las gentes y los pueblos que configuran la actual España a la autodeterminación. Y llegado el caso habría que preguntarse:¿cuántos catalanes querrían una Catalunya independiente pero aquejada de los mismos males endémicos de la España neofranquista sujeta a políticas de derechas, como las que son el santo y seña de CiU, destiandas a favorecer a unos pocos y a joder al resto?

MSNoferini

Día tras día los medios de comunicación no dejan de dar cobertura a todo lo relacionado al independentismo catalán, y el deseo del gobierno de la Generalitat de celebrar un referéndum de autodeterminación. Noticia que llena páginas y más páginas de la prensa escrita y buena parte de los noticiarios, como si ya no existieran otros problemas.

Viendo los noticiarios uno tiene la impresión de que los nacionalismos cada día parecen ganar más adeptos, y cuando hablo de nacionalismos me refiero a todos, centrífugos y centrípetos (separatistas y unionistas). Parece que una buena parte de la gente, que antes anteponían a las personas por delante del sentimiento patrio, cada vez se va alineando más con una determinada idea de país. Algo que muchos no compartimos aunque respetamos, siempre que esos nacionalismos no comporten el desprecio y la aversión hacia los que no comulguen con dichas ideas.

Cataluña siempre ha sido tierra de acogida, y fue la inmigración lo que, entre otras cosas, la ha hecho grande. Cataluña llegó a unas cuotas de desarrollo superiores al resto del estado gracias a su, en otras épocas, floreciente industria y al enorme contingente de mano de obra barata, emigrantes llegados de todos los rincones del estado en busca de un futuro mejor. Y fueron estos movimientos migratorios lo que nos ha llevado a que en la actualidad sean muchos los catalanes cuyas raíces o alguno de los miembros de su familia provengan de alguna otra parte del estado español. Por lo tanto a la hora de defender nuestra identidad cultural y reivindicar determinados derechos sería bueno no caer en el olvido de quienes somos, así como no cometer el mismo error que por desgracia se ha venido dando desde la capital del reino, no saber escuchar y despreciar a los disidentes con las doctrinas oficiales.

Es muy triste que quienes nos gobiernan no hayan sabido tender puentes, se hayan dedicado a dinamitar los ya existentes y hayan optado por intentar manipular a la opinión pública. Se manipula la información, las cifras de las estadísticas, el número de participantes en los actos reivindicativos y, aun más triste, se manipula a todos aquellos que optan por no participar en las concentraciones públicas, la llamada “mayoría silenciosa” dándole una supuesta ideología a propia conveniencia.

En la actual Cataluña aun son muchas las personas, a pesar de ser conscientes de algunos de los agravios a los que el estado español haya podido tener con esta tierra, que siguen sintiéndose catalanas y españolas. Como también existe otro importante número, entre los que me incluyo, que sentimos una total desafección por sentirnos parte de una u otra nacionalidad. Cosa que nos lleva a no alinearnos, ni reivindicarnos, en los actos organizados en enaltecimiento y reivindicación de determinada idea nacional. Y por lo tanto nos indigna considerablemente que se nos considere parte de unos o de otros.

Cuando uno se mueve por algunas partes de la ciudad de Barcelona y su cinturón metropolitano, la zona de Cataluña que aglutina unos mayores índices demográficos, se hace consciente de que existe una Cataluña no demasiado cercana a la tesis nacionalistas, en muchos casos castellano parlante dados sus orígenes, que en su gran mayoría no participó en las últimas macro concentraciones catalanistas, como tampoco lo hizo en los actos de la fiesta de la hispanidad. Un porcentaje importante de catalanes que probablemente les gustaría no tener que dar una simple respuesta afirmativa o negativa a la independencia de Cataluña, en el caso de realizarse un referéndum de autodeterminación, y que seguramente les gustaría tener una “tercera vía” a elegir, tal como se plantea hacer en Escocia.

Porque para algunos catalanes no dar su apoyo al independentismo no quiere decir que deseen quedarse anclados en el inmovilismo de siempre, y son conscientes que decir “no” a la independencia podría representar tener más de los mismo, un gobierno central demasiado dado a injerir en la gobernabilidad de Cataluña y en el control de sus finanzas. Ya que, desde la transición, los diferentes gobiernos de España no han sabido encontrar el equilibrio justo en las aportaciones de Cataluña en la cuota de solidaridad hacia el resto del país. Mientras Cataluña se empobrece siendo excesivamente generosa con sus vecinos, otros territorios del estado tienen una economía más saneada dadas sus mínimas aportaciones a estos fondos y gracias a las ventajas que les otorga su régimen foral.

MSNoferini

Igual esta sería una buena bandera para una hipotética Cataluña independiente, siempre y cuando alguien no la registre.

Igual esta sería una buena bandera para una hipotética Cataluña independiente, siempre y cuando alguien no la registre.