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Esta noche pasada la vicepresidenta del Govern Valencià, Mónica Oltra, ha sufrido un escraché a la puerta de su casa por parte de un grupo de ultra derecha, España 2.000. Hemos llegado a unos extremos muy peligrosos y aunque desde fuera de nuestro país piensen que a diferencia de la mayoría de nuestros vecinos europeos aquí somos afortunados por no tener un volumen excesivamente alto de ultras ni un partido que acoja estos ideales, están equivocados. En España tenemos, para desgracia nuestra, un elevado número de ultras y un partido político importante, o tal vez dos, que les dan cobijo haciendo innecesario que tengan que crear su propio partido (aunque partidos minoritarios donde se juntan cuatro descerebrados donde se hace clara ostentación de su ideología también los hay). Algunos partidos de la derecha española están plagados de militantes ultras, y aunque buena parte de ellos se pongan la máscara de demócratas en sus declaraciones y en más de un acto quedan retratados (sea por sus cánticos o himnos, por las banderas y simbología que se despliega, por no querer aplicar una ley tan justa y necesaria como la de la memoria histórica, o por sus declaraciones totalmente xenófobas y cargadas de odio hacia ciertas minorías.).

Desde que esa derecha supuestamente democrática convirtió a Catalunya en el centro de su peculiar cruzada patria y como trampolín para recuperar el Gobierno del estado, violentando la voluntad popular del pueblo catalán al utilizar la justicia para desmembrar el Estatut de autonomía de Catalunya en aquel ya aparentemente lejano 2010, hemos ido viendo como esa derecha, heredera directa del régimen totalitario que se hizo con el poder con la fuerza de las armas y tiranizó durante cuarenta años este país, está más presente que nunca.

Y son los motivos expuestos, entre otros, los que me llevan como catalán a tener el punto vista que tengo y a participar en ciertos actos y a escribir determinados artículos y comentarios en las redes sociales sobre Catalunya y el Procés. Más de una persona me ha comentado que parezco demasiado cercano a la independencia de Catalunya, pero lo cierto es que sigo pensando y defendiendo los mismos principios de toda mi vida. Unos principios que en una buena parte son heredados y que han ido transmitiéndose de padres a hijos. Soy un proletario, hijo, nieto, bisnieto y descendiente de proletarios y mis ideales son progresistas, sociales y libertarios, y mi patria son todas y ninguna. Me siento muy catalán, pero también me siento muy ligado a Valencia y Aragón, y por tanto a día de hoy aun me sigo sintiendo español; me siento también muy italiano y romano, la maravillosa tierra de quien lo fue casi todo para mí, mi madre. No olvidemos que todo ser humano es un puzle compuesto de miles de piezas, y parte de esas piezas son heredadas y muchas otras las tallamos nosotros mismos para hacerlas encajar en nuestro ser. Y nuestra nacionalidad no viene determinada por un trozo de papel o es una simple cuestión de la tierra donde naces, sino a mi entender viene marcada por donde naces, donde paces, y también tiene mucho que ver con quien te hace (padres, familia, entorno). Y es por ello que nunca apoyaré ni sentiré simpatía alguna por el nacionalismo, pues los considero xenófobos, y que a día de hoy siga sin sentirme atraído por el independentismo catalán. Pero como demócrata y antifascista, tomando una frase que erróneamente se le atribuye a Voltaire siendo en realidad de Evelyn Beatrice Hal:“aunque no comparta tus ideales defenderé con mi vida el que puedas expresarte en libertad”.

Estoy cansado de fascistas, como aquellos que encierran en prisión quienes se revelan pacíficamente por sus ideales, estoy cansado de imposiciones. No trago a quienes quieren convencernos con mentiras y manipulando la información (y de estos desgraciadamente los hay en todos lados y defendiendo todo tipo de ideales). No aguanto que en la situación tan desesperada en la que se encuentran cientos de miles de familias y personas, tras esa estafa que vinieron a llamar crisis, y que ante dramas humanitarios que llevan a millones de personas a huir de guerras y hambre por culpa del deshumanizado capitalismo,  la desinformación tape el volumen de estos dramas y la evidente la inutilidad de nuestros Gobiernos y gobernantes en buscar y aplicar soluciones. Pero aun estando cansado y en una situación de total indignación no me resigno a estarme de brazos cruzados y sigo luchando, pues entiendo que desde el salón de casa poco o nada se puede cambiar. 

MSNoferini

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Cada mes visita el centro donde trabajo un operario de la empresa que tiene asignado su mantenimiento, un buen muchacho con el que habitualmente intercambiamos algunas palabras más que un simple saludo. En los tiempos que corren no es de extrañar que en más de una ocasión nuestra conversación haya tratado sobre la situación y el futuro de Catalunya, y aun siendo castellano parlante e hijo de inmigrantes siempre se ha manifestado, con todo su derecho, favorable a la independencia. Hasta aquí todo muy correcto. Pues no es extraño que quienes llegaron a estas tierras, empujados por la necesidad y fueron bien acogidos y consiguieron asegurarse en Catalunya un futuro, o sus hijos/as y nietos/as, se sientan tan catalanes como el que más y puedan apoyar la independencia. Lo que me sorprende en algunos casos de quienes defienden un ideal u otro, con todo su derecho, es intentar defender su postura utilizando argumentos poco contrastados o pueriles. Y en este caso fue así.

Recuerdo como hace ya bastante tiempo este muchacho me dijo plenamente convencido que en una Catalunya independiente no pagaríamos autopistas pues la responsabilidad de tener todas estas vías de pago no era más que del estado, algo incierto pues las concesiones son revisables y son por tiempo determinado prorrogables, por lo que la Generalitat ha tenido oportunidad de recuperarlas y asumir el coste del mantenimiento de estas vías, pero no lo han hecho. No olvidemos que tras las concesionarias de las autopistas de peaje, así como esas autopistas encubiertas que sin tener que pagar un peaje de manera directa existe un compromiso de abonar unas elevadas sumas de dinero público a sus adjudicatarias por el servicio que prestan, están algunas grandes empresas catalanas, nacionales e internacionales, en algunos casos demasiado cercanas a algunos partidos o importantes políticos de esos partidos (como podrían ser algunas de las empresas participadas por la familia Sumarroca).

Pero lo que a mí y un compañero de trabajo nos hizo mucha gracia, cuando hace pocos días volvimos a ver a este muchacho de la empresa de mantenimiento y volvió a sacar a conversación el monotema, fue su pleno convencimiento de que una Catalunya independiente podría a corto plazo ponerse al mismo nivel económico que Suiza o Luxemburgo.

Entiendo que ante la dificultad de poder saber a ciencia cierta lo que podría representar para Catalunya y su ciudadanía a corto, medio o largo plazo el ser un estado independiente, no existe necesidad alguna de defender los ideales en base a especulaciones pues al final se reduce todo a una cuestión de sentimientos y de una posible desafección hacia una nacionalidad y país al que no consideras como tuyo.

Los nacionalismos (en nuestro caso centrífugo y centrípeto) hace tiempo que juegan con datos y cifras para intentar hacernos entender, gracias al control que unos y otros tienen de ciertos medios de comunicación, o de lo bien que se nos trata a los catalanes por parte del estado y que los malos son los otros, o en caso contrario para seguir predicando el tan recurrente “España nos roba”. Argumentos que desgraciadamente pocas veces se contrastan, y tenemos la mala costumbre de creernos aquello que queremos creer, pues si perdiéramos algo de nuestro tiempo en buscar y leer información, como podría ser al respecto de lo que aportan las diferentes comunidades y lo que reciben te das cuenta que como siempre nada es blanco ni es negro, todo está lleno de matices y de una gran variedad de grises, grises como los que conforman la neblina que acaba tapando la realidad.

Financiación autonómica

Cada uno es libre de pensar, hacer y votar a quien le plazca pero a la hora de informarnos sería interesante que comenzaramos a contrastar la información. No olvidemos que el totalitarismo de ciertos regímenes y gobiernos se sustenta en el control, la manipulación y cuando esto falla siempre queda la represión policial y judicial, y ejemplos de esto último también los tenemos desgraciadamente muy cerca.

Estamos en tiempos difíciles, sobre todo para los/as catalanes/as, donde el totalitarismo e imposicionismo de los poderes del estado y su nula voluntad de buscar el dialogo, y la manera que algunos han jugado a sacarle provecho a la intransigencia de un Gobierno despótico y colonialista, en lugar de buscar un acuerdo y estrategia común con otras fuerzas políticas para buscar una regeneración democrática, nos ha llevado a algo así como a la superación del límite de torsión. Dos fuerzas opuestas se han empeñado en mayor o menor medida en retorcer la situación y si ninguno ceja en su empeño podríamos llegar a un punto de deformación permanente de la situación o incluso de ruptura traumática.

MSNoferini

P.D. Afortunadamente en el día de hoy, horas después de haber escrito esta entrada en mi blog, parece que desde la Generalitat se ha dado un pequeño paso para frenar esa torsión que comentaba.

huelga

Ya hace días que en diversos medios apareció la noticia de como desde la Generalitat se tenía la intención de favorecer a los funcionarios de los diferentes departamentos, así como al personal de las diversas empresas públicas, para que pudieran sumarse a la huelga o paro general de este pasado martes (3-O), convocado por la llamada Taula per la Democràcia, sin que tener que sufrir descuento alguno en sus nóminas. En el diario La Vanguardia del día de hoy podíamos leer: Fuentes del Departament de Treball aseguraron ayer que los funcionarios de la Generalitat y sus empresas púbicas ayer no estuvieron de huelga, sino que lo que hicieron es no trabajar como consecuencia de un acuerdo del Govern de adherirse a la propuesta de la Taula per la Democràcia”, y por lo tanto no se les debería descontar a este colectivo de trabajadores el día de sueldo por el paro. Pero como las cuentas de la Generalitat de Catalunya están intervenidas por el estado, desde el Ministerio de Hacienda se han apresurado a informar que aplicando lo que dice el Real Decreto que regula la huelga (Real Decreto-ley 17/1977) se les aplicará el descuento correspondiente.

Al margen de la gravedad de la intervención de las cuentas de la Generalitat por parte del estado, entiendo que no es menos grave que la propia Generalitat quisiera romper con el principio de igualdad entre trabajadores de una manera totalmente ajena a la ley de huelga y a lo asumible por los convenios y la negociación colectiva. Cualquier huelga que reivindique unas mejoras laborales, sociales o sirva para denunciar cualquier atropello a la legalidad o al legítimo derecho de un colectivo está más que justificada, y todos los trabajadores implicados en ella tenemos la libertad de adherirnos o no, siendo conscientes de los pros y contras que ello nos puede suponer. Pero lo que no puede hacer la Generalitat es otorgar a sus trabajadores o quienes dependen de ella unos privilegios de los que no pueden disfrutar el resto –buscando en este caso un mayor apoyo de los trabajadores públicos a la movilización del pasado 3 de octubre- como podría ser la pérdida de la parte proporcional del salario del día no trabajado, cuando todas/os las/os trabajadoras/es públicos se deben más que nadie a la ciudadanía por percibir sus salarios a cargo de unos presupuestos también públicos y porque no se les puede otorgar un privilegio que no esté contemplado en el convenio colectivo o en el estatuto de la función pública y al que no hubieran podido acogerse el resto de trabajadores de haberse llevado a cabo. Caso a parte los cierres patronales decididos por las propias empresas (privadas) sin dar opción a los trabajadores a elegir si trabajar o ir a la huelga y por ello de manera acertada no se les aplique descuento alguno en sus nóminas, y de hacerlo en los trabajadores que desearan ejercer su derecho a trabajar se las debería denunciar.

MSNoferini

Siembra-rebeldía

Mañana día 3 de Octubre los catalanes estamos llamados a una huelga general. La huelga, o cese voluntario de la actividad laboral por parte de los trabajadores, es una de las pocas vías que hemos tenido el proletariado para reivindicar nuestros derechos o mejoras en nuestras condiciones laborales. Ir a la huelga es casi siempre un último recurso, buscando con ello una prueba de fuerza con la que demostrar al empresario, al conjunto de la patronal o al gobierno de turno la dependencia que todo sistema productivo tiene todavía hoy, aunque en algunos sectores con la tecnificación en menor medida, de la mano de obra.

En los últimos años hemos podido ver como las últimas cinco huelgas generales convocadas en todo el conjunto del estado (2 gobierno de Aznar, 1 gobierno Zapatero, 2 gobierno Rajoy) tenían un seguimiento muy desigual por parte de los trabajadores, y si hablamos de las cientos o miles de ellas convocadas a nivel sectorial o de una determinada empresa podremos apreciar como desgraciadamente parece que cada vez la gente está menos dispuesta a perder un día de salario por adherirse a una huelga –la mayoría de las cuales están más que justificadas- y por seguir a unos sindicatos en los que muchos ya no confiamos (sindicatos amarillos doblegados a ciertos poderes y que también se han adherido a la convocatoria de huelga de mañana).

Ahora los catalanes, únicamente los catalanes, estamos llamados a una nueva huelga general, pero en este caso no por una reivindicación laboral o relacionada con nuestros derechos como trabajadores, sino como forma de hacernos oír contra la represión de un estado que en el día de ayer coartó con el uso de la violencia el legítimo derecho del pueblo catalán a poder decidir su futuro. Una huelga a la no me voy a sumar y de la que discrepo, por mucho que haya participado y apoyado el referéndum de ayer 1 de octubre.

¿Qué me lleva a no sumarme a esta huelga?

Lo primero de todo que me lleva a no secundar esta nueva huelga general, convocada en este caso sólo en el territorio catalán, es el no aceptar ir a la huelga de la mano de empresarios (en la “Taula per la democràcia” están presentes dos organizaciones empresariales), sindicatos amarillos que hace tiempo que se vendieron a quienes les financian y de ciertos políticos a los que podemos responsabilizar en parte de la precarización laboral y de haber apoyado ciertas criminales políticas como podría ser la reforma laboral del PP (R.D.Ley 3/2012). No acepto a los que se ponen la careta de progresistas y que poco o nada les importamos los trabajadores y nuestros derechos y que difícilmente moverán un dedo para apoyar o solidarizarse con la lucha obrera (valga el ejemplo de la modificación de la ley catalana de cooperativas por parte del Parlament, con la cual se debía mejorar la situación de decenas de miles de falsos cooperativistas y tras seis meses de su aprobación aún no han sido capaces de hacerla cumplir, o la contratación para el reparto de cartería sobre el referéndum a una empresa catalana explotadora y que adeuda dinero a sus trabajadores como es UNIPOST). Mención aparte para algunos sindicatos minoritarios que también estén implicados en esta huelga cuya honradez y buenas intenciones no las pongo en duda.

Tampoco acepto que ante la insolidaridad manifiesta de una sociedad como la nuestra, o como la mayoría de las sociedades supuestamente desarrolladas, donde una buena parte de la población nunca ha movido un dedo en luchar contra ciertos recortes y derechos, la mayoría de los cuales tarde o temprano también les podría afectar a ellos, ahora pretendan que todos/as nos unamos en sus reivindicaciones. Quienes en los últimos años nos hemos sumado a la lucha de algunas plataformas y mareas, ya estamos cansados del nulo apoyo de ciertos colectivos, partidos y personas. ¿Cómo puedo confiar en una parte de quienes me dicen que unirse a esta huelga y secundar ciertas movilizaciones tiene entre otros fines el poner las primeras piedras en la creación de un nuevo estado más solidario y social cuando buena parte de estas gentes nunca ha sido capaz de unirse en las diversas luchas, como podrían ser por la calidad del sistema público de pensiones, sanidad, educación o la lucha contra la precarización laboral, etcétera? Desgraciadamente el sistema capitalista ha conseguido casi desmontar la lucha de clases, haciendo creer a no pocas personas que el tener un mejor sueldo y empleo les coloca en una clase totalmente alejada del proletariado, como si ellos no fueran proletarios sujetos a la obligación de acudir cada día a su centro de trabajo para poderse garantizar un salario y con ello sus sustento y el de su familia.

Y por último mencionar por enésima vez que no soy independentista pero apoyo incondicionalmente el derecho de cualquier pueblo, como es el caso del mío, a poder decidir libremente su futuro. Repudio cualquier gobierno que viole los derechos fundamentales de sus ciudadanos, como ocurrió estos pasados días en Catalunya, y que se valga de la fuerza para coartar el derecho de un pueblo a poder votar de manera democrática en referéndum. El denigrante espectáculo que pudimos ver este 1 de octubre, con los cuerpos de seguridad apaleando a pacíficos ciudadanos por orden de un gobierno fascista es inadmisible y por ello está más que justificada la movilización, pero lo que no se puede pretender es que todos los trabajadores vayamos a la huelga con según quienes, como ya he expuesto, y bajo según qué consignas. Con ciertos sindicatos, movimientos sociales, y excepcionalmente algún partido o con sus militantes, como podrían ser los buenos amigos/as de la CUP, me podrán tener a su lado en no pocas iniciativas o en cualquier acto de repulsa por lo sucedido y apoyando la verdadera democracia, pero lo que no haré es hacer una huelga política en beneficio de una ideal político, que no es el mío, y que poco o nada tiene que ver con reivindicar mejoras sociales.

MSNoferini

Pensar diferentes no es delito

…pero usar la fuerza para imponerse a quienes piensan diferente “Sí”.

El 1 de Octubre ya está aquí

Publicado: septiembre 29, 2017 en Uncategorized
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Ya se acerca el tan temido por unos y tan celebrado por otros 1 de Octubre. No sé a ciencia cierta qué ocurrirá, pues de pitoniso poco tengo y no suelo acertar demasiado con mis predicciones. Pero lo que sí sé es las ganas que tengo de dejar atrás “el procés”, que como demócrata apoyo sin condiciones el derecho de cualquier pueblo a decidir su futuro, que no me gustan los inquisidores estatales y sus tribunales del santo oficio, como tampoco me gustan buena parte de los partidos y políticos que están tras la organización de este referéndum.

Estoy cansado de fascistas, y de quienes usan demasiado alegremente esta misma palabra para simplemente etiquetar y descalificar a quienes piensas de manera diferente. No me gustan las imposiciones, como podrían ser el no dejarnos votar o que se nos imponga un resultado, y hacia donde nos pueda conducir, si no viniera avalado por una mayoría cualificada y representativa.

Poco me importa que este referéndum no cuente con la aprobación del estado, o mejor dicho la cara más intolerante, retrógrada y antidemocrática de este país, y de quienes nos han usado a los catalanes como punching ball donde descargar sus golpes y su odio hacia nosotros y nos han utilizado para tapar sus miserias y para ganar elecciones. Los catalanes, como cualquier otro pueblo, tenemos toda la legitimidad y el derecho en poder votar en qué país queremos vivir y cómo ha de ser ese país. Ojalá hubiera podido ser pactado y/o haber encontrado alguna alternativa previa, pero si algunos nunca han querido dialogar que le vamos a hacer.

Y me cansa, a la vez que me producen auténticas arcadas, el ver hasta dónde están dispuestos a llegar algunos medios de comunicación ajenos a toda ética periodística para descalificar a quienes apoyan este proceso o procés  –y prueba de la bajeza de alguno de estos medios es la portada que os adjunto-.

En definitiva estoy cansado de tener que aguantar tantas cosas, y de ver como el monotema desgraciadamente lo ha tapado todo (corrupción, problemas sociales, precariedad laboral, falta de libertades, la nula separación de poderes propios de cualquier país democrático, etc.). 

MSNoferini


Hablemos del 1-O

Publicado: julio 3, 2017 en Uncategorized
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Humor referéndum

Supongo que no seremos pocos quienes siendo catalanes seguimos sin sentirnos atraídos del todo por las tesis independentistas y mucho menos nacionalistas, pero sin que ello reste un ápice nuestro incondicional apoyo al derecho de nuestro pueblo a decidir su futuro el próximo 1 de Octubre. A diferencia de la ambigüedad de algunos y los intereses de quienes como si de una veleta se tratara giran a favor del viento que más le conviene, yo siempre he sido muy claro, soy totalmente favorable a cualquier referéndum impulsado desde abajo y más si cuenta con un amplio respaldo como es en este caso, y si quienes controlan las instituciones del Estado son tan antidemócratas de no querer consensuarlo y ponen todas las trabas posibles para evitarlo, se tira para adelante y que se atrevan a paralizarlo usando la fuerza. Pero también no es menos cierto que cualquier decisión que nazca de la voluntad popular debería contar con un mínimo de respaldo, y es por ello que entiendo que si queremos darle carácter de vinculante al resultado del mencionado referéndum por la autodeterminación, el Sí debería tener como mínimo el apoyo de la mitad más una de todas aquellas personas con derecho a expresarse votando, ya que el sentido común debería hacernos ver que no podemos tomar ciertas importantes decisiones, como es la desconexión con el estado y la creación de un nuevo estado soberano, con el apoyo de unos pocos.

Si Catalunya tiene cerca de 7,5 millones de habitantes y el censo electoral permite el voto a cerca de 5,5 millones de personas ¿deberíamos aceptar que de un millón y medio a dos millones de personas decidan por todo el resto? ¿No sería lógico que cualquier consulta vinculante contara con el apoyo de la mitad más una de todas aquellas personas con derecho a voto?

Que cada cual responda en conciencia y aplicando el sentido común que la ocasión requiere, pero el derecho a expresarnos en libertad nadie nos lo puede negar.

MSNoferini

Voto

La fecha y la pregunta a formular en el referéndum, donde se ha de decidir la separación o no de Catalunya respecto del estado Español, se retrasa. Parece que “el procés” se eterniza, llenando aún más páginas y minutos en diarios e informativos, y produciendo con ello un profundo cansancio entre los catalanes, en un amplio sentido por uno u otro motivo.

Algunos estamos muy cansados del hecho ser testigos de como el referéndum se ha acabado convirtiendo en el eje central de la lucha de buena parte de los partidos políticos catalanes y de la sociedad civil, dejando en un segundo plano la complicada situación que han vivido y siguen viviendo no pocas personas de este país en este largo periodo de crisis, y la búsqueda de soluciones a sus problemas. Entiendo que “el procés”, para algunos, se ha convertido en una perfecta cortina de humo para tapar y dejar en el olvido ciertas responsabilidades de sus gobiernos, y seguramente en causa de una profunda fractura o división entre los propios catalanes, que ha impedido crear un frente común en la lucha contra el centralismo de quienes se creen en el derecho de despreciar las instituciones catalanas, burlarse de la democracia y justificar sus decisiones al amparo de su cruzada por la unidad de la patria.

Seguramente si el proceso en la legítima búsqueda del derecho a la autodeterminación hubiera podido dejarse en stand by, buscando con ello tejer alianzas con otros partidos que permitieran modificar la legislación para convertirlo en una realidad y no dar argumentos a quienes han convertido al independentismo catalán y la desmembración de la tan cansina unidad de España en la “piedra clave” sobre la que han sustentado su continuidad en el poder, el proceso hacia la autodeterminación y el desenlace de este hubieran podido estar más cerca de lo que lo está a día de hoy.

No es de extrañar que a estas alturas seamos mayoría los catalanes que deseamos que se convoque un referéndum vinculante de una vez y poder pasar página, sea para conseguir la tan ansiada emancipación del estado o para olvidarnos durante un tiempo del tema, sin que eso quiera decir aceptar la continuidad de la actual concepción de estado que tenemos.

Si se pierde un poco de tiempo en intentar conocer la historia de esa porción de tierra que llamamos Catalunya, lo que ha contribuido en el desarrollo de todo el país, sus diferencias culturales y lingüísticas respecto al resto del estado, y se reconoce el legítimo derecho de cualquier territorio a decidir libremente su futuro, como se ha hecho en otras partes de este ancho mundo, no tiene sentido negarse en banda a negar ese derecho a los catalanes o a cualquier otro pueblo del estado. Pero claro a quienes criticaban el nacionalismo catalán y promovían otro tipo de nacionalismo centrípeto (unionista) y algo arcaico les venía muy bien, pues al final de cuentas los nacionalismos centrípetos y centrífugos se retroalimentan y se necesitan para existir. No olvidemos que la mejor manera para cohesionar un territorio y poner fin a sentimientos independentistas y/o nacionalistas es simple y llanamente reconocer, respetar y valorar las diferencias o idiosincrasia de nuestros hermanos o vecinos y trabajar con ellos codo con codo en la búsqueda del beneficio mutuo; algo que en España, sobre todo en los últimos años, no se ha hecho (sobre todo si no te necesitan para aprobar presupuestos o mantenerse en el poder).

Y ya puestos en materia me gustaría plantear la principal duda que me viene a la cabeza al respecto de este proceso que sí o sí será unilateral. Viendo como tras las elecciones al Parlament de Catalunya del 27S de 2015 hubo quien reconociendo la victoria de los partidos independentistas dio por perdido el sentido plebiscitario de apoyo al proceso, al no haber obtenido dichos partidos la mayoría de los votos emitidos, aunque dicha declaración y lectura de los resultados cayera en el olvido a los pocos días para querer hacernos entender que “el procés” continuaba por ser suficiente la mayoría parlamentaria para justificar la voluntad de los catalanes, ahora me pregunto: ¿Será suficiente para declarar unilateralmente la independencia que en el referéndum el SÍ obtenga mayoría aunque los votantes del NO se abstengan de acudir a votar, por considerar el proceso ilegítimo, y los votantes del SÍ no lleguen a la mitad del censo electoral catalán (+5,5 millones de personas)?

Muchas dudas sobre cómo se hará, sobre qué nos conviene a los catalanes, como actuará la apisonadora del estado, qué sucederá al día siguiente, etcétera. Lo único que sé seguro es que pase lo que pase los ricos continuarán siendo ricos y haciendo buenos negocios en Catalunya, España y donde se tercie; los pobres seguirán siendo pobres; y que es probable que una vez más se cumpla con esa máxima “lampedusiana” de buscar “cambiarlo todo, para no cambiar nada”.

MSNoferini