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Voto

La fecha y la pregunta a formular en el referéndum, donde se ha de decidir la separación o no de Catalunya respecto del estado Español, se retrasa. Parece que “el procés” se eterniza, llenando aún más páginas y minutos en diarios e informativos, y produciendo con ello un profundo cansancio entre los catalanes, en un amplio sentido por uno u otro motivo.

Algunos estamos muy cansados del hecho ser testigos de como el referéndum se ha acabado convirtiendo en el eje central de la lucha de buena parte de los partidos políticos catalanes y de la sociedad civil, dejando en un segundo plano la complicada situación que han vivido y siguen viviendo no pocas personas de este país en este largo periodo de crisis, y la búsqueda de soluciones a sus problemas. Entiendo que “el procés”, para algunos, se ha convertido en una perfecta cortina de humo para tapar y dejar en el olvido ciertas responsabilidades de sus gobiernos, y seguramente en causa de una profunda fractura o división entre los propios catalanes, que ha impedido crear un frente común en la lucha contra el centralismo de quienes se creen en el derecho de despreciar las instituciones catalanas, burlarse de la democracia y justificar sus decisiones al amparo de su cruzada por la unidad de la patria.

Seguramente si el proceso en la legítima búsqueda del derecho a la autodeterminación hubiera podido dejarse en stand by, buscando con ello tejer alianzas con otros partidos que permitieran modificar la legislación para convertirlo en una realidad y no dar argumentos a quienes han convertido al independentismo catalán y la desmembración de la tan cansina unidad de España en la “piedra clave” sobre la que han sustentado su continuidad en el poder, el proceso hacia la autodeterminación y el desenlace de este hubieran podido estar más cerca de lo que lo está a día de hoy.

No es de extrañar que a estas alturas seamos mayoría los catalanes que deseamos que se convoque un referéndum vinculante de una vez y poder pasar página, sea para conseguir la tan ansiada emancipación del estado o para olvidarnos durante un tiempo del tema, sin que eso quiera decir aceptar la continuidad de la actual concepción de estado que tenemos.

Si se pierde un poco de tiempo en intentar conocer la historia de esa porción de tierra que llamamos Catalunya, lo que ha contribuido en el desarrollo de todo el país, sus diferencias culturales y lingüísticas respecto al resto del estado, y se reconoce el legítimo derecho de cualquier territorio a decidir libremente su futuro, como se ha hecho en otras partes de este ancho mundo, no tiene sentido negarse en banda a negar ese derecho a los catalanes o a cualquier otro pueblo del estado. Pero claro a quienes criticaban el nacionalismo catalán y promovían otro tipo de nacionalismo centrípeto (unionista) y algo arcaico les venía muy bien, pues al final de cuentas los nacionalismos centrípetos y centrífugos se retroalimentan y se necesitan para existir. No olvidemos que la mejor manera para cohesionar un territorio y poner fin a sentimientos independentistas y/o nacionalistas es simple y llanamente reconocer, respetar y valorar las diferencias o idiosincrasia de nuestros hermanos o vecinos y trabajar con ellos codo con codo en la búsqueda del beneficio mutuo; algo que en España, sobre todo en los últimos años, no se ha hecho (sobre todo si no te necesitan para aprobar presupuestos o mantenerse en el poder).

Y ya puestos en materia me gustaría plantear la principal duda que me viene a la cabeza al respecto de este proceso que sí o sí será unilateral. Viendo como tras las elecciones al Parlament de Catalunya del 27S de 2015 hubo quien reconociendo la victoria de los partidos independentistas dio por perdido el sentido plebiscitario de apoyo al proceso, al no haber obtenido dichos partidos la mayoría de los votos emitidos, aunque dicha declaración y lectura de los resultados cayera en el olvido a los pocos días para querer hacernos entender que “el procés” continuaba por ser suficiente la mayoría parlamentaria para justificar la voluntad de los catalanes, ahora me pregunto: ¿Será suficiente para declarar unilateralmente la independencia que en el referéndum el SÍ obtenga mayoría aunque los votantes del NO se abstengan de acudir a votar, por considerar el proceso ilegítimo, y los votantes del SÍ no lleguen a la mitad del censo electoral catalán (+5,5 millones de personas)?

Muchas dudas sobre cómo se hará, sobre qué nos conviene a los catalanes, como actuará la apisonadora del estado, qué sucederá al día siguiente, etcétera. Lo único que sé seguro es que pase lo que pase los ricos continuarán siendo ricos y haciendo buenos negocios en Catalunya, España y donde se tercie; los pobres seguirán siendo pobres; y que es probable que una vez más se cumpla con esa máxima “lampedusiana” de buscar “cambiarlo todo, para no cambiar nada”.

MSNoferini

 

estelada_corbata

Leía hoy en el ABC la columna de José María Carrascal, periodista octogenario que se hiciera famoso por ser el presentador del telediario de las ocho en los primeros tiempos de Antena3 y por sus estrafalarias corbatas. Un artículo de opinión, titulado “El Verdadero Nacionalismo”, donde su autor intenta hacernos ver, cogiendo como referencia la reciente “conferencia de presidentes” donde “seremos afortunados de no terminar a bofetadas”, los grandes males de España; pues “el problema número uno de este país” es la mala relación entre los diferentes territorios del estado, “el mal engarce” que arrastramos desde la ya tan recurrente “unidad de las Españas”  en época de los Reyes Católicos, y principalmente los poco democráticos nacionalismos “que desde la superioridad exigen ya de entrada que se les dé cuanto piden”.

Pero la perla del artículo, o el punto que a este servidor más le ha indignado, y eso que de nacionalista poco tengo, es cuando se hace referencia a no ceder ante quienes piden poder atribuirse la “facultad de independizarse”, “por no ser eso una negociación, sino una rendición”. Una rendición de la que “hemos tenido bastante culpa el resto de los españoles, al reconocerles rasgos y privilegios incompatibles con el moderno Estado de Derecho. Comenzando por el apelativo de histórico, cuando historia tiene tanta o más cualquier otro rincón de España. Luego, concediéndoles prerrogativas fiscales más propias de la Edad Media que de la actualidad”.

José María Carrascal patina estrepitosamente cuando menciona la historia para indicar que no se deberían supeditar derechos o prerrogativas a hechos del pasado. Es evidente que los derechos no tendrían por qué nacer de la historia, aunque esta sea importante. Los derechos reivindicados por el pueblo catalán y el sentimiento de desafección hacia el estado español nacen principalmente de los constantes agravios recibidos en los últimos veinte o treinta años, como podría ser el recurso de inconstitucionalidad contra l’Estatut que allá por el año 2006 presentó el Partido Popular, nacen de la desigual contribución económica a la sostenibilidad del estado y de las constantes críticas recibidas aun habiendo sido durante muchos años la autonomía que más aportaba y nace de la manifiesta falta de libertad del pueblo catalán a poder ejercer el derecho inalienable de cualquier pueblo a poder decidir libremente cual quiere que sea su futuro.

Hablar de historia, en no pocos casos manipulándola o retorciéndola a conveniencia, para intentar justificar el derecho a decidir sobre la independencia de un pueblo o para argumentar todo lo contrario, para reivindicar el derecho sobre un territorio (como podría ser el caso del Pueblo de Israel), modificar fronteras, etcétera, me indigna. El derecho de un pueblo a decidir su vinculación o emancipación, para convertirse en un país soberano no se ha de fundamentar en el pasado o en hechos diferenciales, se ha de reconocer única y exclusivamente por el manifiesto deseo de sus gentes. La plena democracia consiste en eso, personas libres que deciden su futuro, guste más o guste menos lo que se ha de someter a decisión del pueblo.

MSNoferini

Siempre la misma y nauseabunda cantinela: Europa pide controlar el gasto y el déficit bajo amenaza de sancionarnos y los medios de comunicación no paran de hablar de la corrupción y de aquellos quienes creyeron que este país era su cortijo y se dedicaron a saquearlo.

Que feo panorama se vislumbra para el partido o partidos que ganen estas próximas elecciones y pudan formar gobierno, con los recortes que se nos quieren imponer (según la AIReF sólo este año deberíamos recortar 4.000 millones de euros) y la situación real en la que nos encontramos (con una deuda pública que acaba de rebasar el 100% del PIB), pero sin lugar a dudas mucho más feo será para quienes han padecido en sus carnes las nefastas políticas de quienes nos han gobernado hasta la fecha y sufrirán lo que aún está por venir, los empobrecidos ciudadanos de este país de pandereta llamado España.

¿Y aún nos extraña de que una parte del país quiera independizarse y no querer saber nada de la grande y libre España?

Si el independentismo catalán hubiera sido menos nacionalista y folclórico; pensando más en banderas y lenguas que en buscar la unión de todos bajo la única bandera que realmente nos importa a la gran mayoría, aquella que garantiza nuestros derechos, libertades y tener cubiertas nuestras necesidades más básicas, y siempre desde el respeto a la pluralidad ideológica que tenemos en Catalunya y sin querer vendernos quimeras poco creíbles; a buen seguro de que la independencia estaría más cerca de lo que lo está a día de hoy.

Pero tampoco perdamos de vista una realidad más que evidente, Catalunya no es Jauja ni el paraiso terrenal y difícilmente su situación será mejor que la del resto del estado si hemos de confiar en la Catalunya de Junts pel 3%, la de los neoliberales reconvertidos en humanizados y honrados progresistas, que a día de hoy siguen siendo tan fachas como siempre.

También recordar que Catalunya no es un feudo nacionalista, ni el independentismo los domina todo, pues a día de hoy sigue siendo una tierra plural, abierta y bilingüe o incluso multilingüe, que creció y se enriqueció gracias al esfuerzo de todas aquellas personas que en su día llegaron de toda España en busca de un futuro. Y cuando se habla erróneamente de lo agradecidas que han de estar esas personas a Catalunya por lo que les dio, sería bueno dejar claro que a esas personas nadie les dio nada ya que fueron ellas las que se ganaron a pulso su derecho a ser catalanes de pleno derecho con su esfuerzo y sacrificio, y teniendo en algunos casos que aguantar el ser tan poco apreciadas como lo siguen siendo a día de hoy los inmigrantes que llegan a nuestra tierra. Por lo tanto si alguien ha de ser agradecido esa ha de ser Catalunya,  y el conjunto de sus gentes. Hemos de ser muy agradecidos con aquellos que con su esfuerzo hicieron grande esta tierra, y conformaron lo que es la actual Catalunya.

Y por último sería importante que tuviéramos muy presente que si hemos de buscar a los responsables de la funesta situación económica en la que se encuentra Catalunya no sólo los hemos de buscar en la capital del reino, pues la responsabilidad es compartida con aquellos que ahora se las dan de salva patrias y desde la Generalitat se dedicaron a expoliar nuestra tierra y dar apoyo a las políticas neoliberales que tanta miseria y desigualdad han causado. Pues corruptos y malos gobernantes ha habido, y por desgracia seguirá habiendo, en Madrid como en Barcelona.

MSNoferini

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 Tres viñetas del Roto para ilustrar una realidad.

La dura campaña electoral catalana ya finalizó para que por fin la ciudadanía pueda pronunciarse en las urnas. Esta no ha sido una campaña ni serán unas elecciones a la Genralitat igual a las precedentes, pues según parece los ciudadanos de Catalunya van a decidir algo más que la composición de su parlamento y de quien será el futuro presidente de esta tierra.

Estas elecciones no será igual que el resto pues ese prestidigitador y maestro del despiste que es el actual presidente de la Genralitat, el Molt Honorable Artur Más, un buen día decidió que, a falta de contar con la aprobación del estado para someter a referéndum el derecho de Catalunya a decidir sobre su futuro como país, estos comicios tendrían un carácter plebiscitario y en función del número de escaños que ocupasen los partidos independentistas declararía de manera unilateral la independencia de Catalunya (algo no demasiado democrático si tenemos en cuenta que la ley electoral española no le da un mismo valor a los votos emitidos en las cuatro provincias).

Pero al margen de lo que se puede decidir en estas elecciones, o no, ha quedado en evidencia que de normales poco tienen y no sólo por el desafío soberanista de los partidos independentistas sino por la aparente manipulación a la que unos y otros nos han querido someter durante la campaña.

Ha sido la campaña del miedo, de la manipulación y de la descalificación. Se han dicho tantas cosas y se han dado tantos argumentos sobre los pros y los contras de una hipotética independencia, y en la mayoría de los casos utilizando hipótesis descabelladas y mentiras de difícil credibilidad que uno ya comienza a estar hasta las mismas narices de que nos manipulen y nos tomen por tontos.

Y tal vez la mentira más grande aun esté por llegar, porque no sería descabellado pensar que los planes del president de la Generalitat, sin que estos se hayan hecho públicos, vayan en función de que los partidos soberanistas obtengan un mínimo de 90 escaños, que son los dos tercios de la cámara necesarios para impulsar reformas tan importantes como la del estatut o aprobar un ley electoral catalana y garantizarían un número de votantes superior a la mitad de la población catalana con derecho a votar, 5.510.713 personas, algo que realmente legitimaría una posible independencia. Por mucho que los posibles votantes de la plataforma “Junts pel Sí” se hayan hecho la ilusión de que estas elecciones convertirán a Catalunya en un nuevo estado, y que esto se logrará con obtener la mayoría de escaños (68), yo de ellos no pondría las manos en el fuego y más sabiendo como se las gasta el sr. Mas. Porque este servidor aun recuerda como el parlament catalán, con los votos de CiU y el PP, negó el apoyo al derecho de autodeterminación de palestinos, kurdos y saharauis en el año 2014 (http://www.europapress.es/parlamento-catalan-rechaza-derecho-autodeterminacion-palestinos-kurdos-saharauis).

En fin, que cada cual vote a quien quiera, pero que no nos vendan milongas y aprendamos a ser más críticos, no tiene sentido creerse todo lo que venga del lado que a uno le interesa sin contrastarlo a la vez que no se le quiere dar veracidad a aquella información que atenta contra nuestros ideales y quienes los representan.

Aunque seguramente, como se suele decir, el pescado ya está todo vendido. Sólo falta esperar a la noche de mañana y ver que ha decidido el pueblo catalán. Pero lo que es innegable es que el sol seguirá saliendo.

MSNoferini

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Catalunya, una gran terra

Publicado: septiembre 24, 2015 en Uncategorized
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Hace ya algún tiempo escribí un artículo titulado “las dos Españas” en el que hacía referencia a la España de los vencedores y a la de los vencidos, la democrática y la intolerante con un ideario más propio de otros tiempos, que por desgracia parece ser que es el que representa y defiende el partido que gobierna en el estado. Pero tal como en aquel momento hablé de dos formas de pensar diametralmente opuestas que tenemos en España también pensaba que podría dar argumentos parecidos hablando de mi Catalunya, pero a la hora de ponerme delante del ordenador he visto lo difícil que es intentar hacer el mismo ejercicio si se quiere ser lo más objetivo posible y se quiere tener un cierto rigor. Me explico o al menos lo intentaré.

Es innegable que en estos momentos tenemos dos Catalunyas y la pertenencia a una u otra iría en función del deseo de seguir siendo parte de un estado más grande, con sus pros y contra, o querer desvincularse definitivamente del estado Español. Pero la cosa no es tan sencilla pues sería muy estúpido por mi parte vincular, por poner un ejemplo, a los partidarios de seguir formando parte del estado con la España rancia y anacrónica que parece vivir del recuerdo de sus grandes gestas imperiales, despreciando la plurinacionalidad del conjunto del país, al igual que no sería ético ni justo identificar el bloque independentista con aquel independentismo de hace algunos años, provinciano, algo xenófobo y que despreciaba lengua y apellidos castellanos –y quien diga que esto no es cierto será porque no vivió en sus propias carnes eso de oírse llamar repetidamente botifler o xarnego, así como otras lindezas.

Pero por suerte el pasado pasado está y actualmente mi tierra es una tierra abierta, una tierra de acogida, un país moderno, con recursos, democrático y plural. Un país que se hizo grande gracias al trabajo de las cientos de miles de personas que en su día se vieron obligadas a abandonar su tierra en busca de un futuro mejor, personas que procedían mayoritariamente del resto del estado. Y por eso en la actual Catalunya ya nadie, o casi nadie, pone en tela de juicio la catalanidad de quienes no son nacidos en esta tierra, porque en una amplia mayoría se han ganado a pulso su derecho a ser catalanes o a lo que se quieran sentir.

Todo el mundo tiene derecho a sentirse de donde quiera y a pensar como le plazca, y por ello no se debería demonizar a nadie por sus sentimientos patrios. Por lo tanto no sería justo decir que unos u otros representan todo lo bueno o todo lo malo, porque los retrógrados e intolerantes están en todas partes.

Dicho esto también me gustaría remarcar que el evidente incremento de personas que apuestan por el derecho de Catalunya en convertirse en un nuevo estado ya no es una mera cuestión de nacionalismo, pues entre los partidarios de una posible independencia no todos desean ser etiquetados como nacionalistas. El nacionalismo catalán ha conseguido atraerse hacia sí, cambiando su discurso y haciéndolo más inclusivo, a un elevado número de personas que en otras circunstancias difícilmente se hubieran planteado darle su apoyo. Y este ha sido el gran éxito de los partidos nacionalistas.

Pero no es menos cierto que el incremento y aparente éxito del independentismo también se le debe agradecer a la intolerancia, mala gestión y las pocas luces demostradas por la mayoría de gobiernos del estado, principalmente de la rancia derecha española, que en lugar de evolucionar parece haber involucionado recuperando lemas de nefastas y tristes épocas pretéritas como aquel que rezaba “…una grande y libre”. Si España hubiera querido ser grande lo que tenía que haber hecho es dotar de cierta libertad a todas las nacionalidades que configuran el estado y no aprovecharse como lo han hecho de Catalunya. Tal como se ha dicho en más de una ocasión “el PP ha conseguido atraer a más gente y despertar más simpatías por el nacionalismo catalán que los propios partidos nacionalistas”.

Por lo tanto es evidente que la falta de respeto y de valores democráticos, así como la manipulación de masas a través del control de ciertos medios y usar las instituciones en provecho propio y de determinadas élites (como sería el caso de quienes se lucraron con las famosas comisiones del 3%) no es algo que se le pueda atribuir a determinado grupo de catalanes en función de su ideario nacional, ya que por desgracia este tipo de contravalores y hechos no son patrimonio exclusivo de nacionalistas catalanes o españoles. No es una cuestión de buenos y malos, porque los indeseables se hallan en todas partes e ideologías contaminando y propagando un fanatismo descerebrado y en algún caso interesado, un fanatismo que muchas veces  nace de aquellos que la única patria que conocen no es otra que la del dinero.

MSNoferini

Cap a on anirem?

Cap a on anirem?

Pasó el 9N y parece que TV3 ya empieza a hablar de otros temas que no sean la consulta. Personalmente la consulta, y todo el revuelo anterior como posterior a ella, no es un tema que me quite el sueño, por ello me alegro de que la gente vuelva a pensar en otros problemas más acuciantes para los catalanes: desempleo, desahucios, pobreza, pérdida de derechos, degradación de la sanidad y la educación pública, corrupción, etc.

Vuelvo a reiterarme en mi deseo como demócrata de que los catalanes deberíamos poder expresarnos libremente, en una consulta vinculante y legal, para decidir cual queremos que sea nuestro futuro, pero teniendo en cuenta que la independencia no es la panacea que pueda resolver todos nuestros males, más bien podría ser a corto plazo todo lo contrario.

Porque si algo tenemos claro muchos catalanes, aunque a algunos no les quiera entrar en la sesera, es que la situación es insostenible, pero no sólo en Catalunya ya que parte de los problemas que tenemos aquí también los tienen en otras partes del estado español. La mayoría de los ciudadanos de toda España están padeciendo con las políticas neoliberales que nuestro gobierno está haciendo bajo la imposición de los grandes organismo y poderes económicos.

Por lo tanto sería bueno que los partidos catalanistas de izquierdas abriesen los ojos a otro tipo de problemas y optaran por no someterse a los intereses y al neoliberalismo de CiU, un partido que siempre ha dado un claro apoyo a las políticas del Partido Popular con quien se han asociado en no pocas ocasiones, y decidiesen no comenzar a construir la casa por el tejado.

Confío en que llegará un día en que un nuevo gobierno con deseos de devolverle a la democracia su verdadero significado se establezca en la capital del reino (espero que algún día también se ponga fin a reyes, príncipes y principitos) y permita entre otras cosas decidir a sus ciudadanos que tipo de futuro quieren, ese día que probablemente no esté excesivamente lejano los catalanes podremos decidir en plena libertad en que país queremos vivir. Pero también es innegable que al margen del deseo de secesión de Catalunya respecto a España que pueden tener muchos catalanes por un tema de sentimiento, que al final de cuentas es el motivo de mayor peso por no estar sujeto a manipulaciones históricas o económicas, la consulta del 9N nos ha dejado claro cual es el posible techo del nacionalismo catalán, 1,8 millones de personas.

Por lo tanto visto lo expuesto entiendo que ha llegado el momento de dejar a un lado algunas cuestiones que entiendo menores y luchar todos juntos, catalanes y no catalanes, por conseguir un país más justo, más democrático y donde nunca más una familia pierda su casa o no tenga que darles de comer a sus hijos.

MSNoferini

pobreza-cataluña

9N2014
Sin saber en el momento de redactar estas pocas líneas cual será el volumen de participación en la consulta de este 9N quería reflexionar sobre la que considero una de las grandes jugadas del nacionalismo catalán, aceptar o aparentar aceptar el bilingüismo de nuestra tierra catalana. Atrás han quedado esos tiempos en los que muchos nacionalistas enfermaban con sólo sentir alguien en su tierra hablando en castellano. Ha dejado de importar el idioma, la ideología, o si la Jeni y el Jonathan de turno preferían ir a la feria de abril antes que ir a ver una exhibición de castellers o sardanas, ahora todos somos hermanos con un único objetivo inmediato, la independencia.

Si hace un tiempo era más que habitual oír hablar de charnegos, refiriéndose a los inmigrantes venidos de las españas que parecían no querer integrarse ni aprender nuestra hermosa lengua, y botiflers, haciendo referencia a esos malos catalanes que parecían renegar de su catalanidad o de parte de ella, ahora dios guarde de ofender a quienes podrían ser valiosos aliados en la cruzada independentista.

Sería triste que el fin de ese rancio nacionalismo catalán de porrón y espardenya respondiese a un fin en lugar de una evolución fruto del raciocinio y la cordura. Pero la cuestión es que, sea por A o por B, la jugada, y más cuando ha ido acompañada de un nuevo agravio del casposo nacionalismo español con su antidemocrática postura de limitar el derecho de los catalanes a dar respuesta a que tipo de futuro quieren para nuestra tierra, le ha salido redonda al nacionalismo catalán, ya que por fin han conseguido la adhesión de un elevado número de personas que en otra época ni se les hubiera pasado por la cabeza el plantearse dar apoyo a la secesión de Catalunya del estado español.

Pero aun así, y criticando la búsqueda interesada de apoyos que han hecho algunos, es innegable que este 9N debería ser la fiesta de la democracia. Porque nos gusten más o menos los postulados nacionalistas o independentistas la democracia es dar voz a la ciudadanía y permitirnos elegir que tipo de futuro queremos. Por todo ello deseo que la ciudadanía pueda acudir a dar su voto en plena libertad y sin coacción alguna, como que se pueda tener el total derecho a abstenerse de participar, y sin que dicha discrepancia pueda irritar a nadie.

MSNoferini