Posts etiquetados ‘catalunya’

Declaración Susana Díaz

Recientemente la Presidenta de Andalucía hizo unas significativas declaraciones durante el debate del estado de su comunidad, que reproduzco en el texto anexo (aparecido en el diario El Mundo), que dicen mucho de lo que piensa y poco de su talante democrático, al decir abiertamente y sin rubor alguno que está “absolutamente en contra del derecho a decidir”. A estas alturas no creo necesario ir repitiendo, como si de un mantra se tratara, cual es mi ideal de país, lo que sí que importa es que nadie que se las quiera dar de demócrata puede negar al pueblo el derecho a decidir en referéndum su futuro, o consentir que se le niegue y reprima por intentarlo.

Lamentablemente la señora Díaz no tuvo bastante con mostrarse totalmente contraria con el derecho a decidir que tuvo que añadir otro desafortunado comentario que ya hace tiempo que venimos leyendo y oyendo, y que no tiene sentido alguno:“las cosas que afectan al conjunto de los españoles las decidimos todos los españoles”.

Es fácil entender el miedo que puede representar en aquellas comunidades que reciben más de lo que aportan que se pudiera producir la independencia de aquellas otras comunidades más ricas, pero lo que no tiene sentido es defender lo indefendible, desvirtuando a la propia democracia, pretendiendo que en un tema del calado de la emancipación de un territorio del conjunto del estado tengan que ser votado y decidido por toda la ciudadanía del estado.

Según las tesis que defiende gente tan demócrata como la señora Díaz: ¿cómo puede ser que el Reino Unido y Canadá no sometieran a votación los referéndums de independencia de Escocia y el Quebec entre la totalidad de ciudadanos de sus respectivos países? ¿Fueron tontos o tal vez demostraron un talante democrático del que pudieran carecer el gobierno de este país y una buena parte de los políticos españoles?

Seamos coherentes y demócratas, nos gusten más o nos gusten menos las pretensiones y anhelos de parte de los catalanes. Recapacitemos un momento, y para ello muchas veces para no emitir un juicio contaminado por la propia opinión sobre un caso específico, en este caso la realización de un referéndum de autodeterminación en Catalunya, es mejor descontextualizarlo o buscar un ejemplo que permita a otras personas verlo desde una perspectiva diferente, y es por ello voy a poner un ejemplo real.

Imaginemos cinco comunidades de propietarios situadas en una misma plaza. Cinco fincas construidas por el mismo constructor, con una media de unos quince propietarios por finca, las cuales tenían como administrador de fincas al mismo despacho de abogados, administrador que en el momento de su elección pactó un precio especial por llevar la representación legal de todas las comunidades (sin estar mancomunadas o existir acuerdo alguno al respecto). Ahora imaginemos algo tan sencillo como que los propietarios de una de esas cinco fincas decidan reunirse en asamblea ordinaria o extraordinaria con un punto en la orden del día consistente en someter a votación la continuidad de ese administrador y la posible contratación de otro diferente. ¿Tendría lógica que los propietarios de las otras fincas quisieran exigir que dicha votación fuera sometida a todo el conjunto de los propietarios colindantes bajo el pretexto de que les puede perjudicar económicamente? Por lo tanto qué sentido tiene pedir que un extremeño o una canaria puedan votar, si se da el caso, en un referéndum sobre la posible independencia de Catalunya.

Como siempre una buena parte de los políticos electos se olvidan de quienes son y los valores democráticos que representan y deben defender, dedicándose a emitir juicios totalmente parciales que desgraciadamente pueden influir en una buena parte de la ciudadanía. El derecho a decidir en referéndum por parte de los ciudadanos/as de Catalunya, como podría darse en Andalucía, es un derecho inalienable que en este caso sólo puede recaer en el pueblo catalán y pretender que, si llegado el caso se permitiera hacer, voten todos y cada uno de los españoles con derecho a voto sería un sinsentido con un claro objetivo de manipular el resultado de esa votación, algo que en Canadá y el Reino Unido no se hizo, aceptando como países demócratas que son lo que pudieran decidir los ciudadanos del Quebec y Escocia, y quizás por esa razón ganó el NO a la independencia.

MSNoferini

susana-diaz

Anuncios

Días convulsos los que estamos viviendo en el país de la piel de toro, especialmente en esa especie de aldea gala situada al nordeste del país llamada Catalunya. La desobediencia a las leyes de un país, por no contemplar el legítimo derecho de un pueblo a poder decidir cómo ha de ser su futuro, y el querer emanciparse con el apoyo de ese 37% del censo electoral catalán que participó en 1-O (algo poco factible sin contar con el apoyo o permiso de los grandes poderes económicos que mueven este mundo), nos ha llevado a un conflicto de difícil solución y del que a corto y medio plazo seguramente todos saldremos perjudicados.

En este pulso Catalunya-España, que algunos entienden como revolución (de concepción mayoritariamente burguesa), hemos llegado a un punto demencial de difícil solución. Muchas promesas difíciles de cumplir, mentiras, poca voluntad de dialogo, manipulación y represión. Un cóctel explosivo, que a estas alturas será difícil de desactivar.

Con todo este proceso o “procés” se ha podido constatar, algo que quizás muchos ya teníamos muy claro, la baja talla moral de buena parte de nuestros/as políticos/as y su poderoso entorno. Lamentablemente los partidos y la mayor parte de los políticos, sobre todo aquellos/as que tocan poder, no siempre trabajan y funcionan en base a las necesidades reales del pueblo (estímulos), sino que en no pocas ocasiones son ellos los que irradian ciertos estímulos o inputs, transmitiéndolos de manera directa o por los canales distorsionadores habituales (medios de comunicación), para convertirlos de manera asistida en la respuesta deseada por ellos (reivindicaciones), lo que al final acaba convirtiendo a esta respuesta en el resultado de imponer su credo, sus intereses y llevarnos hacia donde a ellos les pudiera interesar. Siendo lo que está ocurriendo estos días en Catalunya y la respuesta del estado un claro ejemplo de ello.

La mayoría de quienes hemos nacido y habitamos en países supuestamente desarrollados y democráticos hemos crecido dando por buenos ciertos principios e ideales, tenemos unas necesidades muy similares, compartimos los mismos deseos y ambiciones, y estamos mayoritariamente igual de aburguesados y aborregados.

Vivimos en países donde se ha potenciado el individualismo sobre lo colectivo, y la competitividad por encima de la solidaridad. Donde se nos ha inculcado el culto al dinero, a los bienes materiales, y que dinero y bienes materiales nos harán pertenecer a una clase social o a otra, como una extrapolación de la idea de castas. Países donde en algunos casos se ha hecho especial hincapié en remarcar los nexos comunes de unas determinadas comunidades, a pesar de pudieran existir “hechos diferenciales”, culturales y lingüísticos; o por el contrario se ha despreciado la pluralidad y la diferencia para intentar imponer una falsa idea de uniformidad. Al final, por mucho que algunos/as quieran negarlo, somos el resultado del permanente adoctrinamiento al que somos sometidos desde el día en que nacemos. Y es por todas estas causas expuestas que entiendo que al final buena parte de los ciudadanos de este mundo formamos un grupo más homogéneos de lo que podamos pensar, y simplemente existen pequeñas variaciones identitarias que vienen decididas por el simple hecho de haber nacido, haberse criado o haber vivido en un determinado punto geográfico o cien kilómetros más al sur, norte, este u oeste, y de los intereses que rigen o de quienes rigen ese territorio.

Mi conclusión es que el libre albedrío al final es todo menos libre, y el albedrío, esa supuesta elección consciente y reflexionada, en no pocas ocasiones poco tiene de reflexionada y de serlo se hace en base a unos preceptos ideológicos que nunca son innatos y sí inculcados por el entorno en el crecemos y nos desarrollamos. Al final el punto geográfico donde nacemos y vivimos, el entorno familiar y social que nos rodea, la educación y formación que recibimos, los estímulos a los que somos sometidos y nuestra condición social acabarán haciendo de nosotros, para bien o para mal, lo que somos, y lamentablemente a día de hoy buena parte de todas estas variables difícilmente pueden ser controladas.

MSNoferini

adoctrinamiento

Si hacemos caso a las encuestas más serias y fiables de cuál sería el resultado electoral en caso de unas nuevas elecciones a la Generalitat podremos comprobar que, al margen del trasvase de votos que se pueda producir en los partidos que forman cada uno de los dos bloques en que está posicionada la mayor parte de la sociedad catalana (independentista y constitucionalista), poco o nada va cambiar.

La lamentable forma de actuar del Gobierno del Partido Popular, con el apoyo de los que se hacen llamar socialistas y los leurrouxistas* de Ciudadanos y su estrategia de tierra quemada para intentar frenar el avance del independentismo catalán, lo único que ha conseguido ha sido encender más los ánimos de los catalanes y una reacción colectiva que en muchos casos responde más a la indignación y a un sentimiento nacido del corazón que del razonamiento sobre las consecuencias futuras de todo lo que está pasando.

Ante una consulta ciudadana que podía no ser a interpretación de los constitucionalistas legal, no así legítima, y que no contaba con el apoyo de una buena parte de los catalanes y un casi nulo respaldo internacional se decidió actuar de manera desmesurada y en algunos casos hasta criminal, lo que llevó a mucha gente que no creía en ese “procés” a tomar una actitud beligerante contra quienes han estado intentando menoscabar el derecho del pueblo catalán a decidir en democracia su futuro.

La reacción de los poderes del estado ha sido totalmente insensata pues de no haberle dado importancia alguna a la consulta del 1 de octubre, el haber puesto sobre la mesa la insuficiente participación del electorado en el referéndum y el haber sabido interpretar el gesto que el President de la Generalitat tuvo al dejar en suspenso la proclamación de la República Catalana y no someterla a votación en el Parlament, unido a los datos de las posibles consecuencias para la economía catalana, hubieran podido llevar a que el “procés” acabara muriendo por inanición.

Es probable que si desde el Gobierno del estado se hubiera dado por buena la respuesta de Puigdemon y su misiva sobre si fue o no declarada la independencia, como una prueba inequívoca de que no se había hecho, hasta hubieran podido crear una fractura en el bloque independentista. Lamentablemente algunos estaban ávidos de demostrar que nadie puede poner en riesgo la integridad de la gran España y el resultado es la división y unas consecuencias que no creo que aún nadie sea capaz de cuantificar.

Ahora lo único que sabemos a ciencia cierta es que cada vez hay más gente dispuesta a jugársela apoyando el incierto camino de la independencia, que el estado ha acabado dando por buena la exigencia de aquellos que reclamaban mayor dureza contra “el secesionismo” y que el sentimiento de no querer formar parte de un estado incapaz de reconocer la pluralidad del mismo está muy presente y difícilmente los partidos soberanistas perderán apoyos en unas nuevas elecciones.

MSNoferini

Intención de voto

*El Partido Republicano Radical de Alejando Lerroux, lejos de lo que cabría esperar por sus siglas, se postuló ideológicamente en el republicanismo moderado y, de esta manera, pudo estar tanto en gobiernos de izquierda como de derecha. No obstante, su desacuerdo con Manuel Azaña respecto a continuar con la alianza de los republicanos y los socialistas hizo que el Partido Radical se aproximara progresivamente a las posiciones de la derecha. Tras su éxito en las elecciones de noviembre de 1933, donde Lerroux fue el segundo candidato más votado con 102 escaños, el Partido Radical pactó con el vencedor de los comicios, la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), para formar gobierno. (fuente: ABC)

Esta noche pasada la vicepresidenta del Govern Valencià, Mónica Oltra, ha sufrido un escraché a la puerta de su casa por parte de un grupo de ultra derecha, España 2.000. Hemos llegado a unos extremos muy peligrosos y aunque desde fuera de nuestro país piensen que a diferencia de la mayoría de nuestros vecinos europeos aquí somos afortunados por no tener un volumen excesivamente alto de ultras ni un partido que acoja estos ideales, están equivocados. En España tenemos, para desgracia nuestra, un elevado número de ultras y un partido político importante, o tal vez dos, que les dan cobijo haciendo innecesario que tengan que crear su propio partido (aunque partidos minoritarios donde se juntan cuatro descerebrados donde se hace clara ostentación de su ideología también los hay). Algunos partidos de la derecha española están plagados de militantes ultras, y aunque buena parte de ellos se pongan la máscara de demócratas en sus declaraciones y en más de un acto quedan retratados (sea por sus cánticos o himnos, por las banderas y simbología que se despliega, por no querer aplicar una ley tan justa y necesaria como la de la memoria histórica, o por sus declaraciones totalmente xenófobas y cargadas de odio hacia ciertas minorías.).

Desde que esa derecha supuestamente democrática convirtió a Catalunya en el centro de su peculiar cruzada patria y como trampolín para recuperar el Gobierno del estado, violentando la voluntad popular del pueblo catalán al utilizar la justicia para desmembrar el Estatut de autonomía de Catalunya en aquel ya aparentemente lejano 2010, hemos ido viendo como esa derecha, heredera directa del régimen totalitario que se hizo con el poder con la fuerza de las armas y tiranizó durante cuarenta años este país, está más presente que nunca.

Y son los motivos expuestos, entre otros, los que me llevan como catalán a tener el punto vista que tengo y a participar en ciertos actos y a escribir determinados artículos y comentarios en las redes sociales sobre Catalunya y el Procés. Más de una persona me ha comentado que parezco demasiado cercano a la independencia de Catalunya, pero lo cierto es que sigo pensando y defendiendo los mismos principios de toda mi vida. Unos principios que en una buena parte son heredados y que han ido transmitiéndose de padres a hijos. Soy un proletario, hijo, nieto, bisnieto y descendiente de proletarios y mis ideales son progresistas, sociales y libertarios, y mi patria son todas y ninguna. Me siento muy catalán, pero también me siento muy ligado a Valencia y Aragón, y por tanto a día de hoy aun me sigo sintiendo español; me siento también muy italiano y romano, la maravillosa tierra de quien lo fue casi todo para mí, mi madre. No olvidemos que todo ser humano es un puzle compuesto de miles de piezas, y parte de esas piezas son heredadas y muchas otras las tallamos nosotros mismos para hacerlas encajar en nuestro ser. Y nuestra nacionalidad no viene determinada por un trozo de papel o es una simple cuestión de la tierra donde naces, sino a mi entender viene marcada por donde naces, donde paces, y también tiene mucho que ver con quien te hace (padres, familia, entorno). Y es por ello que nunca apoyaré ni sentiré simpatía alguna por los nacionalismos, pues los considero excluyentes y xenófobos, y que a día de hoy siga sin sentirme atraído por el independentismo catalán. Pero como demócrata y antifascista, tomando una frase que erróneamente se le atribuye a Voltaire siendo en realidad de Evelyn Beatrice Hal:“aunque no comparta tus ideales defenderé con mi vida el que puedas expresarte en libertad”.

Estoy cansado de fascistas, como aquellos que encierran en prisión quienes se revelan pacíficamente por sus ideales, estoy cansado de imposiciones. No trago a quienes quieren convencernos con mentiras y manipulando la información (y de estos desgraciadamente los hay en todos lados y defendiendo todo tipo de ideales). No aguanto que en la situación tan desesperada en la que se encuentran cientos de miles de familias y personas, tras esa estafa que vinieron a llamar crisis, y que ante dramas humanitarios que llevan a millones de personas a huir de guerras y hambre por culpa del deshumanizado capitalismo,  la desinformación tape el volumen de estos dramas y la evidente la inutilidad de nuestros Gobiernos y gobernantes en buscar y aplicar soluciones. Pero aun estando cansado y en una situación de total indignación no me resigno a estarme de brazos cruzados y sigo luchando, pues entiendo que desde el salón de casa poco o nada se puede cambiar. 

MSNoferini

Cada mes visita el centro donde trabajo un operario de la empresa que tiene asignado su mantenimiento, un buen muchacho con el que habitualmente intercambiamos algunas palabras más que un simple saludo. En los tiempos que corren no es de extrañar que en más de una ocasión nuestra conversación haya tratado sobre la situación y el futuro de Catalunya, y aun siendo castellano parlante e hijo de inmigrantes siempre se ha manifestado, con todo su derecho, favorable a la independencia. Hasta aquí todo muy correcto. Pues no es extraño que quienes llegaron a estas tierras, empujados por la necesidad y fueron bien acogidos y consiguieron asegurarse en Catalunya un futuro, o sus hijos/as y nietos/as, se sientan tan catalanes como el que más y puedan apoyar la independencia. Lo que me sorprende en algunos casos de quienes defienden un ideal u otro, con todo su derecho, es intentar defender su postura utilizando argumentos poco contrastados o pueriles. Y en este caso fue así.

Recuerdo como hace ya bastante tiempo este muchacho me dijo plenamente convencido que en una Catalunya independiente no pagaríamos autopistas pues la responsabilidad de tener todas estas vías de pago no era más que del estado, algo incierto pues las concesiones son revisables y son por tiempo determinado prorrogables, por lo que la Generalitat ha tenido oportunidad de recuperarlas y asumir el coste del mantenimiento de estas vías, pero no lo han hecho. No olvidemos que tras las concesionarias de las autopistas de peaje, así como esas autopistas encubiertas que sin tener que pagar un peaje de manera directa existe un compromiso de abonar unas elevadas sumas de dinero público a sus adjudicatarias por el servicio que prestan, están algunas grandes empresas catalanas, nacionales e internacionales, en algunos casos demasiado cercanas a algunos partidos o importantes políticos de esos partidos (como podrían ser algunas de las empresas participadas por la familia Sumarroca).

Pero lo que a mí y un compañero de trabajo nos hizo mucha gracia, cuando hace pocos días volvimos a ver a este muchacho de la empresa de mantenimiento y volvió a sacar a conversación el monotema, fue su pleno convencimiento de que una Catalunya independiente podría a corto plazo ponerse al mismo nivel económico que Suiza o Luxemburgo.

Entiendo que ante la dificultad de poder saber a ciencia cierta lo que podría representar para Catalunya y su ciudadanía a corto, medio o largo plazo el ser un estado independiente, no existe necesidad alguna de defender los ideales en base a especulaciones pues al final se reduce todo a una cuestión de sentimientos y de una posible desafección hacia una nacionalidad y país al que no consideras como tuyo.

Los nacionalismos (en nuestro caso centrífugo y centrípeto) hace tiempo que juegan con datos y cifras para intentar hacernos entender, gracias al control que unos y otros tienen de ciertos medios de comunicación, o de lo bien que se nos trata a los catalanes por parte del estado y que los malos son los otros, o en caso contrario para seguir predicando el tan recurrente “España nos roba”. Argumentos que desgraciadamente pocas veces se contrastan, y tenemos la mala costumbre de creernos aquello que queremos creer, pues si perdiéramos algo de nuestro tiempo en buscar y leer información, como podría ser al respecto de lo que aportan las diferentes comunidades y lo que reciben te das cuenta que como siempre nada es blanco ni es negro, todo está lleno de matices y de una gran variedad de grises, grises como los que conforman la neblina que acaba tapando la realidad.

Financiación autonómica

Cada uno es libre de pensar, hacer y votar a quien le plazca pero a la hora de informarnos sería interesante que comenzaramos a contrastar la información. No olvidemos que el totalitarismo de ciertos regímenes y gobiernos se sustenta en el control, la manipulación y cuando esto falla siempre queda la represión policial y judicial, y ejemplos de esto último también los tenemos desgraciadamente muy cerca.

Estamos en tiempos difíciles, sobre todo para los/as catalanes/as, donde el totalitarismo e imposicionismo de los poderes del estado y su nula voluntad de buscar el dialogo, y la manera que algunos han jugado a sacarle provecho a la intransigencia de un Gobierno despótico y colonialista, en lugar de buscar un acuerdo y estrategia común con otras fuerzas políticas para buscar una regeneración democrática, nos ha llevado a algo así como a la superación del límite de torsión. Dos fuerzas opuestas se han empeñado en mayor o menor medida en retorcer la situación y si ninguno ceja en su empeño podríamos llegar a un punto de deformación permanente de la situación o incluso de ruptura traumática.

MSNoferini

P.D. Afortunadamente en el día de hoy, horas después de haber escrito esta entrada en mi blog, parece que desde la Generalitat se ha dado un pequeño paso para frenar esa torsión que comentaba.

huelga

Ya hace días que en diversos medios apareció la noticia de como desde la Generalitat se tenía la intención de favorecer a los funcionarios de los diferentes departamentos, así como al personal de las diversas empresas públicas, para que pudieran sumarse a la huelga o paro general de este pasado martes (3-O), convocado por la llamada Taula per la Democràcia, sin que tener que sufrir descuento alguno en sus nóminas. En el diario La Vanguardia del día de hoy podíamos leer: Fuentes del Departament de Treball aseguraron ayer que los funcionarios de la Generalitat y sus empresas púbicas ayer no estuvieron de huelga, sino que lo que hicieron es no trabajar como consecuencia de un acuerdo del Govern de adherirse a la propuesta de la Taula per la Democràcia”, y por lo tanto no se les debería descontar a este colectivo de trabajadores el día de sueldo por el paro. Pero como las cuentas de la Generalitat de Catalunya están intervenidas por el estado, desde el Ministerio de Hacienda se han apresurado a informar que aplicando lo que dice el Real Decreto que regula la huelga (Real Decreto-ley 17/1977) se les aplicará el descuento correspondiente.

Al margen de la gravedad de la intervención de las cuentas de la Generalitat por parte del estado, entiendo que no es menos grave que la propia Generalitat quisiera romper con el principio de igualdad entre trabajadores de una manera totalmente ajena a la ley de huelga y a lo asumible por los convenios y la negociación colectiva. Cualquier huelga que reivindique unas mejoras laborales, sociales o sirva para denunciar cualquier atropello a la legalidad o al legítimo derecho de un colectivo está más que justificada, y todos los trabajadores implicados en ella tenemos la libertad de adherirnos o no, siendo conscientes de los pros y contras que ello nos puede suponer. Pero lo que no puede hacer la Generalitat es otorgar a sus trabajadores o quienes dependen de ella unos privilegios de los que no pueden disfrutar el resto –buscando en este caso un mayor apoyo de los trabajadores públicos a la movilización del pasado 3 de octubre- como podría ser la pérdida de la parte proporcional del salario del día no trabajado, cuando todas/os las/os trabajadoras/es públicos se deben más que nadie a la ciudadanía por percibir sus salarios a cargo de unos presupuestos también públicos y porque no se les puede otorgar un privilegio que no esté contemplado en el convenio colectivo o en el estatuto de la función pública y al que no hubieran podido acogerse el resto de trabajadores de haberse llevado a cabo. Caso a parte los cierres patronales decididos por las propias empresas (privadas) sin dar opción a los trabajadores a elegir si trabajar o ir a la huelga y por ello de manera acertada no se les aplique descuento alguno en sus nóminas, y de hacerlo en los trabajadores que desearan ejercer su derecho a trabajar se las debería denunciar.

MSNoferini

Siembra-rebeldía

Mañana día 3 de Octubre los catalanes estamos llamados a una huelga general. La huelga, o cese voluntario de la actividad laboral por parte de los trabajadores, es una de las pocas vías que hemos tenido el proletariado para reivindicar nuestros derechos o mejoras en nuestras condiciones laborales. Ir a la huelga es casi siempre un último recurso, buscando con ello una prueba de fuerza con la que demostrar al empresario, al conjunto de la patronal o al gobierno de turno la dependencia que todo sistema productivo tiene todavía hoy, aunque en algunos sectores con la tecnificación en menor medida, de la mano de obra.

En los últimos años hemos podido ver como las últimas cinco huelgas generales convocadas en todo el conjunto del estado (2 gobierno de Aznar, 1 gobierno Zapatero, 2 gobierno Rajoy) tenían un seguimiento muy desigual por parte de los trabajadores, y si hablamos de las cientos o miles de ellas convocadas a nivel sectorial o de una determinada empresa podremos apreciar como desgraciadamente parece que cada vez la gente está menos dispuesta a perder un día de salario por adherirse a una huelga –la mayoría de las cuales están más que justificadas- y por seguir a unos sindicatos en los que muchos ya no confiamos (sindicatos amarillos doblegados a ciertos poderes y que también se han adherido a la convocatoria de huelga de mañana).

Ahora los catalanes, únicamente los catalanes, estamos llamados a una nueva huelga general, pero en este caso no por una reivindicación laboral o relacionada con nuestros derechos como trabajadores, sino como forma de hacernos oír contra la represión de un estado que en el día de ayer coartó con el uso de la violencia el legítimo derecho del pueblo catalán a poder decidir su futuro. Una huelga a la no me voy a sumar y de la que discrepo, por mucho que haya participado y apoyado el referéndum de ayer 1 de octubre.

¿Qué me lleva a no sumarme a esta huelga?

Lo primero de todo que me lleva a no secundar esta nueva huelga general, convocada en este caso sólo en el territorio catalán, es el no aceptar ir a la huelga de la mano de empresarios (en la “Taula per la democràcia” están presentes dos organizaciones empresariales), sindicatos amarillos que hace tiempo que se vendieron a quienes les financian y de ciertos políticos a los que podemos responsabilizar en parte de la precarización laboral y de haber apoyado ciertas criminales políticas como podría ser la reforma laboral del PP (R.D.Ley 3/2012). No acepto a los que se ponen la careta de progresistas y que poco o nada les importamos los trabajadores y nuestros derechos y que difícilmente moverán un dedo para apoyar o solidarizarse con la lucha obrera (valga el ejemplo de la modificación de la ley catalana de cooperativas por parte del Parlament, con la cual se debía mejorar la situación de decenas de miles de falsos cooperativistas y tras seis meses de su aprobación aún no han sido capaces de hacerla cumplir, o la contratación para el reparto de cartería sobre el referéndum a una empresa catalana explotadora y que adeuda dinero a sus trabajadores como es UNIPOST). Mención aparte para algunos sindicatos minoritarios que también estén implicados en esta huelga cuya honradez y buenas intenciones no las pongo en duda.

Tampoco acepto que ante la insolidaridad manifiesta de una sociedad como la nuestra, o como la mayoría de las sociedades supuestamente desarrolladas, donde una buena parte de la población nunca ha movido un dedo en luchar contra ciertos recortes y derechos, la mayoría de los cuales tarde o temprano también les podría afectar a ellos, ahora pretendan que todos/as nos unamos en sus reivindicaciones. Quienes en los últimos años nos hemos sumado a la lucha de algunas plataformas y mareas, ya estamos cansados del nulo apoyo de ciertos colectivos, partidos y personas. ¿Cómo puedo confiar en una parte de quienes me dicen que unirse a esta huelga y secundar ciertas movilizaciones tiene entre otros fines el poner las primeras piedras en la creación de un nuevo estado más solidario y social cuando buena parte de estas gentes nunca ha sido capaz de unirse en las diversas luchas, como podrían ser por la calidad del sistema público de pensiones, sanidad, educación o la lucha contra la precarización laboral, etcétera? Desgraciadamente el sistema capitalista ha conseguido casi desmontar la lucha de clases, haciendo creer a no pocas personas que el tener un mejor sueldo y empleo les coloca en una clase totalmente alejada del proletariado, como si ellos no fueran proletarios sujetos a la obligación de acudir cada día a su centro de trabajo para poderse garantizar un salario y con ello sus sustento y el de su familia.

Y por último mencionar por enésima vez que no soy independentista pero apoyo incondicionalmente el derecho de cualquier pueblo, como es el caso del mío, a poder decidir libremente su futuro. Repudio cualquier gobierno que viole los derechos fundamentales de sus ciudadanos, como ocurrió estos pasados días en Catalunya, y que se valga de la fuerza para coartar el derecho de un pueblo a poder votar de manera democrática en referéndum. El denigrante espectáculo que pudimos ver este 1 de octubre, con los cuerpos de seguridad apaleando a pacíficos ciudadanos por orden de un gobierno fascista es inadmisible y por ello está más que justificada la movilización, pero lo que no se puede pretender es que todos los trabajadores vayamos a la huelga con según quienes, como ya he expuesto, y bajo según qué consignas. Con ciertos sindicatos, movimientos sociales, y excepcionalmente algún partido o con sus militantes, como podrían ser los buenos amigos/as de la CUP, me podrán tener a su lado en no pocas iniciativas o en cualquier acto de repulsa por lo sucedido y apoyando la verdadera democracia, pero lo que no haré es hacer una huelga política en beneficio de una ideal político, que no es el mío, y que poco o nada tiene que ver con reivindicar mejoras sociales.

MSNoferini

Pensar diferentes no es delito

…pero usar la fuerza para imponerse a quienes piensan diferente “Sí”.