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Liberar presión

Publicado: junio 27, 2016 en Uncategorized
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Con las elecciones generales del día de ayer (26J) no éramos pocos los que entendíamos que España se la jugaba, y Catalunya aún más. Buena parte de los catalanes teníamos los ojos puestos en estas pasadas elecciones, incluyendo aquellos que no votaron o no suele votar por no considerar estas sus elecciones, no por tener la certeza de que quien ganara pudiera solucionar todos nuestros males o ser capaz entre otras cosas de reconocer el derecho del pueblo de Catalunya a la autodeterminación, sino con la simple esperanza que no volviera a hacerse con el gobierno o con la posibilidad de formarlo el mismo partido que siempre ha hecho oídos sordos a las reivindicaciones  del pueblo catalán. Un partido que desde que llegó al gobierno lo único que ha conseguido en Catalunya; con su intervencionismo, el nulo respeto hacia las decisiones soberanas de las instituciones catalanas, y no sabiendo encontrar solución a no pocos problemas en los que se encuentran las familias catalanas –al igual en este caso que las del resto del estado-; ha sido incrementar el desarraigo de Catalunya hacia el estado español y, como si de una olla a presión se tratara, a aumentar considerablemente la presión y la sensación de opresión.

Desgraciadamente el Partido Popular ha vuelto a ser el más votado, mejorando incluso los resultados de los pasados comicios del 20 de diciembre, algo que muchos no entendemos viendo como han gobernado y los múltiples escándalos y delitos que coleccionan. Pero lo realmente triste es que con el incremento de votos y escaños del PP y de los partidos conservadores se ve difícil que Catalunya pueda contar con apoyos para poder decidir libremente su futuro, como tampoco parece probable que el gobierno que se pueda formar esté mucho por hacer concesiones a Catalunya, sabiendo con ello abrir una válvula que permita librar presión en esta olla y evitar que les pueda estallar en las narices.

Por lo tanto podemos considerar que el día de ayer fue un día triste para Catalunya, sobre todo si no eres independentista pero si compartes y entiendes ciertas reivindicaciones, y poco dice a favor de buena parte de las gentes de este país y su desmemoria a la hora de votar al Partido Popular. Es triste ver cómo la gente parece haberse olvidado de la Gürtel, la Púnica, del caso Bárcenas, de cómo el presidente del gobierno prometió no hacer más recortes (el 19 de mayo en Palma de Mallorca) cuando al presidente de la UE, señor Junker, le había prometido por carta unos días antes que de ganar las elecciones cumpliría con los recortes impuestos para cumplir con el control del déficit. Y no nos olvidemos lo que se ha venido a llamar el Fernándezgate, la escandalosa manipulación hecha por el todavía Ministro del Interior en funciones para intentar ensuciar a cualquier costa el nombre de dirigentes de ERC y Convergència, un atentado en toda regla a la democracia.

MSNoferini

Olla a presión

Esto es Convergencia i Unió un partido neoliberal con una cierta dosis de hipocresía

Esto es Convergencia i Unió un partido neoliberal en un constante e hipócrita equilibrio

Somos muchos los que hemos criticado las políticas y las formas de nuestro Gobierno, el gobierno del Partido Popular, un partido de los llamados de derechas que apuesta claramente por liberalismo económico, el capitalismo y un ideal social ultraconservador basado en los principios del catolicismo más retrógrado. Unos ideales que conforman sus políticas destinadas a favorecer a aquellos que cuentan con el poder y los medios de producción, entendiendo que el apoyo e incentivación de estas élites podría repercutir en una mejora de la producción, creación de empleo y un incremento de la riqueza del país, pero sin importar las diferencias sociales que se puedan crear con estas políticas liberales y cuales pueden ser las consecuencias de que la mayor parte del poder y riqueza de un país se concentren en las manos de unos pocos. Unas políticas que a día de hoy, con la crisis en la que estamos inmersos, se han demostrado como totalmente inadecuadas y más cuando estas elites a las que se beneficia no tienen el menor pudor en reinvertir sus beneficios en el extranjero o depositarlos en bancos suizos.

Pero sería absurdo pensar que esta ideología sea solamente santo y seña del partido popular, ya que muchos otros partidos la comparten, como podría ser el partido catalán CiU.

CiU es una federación de dos partidos con una ideología muy similar a la del PP, ya que entre otras cosas Unió Democràtica de Catalunya es un partido democristiano afiliado, al igual que el partido del señor Rajoy, al Partido Popular europeo. Desde la supuesta llegada de la democracia a este país que Convergencia i Unió ha sabido jugar muy bien sus cartas, jugar con una hipócrita dualidad que le llevaba a hacer un tipo de discurso del gusto de buena parte de su electorado catalán pero sus representantes en Madrid podían hacer otro bien diverso. Y cuando los ajenos al partido se lo reprochábamos a sus militantes, estos se justificaban achacando las culpas a los representantes de Unió Democrática, el partido del señor Durán i Lleida.

No debemos olvidar el apoyo incondicional que CiU ha dado en más de una ocasión al Partido Popular, como en la primera legislatura del señor Aznar. No olvidemos el famoso acto simbólico por el cual la formación catalana ratificó ante un notario su intención de no pactar, cara a las elecciones a la Generalitat del 2006, con el partido popular, pero en Madrid no tenían reparos en pactar. No olvidemos su apoyo al PP en algunas iniciativas legislativas de clara ideología liberal, como cuando dio su apoyo a la criminal reforma laboral o a la polémica ley del aborto. No olviden los recortes hechos por ellos en Catalunya en sanidad, educación y política social y su intención declarada públicamente de seguir haciendo las mismas políticas en caso de una hipotética independencia de Catalunya.

CiU es un partido de derechas, que apuesta por las políticas propias de su ideología y que al igual que su homólogo español ha favorecido a unas determinadas élites en detrimento de los más necesitados y que su amor por el dinero le ha llevado a coleccionar una larga lista de escándalos económicos e imputaciones de algunos miembros ilustres del partido.

  • Caso Banca Catalana
  • Caso Campeón
  • Caso de las ITV
  • Caso Palau
  • Caso Pallerols
  • Caso Pretoria
  • Caso Treball

Al final uno tiene la impresión de que CiU y su presidente, al margen de vender humo a todos aquellos que confían en un posible referéndum de autodeterminación, ha favorecido a la derecha española haciendo que la izquierda catalanista se mantenga al margen de buena parte de las reivindicaciones de la izquierda española con la falsa promesa de un referéndum que sabe muy bien que llegado el momento no se le dejará hacer. ¿Por qué no sería mejor que la izquierda y todos aquellos contrarios a la forma en que se nos está gobernando desde Madrid nos uniéramos para luchar contra las múltiples injusticias de este país e intentar modificar la constitución? Actualizar una Constitución que permita una democracia plena, y que contemple entre otras cosas la posibilidad de respetar el derecho de las gentes y los pueblos que configuran la actual España a la autodeterminación. Y llegado el caso habría que preguntarse:¿cuántos catalanes querrían una Catalunya independiente pero aquejada de los mismos males endémicos de la España neofranquista sujeta a políticas de derechas, como las que son el santo y seña de CiU, destiandas a favorecer a unos pocos y a joder al resto?

MSNoferini

Día tras día los medios de comunicación no dejan de dar cobertura a todo lo relacionado al independentismo catalán, y el deseo del gobierno de la Generalitat de celebrar un referéndum de autodeterminación. Noticia que llena páginas y más páginas de la prensa escrita y buena parte de los noticiarios, como si ya no existieran otros problemas.

Viendo los noticiarios uno tiene la impresión de que los nacionalismos cada día parecen ganar más adeptos, y cuando hablo de nacionalismos me refiero a todos, centrífugos y centrípetos (separatistas y unionistas). Parece que una buena parte de la gente, que antes anteponían a las personas por delante del sentimiento patrio, cada vez se va alineando más con una determinada idea de país. Algo que muchos no compartimos aunque respetamos, siempre que esos nacionalismos no comporten el desprecio y la aversión hacia los que no comulguen con dichas ideas.

Cataluña siempre ha sido tierra de acogida, y fue la inmigración lo que, entre otras cosas, la ha hecho grande. Cataluña llegó a unas cuotas de desarrollo superiores al resto del estado gracias a su, en otras épocas, floreciente industria y al enorme contingente de mano de obra barata, emigrantes llegados de todos los rincones del estado en busca de un futuro mejor. Y fueron estos movimientos migratorios lo que nos ha llevado a que en la actualidad sean muchos los catalanes cuyas raíces o alguno de los miembros de su familia provengan de alguna otra parte del estado español. Por lo tanto a la hora de defender nuestra identidad cultural y reivindicar determinados derechos sería bueno no caer en el olvido de quienes somos, así como no cometer el mismo error que por desgracia se ha venido dando desde la capital del reino, no saber escuchar y despreciar a los disidentes con las doctrinas oficiales.

Es muy triste que quienes nos gobiernan no hayan sabido tender puentes, se hayan dedicado a dinamitar los ya existentes y hayan optado por intentar manipular a la opinión pública. Se manipula la información, las cifras de las estadísticas, el número de participantes en los actos reivindicativos y, aun más triste, se manipula a todos aquellos que optan por no participar en las concentraciones públicas, la llamada “mayoría silenciosa” dándole una supuesta ideología a propia conveniencia.

En la actual Cataluña aun son muchas las personas, a pesar de ser conscientes de algunos de los agravios a los que el estado español haya podido tener con esta tierra, que siguen sintiéndose catalanas y españolas. Como también existe otro importante número, entre los que me incluyo, que sentimos una total desafección por sentirnos parte de una u otra nacionalidad. Cosa que nos lleva a no alinearnos, ni reivindicarnos, en los actos organizados en enaltecimiento y reivindicación de determinada idea nacional. Y por lo tanto nos indigna considerablemente que se nos considere parte de unos o de otros.

Cuando uno se mueve por algunas partes de la ciudad de Barcelona y su cinturón metropolitano, la zona de Cataluña que aglutina unos mayores índices demográficos, se hace consciente de que existe una Cataluña no demasiado cercana a la tesis nacionalistas, en muchos casos castellano parlante dados sus orígenes, que en su gran mayoría no participó en las últimas macro concentraciones catalanistas, como tampoco lo hizo en los actos de la fiesta de la hispanidad. Un porcentaje importante de catalanes que probablemente les gustaría no tener que dar una simple respuesta afirmativa o negativa a la independencia de Cataluña, en el caso de realizarse un referéndum de autodeterminación, y que seguramente les gustaría tener una “tercera vía” a elegir, tal como se plantea hacer en Escocia.

Porque para algunos catalanes no dar su apoyo al independentismo no quiere decir que deseen quedarse anclados en el inmovilismo de siempre, y son conscientes que decir “no” a la independencia podría representar tener más de los mismo, un gobierno central demasiado dado a injerir en la gobernabilidad de Cataluña y en el control de sus finanzas. Ya que, desde la transición, los diferentes gobiernos de España no han sabido encontrar el equilibrio justo en las aportaciones de Cataluña en la cuota de solidaridad hacia el resto del país. Mientras Cataluña se empobrece siendo excesivamente generosa con sus vecinos, otros territorios del estado tienen una economía más saneada dadas sus mínimas aportaciones a estos fondos y gracias a las ventajas que les otorga su régimen foral.

MSNoferini

Igual esta sería una buena bandera para una hipotética Cataluña independiente, siempre y cuando alguien no la registre.

Igual esta sería una buena bandera para una hipotética Cataluña independiente, siempre y cuando alguien no la registre.