Un buen amigo, que es miembro de la PAH, me decía una vez como ante un problema de la gravedad del habitacional suelen ser mayoría las mujeres las que se mueven para acudir a las asambleas a explicar su problema y buscar soluciones. Según él los hombres solemos ser más “huevones” y mientras buena parte se queda en casa lamentándose o sentados delante del televisor han de ser las leonas las que luchen y se preocupen de buscar soluciones a los problemas familiares.

Lo cierto es que no sé cuál es el grado de huevones que hay entre la población masculina pero las experiencias que he tenido siempre me han demostrado que en cualquier lucha tener a mujeres al frente es toda una garantía, y la lucha contra la explotación en el sector cárnico y sus falsas cooperativas no es una excepción.

Sin menospreciar la labor de los trabajadores de la industria cárnica, muchos de los cuales llevan tiempo batallando y se han jugado reiteradamente su puesto de trabajo luchando contra la explotación y buscando mejorar las condiciones laborales de todo el conjunto de la plantilla  -con los que desde Càrnies en Lluita tenemos el placer de poder trabajar codo con codo-,  pero sin la labor y el empuje que han demostrado algunas mujeres en esta lucha no creo que el resultado hubiera sido el mismo. Un ejemplo de ello lo tenemos en nuestra compañera, de Càrnies en Lluita, Montse Castañé, sin la cual dudo mucho que se hubieran conseguido los logros obtenidos en el matadero donde trabaja y que la han acabado convirtiendo en un referente y ejemplo de lucha y constancia. Y siguiendo la estela dejada por Montse en estos últimos tiempos he podido ser testigo de la lucha de otra mujer, que a mi entender va camino de convertirse en otro modelo a seguir en la dura lucha de los trabajadoras/es del sector cárnico, y esa sería la compañera de Càrnies, Mariela Salazar, trabajadora del matadero Le Porc Gourmet. Mujeres, las dos, luchadoras y sin pelos en la lengua capaces de convertirse en un referente en sus empresas y en el sector cárnico de la comarca de Osona.

Desde este pequeño escrito me gustaría deciros: gracias compañeras, es un orgullo compartir tiempo y esfuerzos con vosotras, y que vuestra implicación es un ejemplo a seguir.

MSNoferini

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Que viene el 155!

Publicado: octubre 25, 2017 en Uncategorized
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Artículo 155 retro

Tras el haber hecho público el gobierno que sí o sí va a aplicar el artículo 155 de la Constitución para intervenir la Generalitat catalana, este artículo se ha convertido en una importante arma de intimidación hacia todas aquellas comunidades autónomas que se les ocurra alzar la voz contra el Gobierno centralista, totalitarista e imposicionista del PP. Como si del “Coco” se tratara algunos no encuentran mejor argumento para acallar las voces críticas contra el gobierno y eso que se ha venido a llamar “el régimen del 78” que amenazar con que puede llegar el 155. Y en los últimos días hemos tenido tres claros y vergonzosos ejemplos de ello, pues a raíz de la cuestión catalana se han sumado el delegado del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Julián Gregorio, el exministro de Sanidad, Alfonso Alonso, y la presidenta del PP de Navarra, Ana Beltrán.

Tal como podemos leer en este extracto del diario La Vanguardia:

Castilla-La Mancha

García-Page está pidiendo a gritos el artículo 155 para que sea el Estado el que enmiende la labor del Gobierno que forman el PSOE y Podemos”

La primera amenaza fue el miércoles. “García-Page está pidiendo a gritos el artículo 155 para que sea el Estado el que enmiende la labor del Gobierno que forman el PSOE y Podemos”, declaró el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha. La respuesta del presidente autonómico fue solicitar por carta a Mariano Rajoy el cese de José Julián Gregorio en el cargo.

JOSÉ JULIÁN GREGORIO

Delegado del Gobierno

Navarra

La actuación del Govern en Catalunya se puede extrapolar a Navarra: ambos gobiernos pretenden que una minoría aplaste a una mayoría no nacionalista”

ANA BELTRÁN

Presidenta del PP en Navarra

La actuación del Govern en Catalunya se puede extrapolar a Navarra: ambos gobiernos pretenden que una minoría aplaste a una mayoría no nacionalista”, ha asegurado la popular navarra, que el 1 de octubre agradeció a la Guardia Civil y la Policía Nacional sus actuaciones en Catalunya para que “los independentistas no se salieran con la suya”. Las declaraciones de Beltrán han llegado tras una resolución aprobada por el Parlamento de Navarra contra el 155.

La cámara ha aprobado este lunes, con los votos a favor de los grupos que sustentan al Gobierno Foral y en contra de la oposición, una declaración institucional en la que se tacha de “inaceptable e inadmisible” la aprobación de las medidas del Gobierno. “La puesta en marcha para Catalunya del artículo 155 de la Constitución por el que el Gobierno de España del PP, apoyado por la Monarquía, y acompañado del PSOE y Ciudadanos así como por UPN, interviene el autogobierno de Catalunya es una decisión inaceptable e inadmisible”, recoge el texto impulsado por el cuatripartito.

Hoy el cuatripartito ha aprobado otra infamia: una declaración institucional sobre Catalunya que evidencia su falta de respeto hacia las leyes y hacia la democracia, y que va en contra del interés general de España y, por lo tanto, también de Navarra”, ha afirmado Beltrán al respecto. “Nos llaman alarmistas, pero hay pruebas más que evidentes para pensar que el Gobierno foral, con la presidenta Barkos a la cabeza, quiere que Navarra desaparezca y se convierta en una provincia más del país Vasco”, añadía, según los comentarios recogidos en su cuenta de Twitter.

Euskadi

[…]Si estos ingredientes se unen nos llevarían a la misma situación, y por lo tanto al mismo desafío y al mismo peligro que se está sufriendo en Catalunya”

ALFONSO ALONSO

Presidente del PP en Euskadi

Alfonso Alonso, presidente del Partido Popular en el País Vasco, señaló este domingo en San Sebastián que Euskadi contiene en la actualidad los “mismos ingredientes” para llegar a una situación similar a la que vive Catalunya. “En Euskadi hay un nacionalismo en el poder (PNV), fuerzas radicales que aún están en la justificación de posiciones violentas (Bildu), populistas de Podemos que son la tercera fuerza, y la plataforma Gure Esku Dago, embrión de una Asamblea Nacional Vasca. Si estos ingredientes se unen nos llevarían a la misma situación, y por lo tanto al mismo desafío y al mismo peligro que se está sufriendo en Catalunya”, advirtió Alonso.

Ya hace escasos días el presidente del PP vasco establecía paralelismos entre la crisis territorial catalana y Euskadi al comparar el procés con ETA, por el objetivo común, señaló, de destruir “su propio marco de convivencia”.

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Los hechos demuestran hasta donde hemos llegado. No es cuestión de que nos pueda gustar más o menos el partido del señor Rajoy, de que tengamos una u otra ideología política, o de que nos podamos sentir más o menos españoles. Aquí el problema es que, ante el desafío de una comunidad autónoma que con razón o sin razón se sentía mal tratada y con un volumen importante de su población aquejada de una total desafección hacia esta España caduca e inmovilista (que tan bien representa el Partido Popular), se ha intentado coartar del legítimo derecho del pueblo catalán a decidir su futuro, ni siquiera se ha intentado frenar el Procés poniendo alternativas sobre la mesa, no se ha querido abrir la más mínima vía de diálogo y al final el Gobierno del estado ha optado por usar la fuerza y el famoso artículo 155 a modo de monstruo intimidador. El Gobierno del estado no tenía suficiente con imponerse en Catalunya que también ha decidido humillarla y utilizarla como ejemplo para aquellas comunidades que osen contradecir sus designios –y a las pruebas me remito-. Triste, pero desgraciadamente esta es la realidad.

MSNoferini

155

Si hacemos caso a las encuestas más serias y fiables de cuál sería el resultado electoral en caso de unas nuevas elecciones a la Generalitat podremos comprobar que, al margen del trasvase de votos que se pueda producir en los partidos que forman cada uno de los dos bloques en que está posicionada la mayor parte de la sociedad catalana (independentista y constitucionalista), poco o nada va cambiar.

La lamentable forma de actuar del Gobierno del Partido Popular, con el apoyo de los que se hacen llamar socialistas y los leurrouxistas* de Ciudadanos y su estrategia de tierra quemada para intentar frenar el avance del independentismo catalán, lo único que ha conseguido ha sido encender más los ánimos de los catalanes y una reacción colectiva que en muchos casos responde más a la indignación y a un sentimiento nacido del corazón que del razonamiento sobre las consecuencias futuras de todo lo que está pasando.

Ante una consulta ciudadana que podía no ser a interpretación de los constitucionalistas legal, no así legítima, y que no contaba con el apoyo de una buena parte de los catalanes y un casi nulo respaldo internacional se decidió actuar de manera desmesurada y en algunos casos hasta criminal, lo que llevó a mucha gente que no creía en ese “procés” a tomar una actitud beligerante contra quienes han estado intentando menoscabar el derecho del pueblo catalán a decidir en democracia su futuro.

La reacción de los poderes del estado ha sido totalmente insensata pues de no haberle dado importancia alguna a la consulta del 1 de octubre, el haber puesto sobre la mesa la insuficiente participación del electorado en el referéndum y el haber sabido interpretar el gesto que el President de la Generalitat tuvo al dejar en suspenso la proclamación de la República Catalana y no someterla a votación en el Parlament, unido a los datos de las posibles consecuencias para la economía catalana, hubieran podido llevar a que el “procés” acabara muriendo por inanición.

Es probable que si desde el Gobierno del estado se hubiera dado por buena la respuesta de Puigdemon y su misiva sobre si fue o no declarada la independencia, como una prueba inequívoca de que no se había hecho, hasta hubieran podido crear una fractura en el bloque independentista. Lamentablemente algunos estaban ávidos de demostrar que nadie puede poner en riesgo la integridad de la gran España y el resultado es la división y unas consecuencias que no creo que aún nadie sea capaz de cuantificar.

Ahora lo único que sabemos a ciencia cierta es que cada vez hay más gente dispuesta a jugársela apoyando el incierto camino de la independencia, que el estado ha acabado dando por buena la exigencia de aquellos que reclamaban mayor dureza contra “el secesionismo” y que el sentimiento de no querer formar parte de un estado incapaz de reconocer la pluralidad del mismo está muy presente y difícilmente los partidos soberanistas perderán apoyos en unas nuevas elecciones.

MSNoferini

Intención de voto

*El Partido Republicano Radical de Alejando Lerroux, lejos de lo que cabría esperar por sus siglas, se postuló ideológicamente en el republicanismo moderado y, de esta manera, pudo estar tanto en gobiernos de izquierda como de derecha. No obstante, su desacuerdo con Manuel Azaña respecto a continuar con la alianza de los republicanos y los socialistas hizo que el Partido Radical se aproximara progresivamente a las posiciones de la derecha. Tras su éxito en las elecciones de noviembre de 1933, donde Lerroux fue el segundo candidato más votado con 102 escaños, el Partido Radical pactó con el vencedor de los comicios, la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), para formar gobierno. (fuente: ABC)

Esta noche pasada la vicepresidenta del Govern Valencià, Mónica Oltra, ha sufrido un escraché a la puerta de su casa por parte de un grupo de ultra derecha, España 2.000. Hemos llegado a unos extremos muy peligrosos y aunque desde fuera de nuestro país piensen que a diferencia de la mayoría de nuestros vecinos europeos aquí somos afortunados por no tener un volumen excesivamente alto de ultras ni un partido que acoja estos ideales, están equivocados. En España tenemos, para desgracia nuestra, un elevado número de ultras y un partido político importante, o tal vez dos, que les dan cobijo haciendo innecesario que tengan que crear su propio partido (aunque partidos minoritarios donde se juntan cuatro descerebrados donde se hace clara ostentación de su ideología también los hay). Algunos partidos de la derecha española están plagados de militantes ultras, y aunque buena parte de ellos se pongan la máscara de demócratas en sus declaraciones y en más de un acto quedan retratados (sea por sus cánticos o himnos, por las banderas y simbología que se despliega, por no querer aplicar una ley tan justa y necesaria como la de la memoria histórica, o por sus declaraciones totalmente xenófobas y cargadas de odio hacia ciertas minorías.).

Desde que esa derecha supuestamente democrática convirtió a Catalunya en el centro de su peculiar cruzada patria y como trampolín para recuperar el Gobierno del estado, violentando la voluntad popular del pueblo catalán al utilizar la justicia para desmembrar el Estatut de autonomía de Catalunya en aquel ya aparentemente lejano 2010, hemos ido viendo como esa derecha, heredera directa del régimen totalitario que se hizo con el poder con la fuerza de las armas y tiranizó durante cuarenta años este país, está más presente que nunca.

Y son los motivos expuestos, entre otros, los que me llevan como catalán a tener el punto vista que tengo y a participar en ciertos actos y a escribir determinados artículos y comentarios en las redes sociales sobre Catalunya y el Procés. Más de una persona me ha comentado que parezco demasiado cercano a la independencia de Catalunya, pero lo cierto es que sigo pensando y defendiendo los mismos principios de toda mi vida. Unos principios que en una buena parte son heredados y que han ido transmitiéndose de padres a hijos. Soy un proletario, hijo, nieto, bisnieto y descendiente de proletarios y mis ideales son progresistas, sociales y libertarios, y mi patria son todas y ninguna. Me siento muy catalán, pero también me siento muy ligado a Valencia y Aragón, y por tanto a día de hoy aun me sigo sintiendo español; me siento también muy italiano y romano, la maravillosa tierra de quien lo fue casi todo para mí, mi madre. No olvidemos que todo ser humano es un puzle compuesto de miles de piezas, y parte de esas piezas son heredadas y muchas otras las tallamos nosotros mismos para hacerlas encajar en nuestro ser. Y nuestra nacionalidad no viene determinada por un trozo de papel o es una simple cuestión de la tierra donde naces, sino a mi entender viene marcada por donde naces, donde paces, y también tiene mucho que ver con quien te hace (padres, familia, entorno). Y es por ello que nunca apoyaré ni sentiré simpatía alguna por los nacionalismos, pues los considero excluyentes y xenófobos, y que a día de hoy siga sin sentirme atraído por el independentismo catalán. Pero como demócrata y antifascista, tomando una frase que erróneamente se le atribuye a Voltaire siendo en realidad de Evelyn Beatrice Hal:“aunque no comparta tus ideales defenderé con mi vida el que puedas expresarte en libertad”.

Estoy cansado de fascistas, como aquellos que encierran en prisión quienes se revelan pacíficamente por sus ideales, estoy cansado de imposiciones. No trago a quienes quieren convencernos con mentiras y manipulando la información (y de estos desgraciadamente los hay en todos lados y defendiendo todo tipo de ideales). No aguanto que en la situación tan desesperada en la que se encuentran cientos de miles de familias y personas, tras esa estafa que vinieron a llamar crisis, y que ante dramas humanitarios que llevan a millones de personas a huir de guerras y hambre por culpa del deshumanizado capitalismo,  la desinformación tape el volumen de estos dramas y la evidente la inutilidad de nuestros Gobiernos y gobernantes en buscar y aplicar soluciones. Pero aun estando cansado y en una situación de total indignación no me resigno a estarme de brazos cruzados y sigo luchando, pues entiendo que desde el salón de casa poco o nada se puede cambiar. 

MSNoferini

Cada mes visita el centro donde trabajo un operario de la empresa que tiene asignado su mantenimiento, un buen muchacho con el que habitualmente intercambiamos algunas palabras más que un simple saludo. En los tiempos que corren no es de extrañar que en más de una ocasión nuestra conversación haya tratado sobre la situación y el futuro de Catalunya, y aun siendo castellano parlante e hijo de inmigrantes siempre se ha manifestado, con todo su derecho, favorable a la independencia. Hasta aquí todo muy correcto. Pues no es extraño que quienes llegaron a estas tierras, empujados por la necesidad y fueron bien acogidos y consiguieron asegurarse en Catalunya un futuro, o sus hijos/as y nietos/as, se sientan tan catalanes como el que más y puedan apoyar la independencia. Lo que me sorprende en algunos casos de quienes defienden un ideal u otro, con todo su derecho, es intentar defender su postura utilizando argumentos poco contrastados o pueriles. Y en este caso fue así.

Recuerdo como hace ya bastante tiempo este muchacho me dijo plenamente convencido que en una Catalunya independiente no pagaríamos autopistas pues la responsabilidad de tener todas estas vías de pago no era más que del estado, algo incierto pues las concesiones son revisables y son por tiempo determinado prorrogables, por lo que la Generalitat ha tenido oportunidad de recuperarlas y asumir el coste del mantenimiento de estas vías, pero no lo han hecho. No olvidemos que tras las concesionarias de las autopistas de peaje, así como esas autopistas encubiertas que sin tener que pagar un peaje de manera directa existe un compromiso de abonar unas elevadas sumas de dinero público a sus adjudicatarias por el servicio que prestan, están algunas grandes empresas catalanas, nacionales e internacionales, en algunos casos demasiado cercanas a algunos partidos o importantes políticos de esos partidos (como podrían ser algunas de las empresas participadas por la familia Sumarroca).

Pero lo que a mí y un compañero de trabajo nos hizo mucha gracia, cuando hace pocos días volvimos a ver a este muchacho de la empresa de mantenimiento y volvió a sacar a conversación el monotema, fue su pleno convencimiento de que una Catalunya independiente podría a corto plazo ponerse al mismo nivel económico que Suiza o Luxemburgo.

Entiendo que ante la dificultad de poder saber a ciencia cierta lo que podría representar para Catalunya y su ciudadanía a corto, medio o largo plazo el ser un estado independiente, no existe necesidad alguna de defender los ideales en base a especulaciones pues al final se reduce todo a una cuestión de sentimientos y de una posible desafección hacia una nacionalidad y país al que no consideras como tuyo.

Los nacionalismos (en nuestro caso centrífugo y centrípeto) hace tiempo que juegan con datos y cifras para intentar hacernos entender, gracias al control que unos y otros tienen de ciertos medios de comunicación, o de lo bien que se nos trata a los catalanes por parte del estado y que los malos son los otros, o en caso contrario para seguir predicando el tan recurrente “España nos roba”. Argumentos que desgraciadamente pocas veces se contrastan, y tenemos la mala costumbre de creernos aquello que queremos creer, pues si perdiéramos algo de nuestro tiempo en buscar y leer información, como podría ser al respecto de lo que aportan las diferentes comunidades y lo que reciben te das cuenta que como siempre nada es blanco ni es negro, todo está lleno de matices y de una gran variedad de grises, grises como los que conforman la neblina que acaba tapando la realidad.

Financiación autonómica

Cada uno es libre de pensar, hacer y votar a quien le plazca pero a la hora de informarnos sería interesante que comenzaramos a contrastar la información. No olvidemos que el totalitarismo de ciertos regímenes y gobiernos se sustenta en el control, la manipulación y cuando esto falla siempre queda la represión policial y judicial, y ejemplos de esto último también los tenemos desgraciadamente muy cerca.

Estamos en tiempos difíciles, sobre todo para los/as catalanes/as, donde el totalitarismo e imposicionismo de los poderes del estado y su nula voluntad de buscar el dialogo, y la manera que algunos han jugado a sacarle provecho a la intransigencia de un Gobierno despótico y colonialista, en lugar de buscar un acuerdo y estrategia común con otras fuerzas políticas para buscar una regeneración democrática, nos ha llevado a algo así como a la superación del límite de torsión. Dos fuerzas opuestas se han empeñado en mayor o menor medida en retorcer la situación y si ninguno ceja en su empeño podríamos llegar a un punto de deformación permanente de la situación o incluso de ruptura traumática.

MSNoferini

P.D. Afortunadamente en el día de hoy, horas después de haber escrito esta entrada en mi blog, parece que desde la Generalitat se ha dado un pequeño paso para frenar esa torsión que comentaba.

huelga

Ya hace días que en diversos medios apareció la noticia de como desde la Generalitat se tenía la intención de favorecer a los funcionarios de los diferentes departamentos, así como al personal de las diversas empresas públicas, para que pudieran sumarse a la huelga o paro general de este pasado martes (3-O), convocado por la llamada Taula per la Democràcia, sin que tener que sufrir descuento alguno en sus nóminas. En el diario La Vanguardia del día de hoy podíamos leer: Fuentes del Departament de Treball aseguraron ayer que los funcionarios de la Generalitat y sus empresas púbicas ayer no estuvieron de huelga, sino que lo que hicieron es no trabajar como consecuencia de un acuerdo del Govern de adherirse a la propuesta de la Taula per la Democràcia”, y por lo tanto no se les debería descontar a este colectivo de trabajadores el día de sueldo por el paro. Pero como las cuentas de la Generalitat de Catalunya están intervenidas por el estado, desde el Ministerio de Hacienda se han apresurado a informar que aplicando lo que dice el Real Decreto que regula la huelga (Real Decreto-ley 17/1977) se les aplicará el descuento correspondiente.

Al margen de la gravedad de la intervención de las cuentas de la Generalitat por parte del estado, entiendo que no es menos grave que la propia Generalitat quisiera romper con el principio de igualdad entre trabajadores de una manera totalmente ajena a la ley de huelga y a lo asumible por los convenios y la negociación colectiva. Cualquier huelga que reivindique unas mejoras laborales, sociales o sirva para denunciar cualquier atropello a la legalidad o al legítimo derecho de un colectivo está más que justificada, y todos los trabajadores implicados en ella tenemos la libertad de adherirnos o no, siendo conscientes de los pros y contras que ello nos puede suponer. Pero lo que no puede hacer la Generalitat es otorgar a sus trabajadores o quienes dependen de ella unos privilegios de los que no pueden disfrutar el resto –buscando en este caso un mayor apoyo de los trabajadores públicos a la movilización del pasado 3 de octubre- como podría ser la pérdida de la parte proporcional del salario del día no trabajado, cuando todas/os las/os trabajadoras/es públicos se deben más que nadie a la ciudadanía por percibir sus salarios a cargo de unos presupuestos también públicos y porque no se les puede otorgar un privilegio que no esté contemplado en el convenio colectivo o en el estatuto de la función pública y al que no hubieran podido acogerse el resto de trabajadores de haberse llevado a cabo. Caso a parte los cierres patronales decididos por las propias empresas (privadas) sin dar opción a los trabajadores a elegir si trabajar o ir a la huelga y por ello de manera acertada no se les aplique descuento alguno en sus nóminas, y de hacerlo en los trabajadores que desearan ejercer su derecho a trabajar se las debería denunciar.

MSNoferini

Siembra-rebeldía

Mañana día 3 de Octubre los catalanes estamos llamados a una huelga general. La huelga, o cese voluntario de la actividad laboral por parte de los trabajadores, es una de las pocas vías que hemos tenido el proletariado para reivindicar nuestros derechos o mejoras en nuestras condiciones laborales. Ir a la huelga es casi siempre un último recurso, buscando con ello una prueba de fuerza con la que demostrar al empresario, al conjunto de la patronal o al gobierno de turno la dependencia que todo sistema productivo tiene todavía hoy, aunque en algunos sectores con la tecnificación en menor medida, de la mano de obra.

En los últimos años hemos podido ver como las últimas cinco huelgas generales convocadas en todo el conjunto del estado (2 gobierno de Aznar, 1 gobierno Zapatero, 2 gobierno Rajoy) tenían un seguimiento muy desigual por parte de los trabajadores, y si hablamos de las cientos o miles de ellas convocadas a nivel sectorial o de una determinada empresa podremos apreciar como desgraciadamente parece que cada vez la gente está menos dispuesta a perder un día de salario por adherirse a una huelga –la mayoría de las cuales están más que justificadas- y por seguir a unos sindicatos en los que muchos ya no confiamos (sindicatos amarillos doblegados a ciertos poderes y que también se han adherido a la convocatoria de huelga de mañana).

Ahora los catalanes, únicamente los catalanes, estamos llamados a una nueva huelga general, pero en este caso no por una reivindicación laboral o relacionada con nuestros derechos como trabajadores, sino como forma de hacernos oír contra la represión de un estado que en el día de ayer coartó con el uso de la violencia el legítimo derecho del pueblo catalán a poder decidir su futuro. Una huelga a la no me voy a sumar y de la que discrepo, por mucho que haya participado y apoyado el referéndum de ayer 1 de octubre.

¿Qué me lleva a no sumarme a esta huelga?

Lo primero de todo que me lleva a no secundar esta nueva huelga general, convocada en este caso sólo en el territorio catalán, es el no aceptar ir a la huelga de la mano de empresarios (en la “Taula per la democràcia” están presentes dos organizaciones empresariales), sindicatos amarillos que hace tiempo que se vendieron a quienes les financian y de ciertos políticos a los que podemos responsabilizar en parte de la precarización laboral y de haber apoyado ciertas criminales políticas como podría ser la reforma laboral del PP (R.D.Ley 3/2012). No acepto a los que se ponen la careta de progresistas y que poco o nada les importamos los trabajadores y nuestros derechos y que difícilmente moverán un dedo para apoyar o solidarizarse con la lucha obrera (valga el ejemplo de la modificación de la ley catalana de cooperativas por parte del Parlament, con la cual se debía mejorar la situación de decenas de miles de falsos cooperativistas y tras seis meses de su aprobación aún no han sido capaces de hacerla cumplir, o la contratación para el reparto de cartería sobre el referéndum a una empresa catalana explotadora y que adeuda dinero a sus trabajadores como es UNIPOST). Mención aparte para algunos sindicatos minoritarios que también estén implicados en esta huelga cuya honradez y buenas intenciones no las pongo en duda.

Tampoco acepto que ante la insolidaridad manifiesta de una sociedad como la nuestra, o como la mayoría de las sociedades supuestamente desarrolladas, donde una buena parte de la población nunca ha movido un dedo en luchar contra ciertos recortes y derechos, la mayoría de los cuales tarde o temprano también les podría afectar a ellos, ahora pretendan que todos/as nos unamos en sus reivindicaciones. Quienes en los últimos años nos hemos sumado a la lucha de algunas plataformas y mareas, ya estamos cansados del nulo apoyo de ciertos colectivos, partidos y personas. ¿Cómo puedo confiar en una parte de quienes me dicen que unirse a esta huelga y secundar ciertas movilizaciones tiene entre otros fines el poner las primeras piedras en la creación de un nuevo estado más solidario y social cuando buena parte de estas gentes nunca ha sido capaz de unirse en las diversas luchas, como podrían ser por la calidad del sistema público de pensiones, sanidad, educación o la lucha contra la precarización laboral, etcétera? Desgraciadamente el sistema capitalista ha conseguido casi desmontar la lucha de clases, haciendo creer a no pocas personas que el tener un mejor sueldo y empleo les coloca en una clase totalmente alejada del proletariado, como si ellos no fueran proletarios sujetos a la obligación de acudir cada día a su centro de trabajo para poderse garantizar un salario y con ello sus sustento y el de su familia.

Y por último mencionar por enésima vez que no soy independentista pero apoyo incondicionalmente el derecho de cualquier pueblo, como es el caso del mío, a poder decidir libremente su futuro. Repudio cualquier gobierno que viole los derechos fundamentales de sus ciudadanos, como ocurrió estos pasados días en Catalunya, y que se valga de la fuerza para coartar el derecho de un pueblo a poder votar de manera democrática en referéndum. El denigrante espectáculo que pudimos ver este 1 de octubre, con los cuerpos de seguridad apaleando a pacíficos ciudadanos por orden de un gobierno fascista es inadmisible y por ello está más que justificada la movilización, pero lo que no se puede pretender es que todos los trabajadores vayamos a la huelga con según quienes, como ya he expuesto, y bajo según qué consignas. Con ciertos sindicatos, movimientos sociales, y excepcionalmente algún partido o con sus militantes, como podrían ser los buenos amigos/as de la CUP, me podrán tener a su lado en no pocas iniciativas o en cualquier acto de repulsa por lo sucedido y apoyando la verdadera democracia, pero lo que no haré es hacer una huelga política en beneficio de una ideal político, que no es el mío, y que poco o nada tiene que ver con reivindicar mejoras sociales.

MSNoferini

Pensar diferentes no es delito

…pero usar la fuerza para imponerse a quienes piensan diferente “Sí”.