Archivos para enero, 2017

¿Cómo se fija el precio que pagamos por la electricidad?

A día de hoy, se fija en base a tres apartados: un 40% son los peajes, es decir, transporte, distribución, subvenciones y amortización del déficit de tarifa, etc, que no varían; un 25% son los impuestos que impone el Gobierno, es decir, el IVA y el de la electricidad; y, finalmente, un 35% es el que se establece a través de las empresas productoras, es decir, las grandes eléctricas.

Compañías como Endesa, Iberdrola o Unión Fenosa, entre otras, ofertan cada día su producción a las comercializadoras, que son las que nos envían las facturas, y que a su vez les pertenecen.

El proceso de estas subastas es bastante simple: se ordenan los productores de electricidad de más baratos (renovables y nuclear) a más caros (gas, carbón, etc). A continuación, entran en la subasta hasta que no es necesario más energía. El precio lo establece el último megavatio hora en entrar en subasta. En resumen, es una especie de mercado de abastos eléctrico.

Como os podéis imaginar, los últimos precios son los generados con gas y carbón, que son los más caros. Así que, al final, el precio de la electricidad, sea del origen que sea, será el que marcó la última central al entrar (en lugar de aplicar una media).

Por lo tanto, podemos decir que uno de los principales responsables del elevado precio del KW serían las comercializadoras de Gas, pues cuando la punta de consumo se dispara el enganche al suministro eléctrico a través de la energía producida por los ciclos combinados en las centrales eléctricas alimentadas por gas dispara considerablemente el precio. Sin olvidar que un 65% del recibo eléctrico que pagamos es un término fijo, en el que vienen incluidos los impuestos gravados por el estado.

La modificación de la Ley de Hidrocarburos del 2015, reguló el nuevo mercado mayorista organizado de gas en España (el denominado hub de gas) y designó al operador del mismo. Con esta medida, el Gobierno buscó la equiparación con el resto de países de la UE, donde existen este tipo de mercados secundarios cuya finalidad es, teóricamente, “reflejar una señal de precios transparentes, facilitar la entrada de nuevos comercializadores y, por tanto, incrementar la competencia en el sector”.

Además de establecer quiénes serían los “sujetos habilitados” para participar en este mercado, el proyecto de ley designó a dedo quien iba a ser el operador de este mercado. La designada fue sociedad privada, Mibgas, creada en el año 2014 y para el que fue nombrado presidente Antonio Eiras, diputado del Partido Popular por La Coruña hasta octubre pasado y que estaba controlada con un 30% por el Operador del Mercado Ibérico Español (OMEL), con dos tercios de ese porcentaje, y el portugués, un tercio, y con un 20% por los gestores técnicos del sistema gasístico español (Enagás) y portugués (Rensa).

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El resto de accionistas podrá tener un máximo de un 5% para evitar “una influencia significativa” en dicho mercado y si se trata de operadores energéticos, el límite se fija en el 3% (entre todos no podrá superar el 30%).

  • El Instituto Nacional de Hidrocarburos vendió en 1994 a Gas Natural SDG, S.A. el 91% del capital de Enagás, y en octubre de 1998 el restante 9%.
  • En agosto del 2016 Enagás se hace con un nuevo 13% del mercado de gas Mibgas.

 

Terremoto eléctrico ‘made in Spain’

TEXTO CARMEN MONFORTE (Cinco Días)

 

Cuando el exsecretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, anunció en abril de 2014 un mecanismo para determinar el Precio de la luz (Venta) para los Pequeños Consumidores (el llamado PVPC), él mismo alertó de que la nueva factura quedaría sometida a la volatilidad del mercado eléctrico (por cierto, el más volátil de todos), pues la cotización de este se cobraría directamente y por cada hora a los domésticos. Tal era ya el temor de Nadal, hermano gemelo del actual ministro de Energía, que dio a las comercializadoras de referencia un plazo de tres meses para hacer ofertas anuales cerradas a los pequeños. Esta resultó un fracaso, pues las empresas ofrecieron un precio mayor al del PVPC alegando que debían cubrir el riesgo de contratar volúmenes energía para cubrir un año.

Y es que el mecanismo del PVPC, único en el mundo, tiene ese grave inconveniente: frente a las coberturas de cualquier contrato, el ciudadano no está asegurado contra la volatilidad, que ha quedado patente en esta gélida semana. Sus defensores apelan a la señal de precios que conlleva, lo que obliga a los clientes a gestionar sus consumos, algo posible gracias a los contadores inteligentes. Los detractores, por su parte, lamentan que se someta a los pequeños a situaciones de alarma social, como en estos días, y recuerdan que solo la mitad dispone de contadores digitales.

Mientras los precios se mantuvieron en niveles razonables o incluso muy bajos como el año pasado (el Precio Voluntario Pequeño Consumidor descendió una media del 10% respecto a 2015), todos guardaron silencio. Desde octubre, y de manera relevante en lo que va de enero, la situación se ha invertido desatándose un auténtico tsunami.

La confluencia de la ola de frío polar con factores técnicos, regulatorios o geopolíticos han disparado los precios del pool, hasta alcanzar una media de 88 MWh el pasado jueves. La situación ha llevado a expertos y tertulianos a lanzar delirantes análisis. Hay que subrayar que no se trata de un récord (para ello hay que remontarse a 2006), pero sí el mayor encarecimiento desde el invento made in Spain del PVPC. Antes, los precios se fijaban por un año o un trimestre y las puntas pasaban sin pena ni gloria para la opinión pública.

De entre las muchas razones con que se explica el repunte, dos resultan especialmente sorprendentes: el efecto pernicioso del mercado secundario del gas, Mibgas, y el de la interconexión con Francia, país que ha importado masivamente electricidad para cubrir el parón de ocho nucleares, y ha contaminado el mercado ibérico con sus altos precios. Que el hub de gas (mercado mayorista del gas), largamente reivindicado para lograr precios competitivos en España o la ansiada interconexión por los Pirineos, un proyecto que duró 17 años por la resistencia de los franceses y que era la panacea contra el aislamiento de la Península, sean ahora el origen de los altos precios del pool suena a broma macabra.

Tras apuntarse al alarmismo mediático declarando que la factura subirá 100 euros (¿a quién, por qué, es adivino para conocer la evolución del mercado?), el ministro prestidigitador de la Energía, Álvaro Nadal, se sacó el jueves de la manga a un culpable, al que castigaría convenientemente para hacer bajar el precio de la luz: el gas natural, que es el que marca el precio más alto en el pool. Así, anunció unas medidas (cuya autoría se adjudicó cuando ya estaban previstas o en marcha), para dotar de más liquidez al hub, un mercado secundario (para ajustes) en el que solo se negocia un 5% de  los contratos pero que, ¡sorpresa!, sirve de referencia al resto. Mibgas, una extraña sociedad privada en la que el Gobierno impone a los accionistas (el principal, Enagás) y al presidente (Antonio Erias, exdiputado del PP por A Coruña), se ha incrementado un 40% y duplica al europeo.

Esas medidas son la incorporación de dos creadores de mercado o markets makers: uno voluntario, adjudicado el viernes a Gunvor Internacional, y otro obligatorio, que son los operadores dominantes del mercado: Gas Natural y Endesa. En el primer caso, se trata de un agente al que se le paga por tener siempre dispuestas ofertas de venta y de compra con un spread.

Aunque se trata de evitar fuertes variaciones de los precios, pocos creen que esta sea la solución. En el caso de los dominantes, deberán ofertar en el hub volúmenes que determinará la CNMC y tampoco su efectividad está asegurada. Aunque adoptar medidas para mejorar este incipiente mercado es de aplaudir, hacerlo en medio de la crisis de los precios eléctricos, cuando no tendrá ningún efecto inmediato en ellos, demuestra el oportunismo de Nadal, quien, por el contrario, rechaza cualquier reforma del trastornado mercado eléctrico que, con tan abundante sobrecapacidad (más de 100.000 MW frente a una punta histórica de 45.000 MW en 2007), registra tan disparatados precios. Y es que, tras la experiencia de años, más que otra inútil investigación, necesitaría una reforma.

 

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estelada_corbata

Leía hoy en el ABC la columna de José María Carrascal, periodista octogenario que se hiciera famoso por ser el presentador del telediario de las ocho en los primeros tiempos de Antena3 y por sus estrafalarias corbatas. Un artículo de opinión, titulado “El Verdadero Nacionalismo”, donde su autor intenta hacernos ver, cogiendo como referencia la reciente “conferencia de presidentes” donde “seremos afortunados de no terminar a bofetadas”, los grandes males de España; pues “el problema número uno de este país” es la mala relación entre los diferentes territorios del estado, “el mal engarce” que arrastramos desde la ya tan recurrente “unidad de las Españas”  en época de los Reyes Católicos, y principalmente los poco democráticos nacionalismos “que desde la superioridad exigen ya de entrada que se les dé cuanto piden”.

Pero la perla del artículo, o el punto que a este servidor más le ha indignado, y eso que de nacionalista poco tengo, es cuando se hace referencia a no ceder ante quienes piden poder atribuirse la “facultad de independizarse”, “por no ser eso una negociación, sino una rendición”. Una rendición de la que “hemos tenido bastante culpa el resto de los españoles, al reconocerles rasgos y privilegios incompatibles con el moderno Estado de Derecho. Comenzando por el apelativo de histórico, cuando historia tiene tanta o más cualquier otro rincón de España. Luego, concediéndoles prerrogativas fiscales más propias de la Edad Media que de la actualidad”.

José María Carrascal patina estrepitosamente cuando menciona la historia para indicar que no se deberían supeditar derechos o prerrogativas a hechos del pasado. Es evidente que los derechos no tendrían por qué nacer de la historia, aunque esta sea importante. Los derechos reivindicados por el pueblo catalán y el sentimiento de desafección hacia el estado español nacen principalmente de los constantes agravios recibidos en los últimos veinte o treinta años, como podría ser el recurso de inconstitucionalidad contra l’Estatut que allá por el año 2006 presentó el Partido Popular, nacen de la desigual contribución económica a la sostenibilidad del estado y de las constantes críticas recibidas aun habiendo sido durante muchos años la autonomía que más aportaba y nace de la manifiesta falta de libertad del pueblo catalán a poder ejercer el derecho inalienable de cualquier pueblo a poder decidir libremente cual quiere que sea su futuro.

Hablar de historia, en no pocos casos manipulándola o retorciéndola a conveniencia, para intentar justificar el derecho a decidir sobre la independencia de un pueblo o para argumentar todo lo contrario, para reivindicar el derecho sobre un territorio (como podría ser el caso del Pueblo de Israel), modificar fronteras, etcétera, me indigna. El derecho de un pueblo a decidir su vinculación o emancipación, para convertirse en un país soberano no se ha de fundamentar en el pasado o en hechos diferenciales, se ha de reconocer única y exclusivamente por el manifiesto deseo de sus gentes. La plena democracia consiste en eso, personas libres que deciden su futuro, guste más o guste menos lo que se ha de someter a decisión del pueblo.

MSNoferini

A la vista de la a priori gran noticia, para los partidarios de la “dación en pago”, hecha pública ayer (10/01/2017), con la primera sentencia de un juzgado de Barcelona que declara nula la cláusula de responsabilidad personal universal, lo que supone eximir al titular del crédito hipotecario de la obligación de seguir pagando el resto del monto de la deuda tras haber entregado su vivienda al banco en concepto de dación en pago, me viene a la cabeza la opinión de un buen amigo, miembro de la PAH, y sus argumentos contrarios a que la tan famosa cesión a los bancos de una propiedad, aunque suponga la cancelación total de la deuda contraída en su día al suscribir la hipoteca, sea siempre la mejor solución.

Cuando no teniendo los suficientes conocimientos del tema oímos hablar de la dación en pago es habitual que la gran mayoría nos mostremos totalmente favorables a su aplicación, al entender que, de aplicarse correctamente como se hace en otros países, podría suponer el poner punto y final al calvario de algunas familias con la cancelación definitiva de su deuda hipotecaria, pero ¿es realmente la mejor opción en todos los casos? ¿Qué representa para aquellos que se acogen a ella?

En no pocos casos solemos pecar de ser poco reflexivos, y más si no conocemos en profundidad un tema, y no evaluamos correctamente los pros y los contras de ciertas decisiones, como podría ser la de entregar el que ha sido nuestro hogar a un banco. Para saber cómo nos pueden afectar ciertos actos o decisiones se han de sufrir en propia carne o se han de tener todos los elementos de juicio y ponerse en el lugar de quienes se pueden ver ante ciertos problemas y/o dilemas, y siendo muy conscientes de que no todos los casos son iguales.

Intentando dar respuesta a las dos preguntas que he formulado con anterioridad lo mejor es poner un ejemplo práctico:

Pongamos el caso de una familia que con un gran sacrificio deciden comprar una vivienda para convertirla en su hogar, dado que entre otras cosas para la gran mayoría era y es preferible hipotecarse comprando una vivienda que supuestamente algún día será nuestra a alquilarla con los precios abusivos que teníamos y seguimos teniendo en este país. Pensemos en el primer gran esfuerzo realizado para poder reunir el dinero para el pago de la entrada de la propiedad, a continuación el dinero invertido en acondicionar con toda la ilusión del mundo esas cuatro paredes para convertirlas en su hogar, el gasto de los años que se pueden haber estado abonando religiosamente las mensualidades de esa hipoteca, pensemos en las vivencias que hayan podido tener en el que consideraban su hogar, y ahora pensemos, intentando ponernos en la piel de esas personas, en el día en que esa familia se vea en la obligación de aceptar como un deshumanizado acreedor, el cual seguramente sobrevaloró la propiedad y ya se ha ido enriqueciendo a costa de esta familia en algunos casos de manera no del todo lícita, les obligue como un mal menor, disfrazado de gran solución, a renunciar a lo que tanto sacrificio les costó y donde vivieron algunos de los mejores años de sus vida. ¿Es esto justo y la mejor solución? La respuesta para mí es No.

Ahora pensemos que esa familia, en una más que segura precaria situación económica, una vez entregado su hogar no puede quedarse en la calle. El renunciar a ocupar la vivienda habitual ha de llevar implícito necesariamente un plan b, pues al dejar la vivienda necesariamente tendrán que buscar un nuevo techo que les cobije. Quizás a corto plazo puedan disponer de alguna vivienda social puesta a su disposición por los servicios sociales de su municipio con un alquiler reducido, pero tendrán que pagarlo y en cuanto mejore su situación a medio o largo plazo tendrán que buscarse un nuevo alojamiento y seguir pagando un nuevo alquiler.

La otra opción es que se encuentren con que su banco, el mismo que se ha hecho con su vivienda y hará un suculento negocio con esta, les ofrezca una vivienda social de su propiedad o les deje quedarse por tiempo limitado en su antiguo hogar y tal vez este ofrecimiento haya sido parte del chantaje al que les sometieron para convencerles que les cediera la titularidad de su propiedad.

Sin olvidar lo que puede suponer acogerse a una dación en pago al amparo de la ley de segundas oportunidades, pues a diferencia de lo que por lo visto contempla el fallo del juzgado barcelonés, si el monto total de la deuda contraída con la entidad financiera o u otros acreedores no quedara cubierta con la propiedad obligaría a responder con el resto del patrimonio para reducirla en todo lo posible, lo que podría suponer que perdemos continente y los objetos de mayor valor del contenido. Saber que en caso de producirse una mejora sustancial de la situación económica en los siguientes cinco años se podrían recuperar las deudas. Sin olvidar que los supuestos beneficios a los deudores que se acojan a dicha ley no son de aplicación a los avalistas.

En conclusión, la dación en pago en algunos casos no es la mejor solución, y de aplicarse en base a la ley de Segundas Oportunidades (Real Decreto-ley 1/2015, de 27 de febrero de 2015) no hará desaparecer la espada de Damocles de las cabezas de aquellos que han tenido la desgracia de ser deudores de la toda poderosa banca, pues desgraciadamente nuestros gobernantes y legisladores a día de hoy aún siguen favoreciendo a los poderosos en detrimento de los más vulnerables, sin olvidar los más de 60.000 millones de euros que según parece se regalaron a fondo perdido la banca en eso que llamaron “rescate”.

MSNoferini

Desahucio en Madrid 2

¿Realmente creemos que en el caso de algunas personas mayores con un tremendo apego por el que ha sido toda la vida su hogar la dación en pago y perderlo es la mejor solución?

Zombis tecnológicos

Publicado: enero 9, 2017 en Uncategorized
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Afortunadamente ya dejamos atrás las navidades, sus excesos, quien se los haya podido permitir, y esa aparente obligación de ser más buenos que de costumbre. Dentro de esos excesos habituales de estas fechas está ese desmesurado consumismo destinado a cubrir los deseos de nuestros hijos, a pesar de que a buen seguro la situación económica de muchos de nosotros no es todo lo buena que debería ser, pero aun así seguimos procurando no defraudar las expectativas que los más pequeños de la casa depositan en Reyes, Papa Noel o Tiós. Gastamos no pocas veces unas cantidades excesivas de dinero en agasajar a nuestros hijos comprándoles cosas que no necesitan o que no les aportan nada, malcriándolos y convirtiéndolos en algunos casos en auténticos zombis tecnológicos.

Estas fiestas, una vez más, algunos de los regalos más comprados han sido productos tecnológicos como: teléfonos, tablets, ordenadores, consolas de videojuegos, reproductores musicales, añadiéndose a la lista esos extraños patinetes o plataformas eléctricas de dos ruedas. Está claro que cada cual tiene todo el derecho de regalar y gastar su dinero en lo que le plazca, pero es realmente triste ver a gente muy joven subida sobre esas plataformas mientras van toqueteando sus móviles o reproductores musicales, con auriculares incluidos, totalmente ajenos al mundo que les rodea.

Si ya hace unos cuantos años que no pocos padres podrían estar favoreciendo la desconexión de sus hijos con el mundo comprándoles o permitiéndoles tener ciertos dispositivos a edades excesivamente tempranas, ahora nos encontramos que también se está favoreciendo que dejen de usar sus extremidades inferiores. ¿Qué será lo siguiente, unos brazos biónicos para que dejen de utilizar sus extremidades superiores?

No soy nadie para dar consejos, ni lo pretendo, pero por favor aunque la educación de nuestros hijos no tiene nada de fácil intentemos poner freno a sus excesivas exigencias y ayudémosles a que desarrollen sus sentidos y su capacidad de razonar y dialogar. Decir un no a tiempo puede que no les guste a nuestros hijos, pero a la larga seguramente nos lo agradecerán.

MSNoferini