Archivos para junio, 2014

Esta noticia (y la manipulación que este medio busca con ella al poner nombre y rostro de un menor pasándose por el forro de los cojones la protección a la infancia con el único objetivo de tocar la fibra sensible de la gente) pone de manifiesto el poco respeto que nuestros legisladores tienen hacia las familias de este país. El poco respeto viene dado por modificar el derecho de la mujer a poder interrumpir su embarazo en los plazos y supuestos que ya contemplaba la ley, una ley que al no gustar a los sectores más conservadores de la derecha ultracatólica han decidido cambiar.

Somos una gran mayoría los que consideramos a los afectados por síndrome de down como personas muy aptas, dentro de su minusvalía, y que nos enternecemos cuando vemos fotografías de preciosos niños con esta malformación genética, pero hacerse cargo de un familiar aquejado de esta malformación genética no es fácil, su esperanza de vida es relativamente baja, requiere muchos cuidados y puede representar unos gastos considerables para unas familias que ha día de hoy no tienen garantizadas ningún tipo de ayudas, gracias a las políticas de recortes a las que nos tiene acostumbrados este ejecutivo. Por lo tanto limitar el derecho de las mujeres y las familias a poder abortar en función del tipo de malformación que presente el feto por una selección arbitraria hecha por un grupo de políticos en los que parece haber primado más su ideal religioso me parece mezquino.

MSNoferini

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Estos últimos días el gobierno de este país nos ha querido vender las bondades de su reforma fiscal, pero al margen de la supuesta bajada de impuestos para las rentas más bajas así como a las más altas (bajadas que no compensan las anteriores subidas sufridas bajo el actual gobierno) y el controvertido punto de la obligación de tener que tributar las indemnizaciones para los despidos improcedentes, existe otro punto aun más polémico con el que nuestro gobierno pretende metérnosla doblada una vez más bajo la supuesta bajada del impuesto de sociedades.

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Con la nefasta decisión de Tribunal Supremo de desestimar los siete recursos que buscaban frenar las prospecciones de petroleo en el archipiélago canario se da luz verde a Repsol, que de la mano de nuestro gobierno, con el Ministro de Industria y Energía al frente (canario para mayor inri), siempre avalaron dicho proyecto. Una atrocidad que atenta contra uno de los más maravillosos ecosistemas marinos de este país y que cuenta con el total rechazo de los canarios.

Que la prensa de este país es en demasiadas ocasiones poco objetiva y está sometida al color político del grupo editorial al que pertenezca es algo que la gran mayoría tenemos asumido. En función de la ideología que rige el enfoque editorial de algunos periódicos hay noticias que se omiten, se manipulan o se les da una mayor o menor transcendencia informativa, y eso es lo que ha venido pasando con la detención, juicio y absolución de los 40 jóvenes a los que se les había acusado de pertenecer a SEGI, la supuesta cantera de ETA.

Desde luego es totalmente ilógico que a la siguiente noticia no se le haya dado, por una buena parte de los medios, la importancia que debería tener, y que pone de manifiesto lo anteriormente expuesto: “La Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha absuelto a 40 acusados de pertenecer a la rama juvenil de ETA, SEGI, que se enfrentaban a penas de entre seis y doce años de cárcel por integración en organización terrorista. El tribunal ha considerado que no pertenecían a esta organización sino a la plataforma Gazte Independendistak, que no está vinculada la banda terrorista y a la que no se relaciona con actos de violencia callejera”.  Qué decir de los mismos medios si buscamos en las hemerotecas la información relativa a la detención de estos cuarenta jóvenes y del inicio de su juicio en la Audiencia Nacional. Pues si nos fijamos simplemente en los titulares nos encontraremos con algunos grandes titulares destacados como: “La cantera de ETA en vías de extinción”, “La cantera de ETA al banquillo de la Audiencia”. Lo que deja en clara evidencia la peligrosa subjetividad de algunos medios de información y que para muchos descerebrados no existe la presunción de inocencia (o quizás sí si el detenido y acusado es miembro de la poderosa derecha española).

Pero si toda la sucesión de noticias iniciada con la detención de esos jóvenes y con su reciente absolución deja retratados, por su poca profesionalidad, a una gran mayoría de medios nacionales también pone de manifiesto algo mucho más grave, España parece haberse convertido en un estado policial con unas peligrosas carencias democráticas.

Día tras día hemos sido testigos de cómo parte de la ciudadanía ha venido tomando las calles, para dejar patente su total rechazo a las nefastas políticas que se están haciendo y a la difícil situación en la nos encontramos o para reivindicar su derecho a poder decidir sobre su futuro, estando siempre presentes un amplio dispositivo de fuerzas policiales, unas fuerzas policiales que en más de una ocasión se han empleado con una especial contundencia (por no decir excesiva). Las fuerzas del orden parecen ser más contundentes, la fiscalía del estado es cada vez más inquisitiva y vehemente, y una parte de la judicatura es excesivamente severa. Lo que unido a algunas leyes excesivamente coaccionadoras, por no hablar de algún anteproyecto de ley como el de seguridad ciudadana, le dan a uno la impresión de vivir en tiempos pretéritos donde la democracia brillaba por su ausencia.

 Y mientras los habitantes de este país vivimos en una situación cada día más precaria, un selecto grupo de personas (empresarios y políticos) viven mejor que nunca, respaldados por los cuerpos de seguridad (convertidos en algo así como en su personal guardia pretoriana), las altas instancias judiciales (fiscalia y CGPJ) e incluso por algunos medios de comunicación sobre los que parecen tener un total control, utilizándolos y doblegándolos a conveniencia. Una casta de acomodadas personas a las que les deberíamos reconocer su responsabilidad en la degradación que han sufrido nuestros derechos, nuestra calidad de vida y lo que es más importante “nuestra democracia”.

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A ver si comenzamos a dejar de identificar a los nacionalistas vascos ”abertzales” y a los que defienden su derecho a decidir como a terroristas. Un ejemplo reciente lo tenemos incluso en unas declaraciones de Pablo Iglesias que le han llevado a ser tratado por algunos medios como un terrorista más.

Según parece son varios los medios que se han propuesto desestabilizar a la nueva formación política Podemos haciendo públicos los acuerdos y las cantidades pagadas por el gobierno venezolano a la fundación CEPS (Centro de Estudios Políticos Y Sociales), en cuyo consejo administrativo han figurado tres de los principales dirigentes de Podemos, entre ellos Pablo Iglesias.

Algunos diarios como el Mundo y el País habían adelantado parte de la información, pero ha sido este último el que en el día de hoy desvela el montante total cobrado por CEPS entre los años 2002 y 2012 por parte de algunos de sus clientes. Según el País el gobierno de Venezuela habría llegado a pagar a la fundación CEPS un total de 3,7 millones de euros por diversos trabajos y estudios realizados durante el periodo que va del 2004 al 2012. Proyectos, estudios y cursos muy diversos como podrían ser sobre: “estrategias políticas”, “reforma e implementación de la seguridad social venezolana”, “formación y la capacitación del funcionariado de prisiones”, “mejora de los derechos laborales”, así como un estudio destinado a combatir la corrupción. Pero la fundación CEPS no sólo ha trabajado para el gobierno venezolano, ya que también ha trabajado para otros gobiernos de América latina  e incluso ha trabajado  para la Generalitat Valenciana y el Gobierno español.

Lo que queda claro tras leer el artículo publicado por el País es que si lo que intentaban era desestabilizar a Podemos de poco les va a servir si quienes lean el artículo tienen un mínimo de inteligencia para darse cuenta que: Primero. El dinero pagado por parte del gobierno de Venezuela, al igual que lo pudieron hacer otros gobiernos como el propio gobierno español, fue por proyectos, estudios y cursos reales (no como otros). Segundo. El dínero recibido no fue para la formación Podemos sino para una fundación de la formaban parte alguno de los miembros del partido.  Tercero. Todos estos trabajos se realizaron mucho antes de la creación de la formación Podemos, un partido que sólo cuenta con cuatro meses de vida.

Quienes quieran poner freno a Podemos, por considerarlo un peligroso enemigo dada su apabullante entrada en la escena política, y deseen evitar su crecimiento exponencial entre los más que hartos ciudadanos españoles de los abusos y criminales políticas de los partidos tradicionales difícilmente lo conseguirán. Podemos se ha hecho con un importante hueco en la política española y no veo probable que puedan desestabilizarlo a base de calumniarlo y de lanzarle, a través de los medios aquiescentes con el actual status quo, todo tipo inmundicia, la  inmundicia entre la que algunos llevan tantos años asentados y tan cómodos parecen encontrarse.

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Hace unos años eramos muchos los que veíamos al actual Ministro de Justicia de un manera diferente a otros miembros de su partido. La imagen que daba el señor Gallardón era la de un político responsable y dialogante pero cuán equivocados estábamos, y prueba de ello, al margen de su polémico y antidemocrático proyecto de ley sobre el aborto, lo tenemos en unas cuantas cacicadas de las que hemos sido testigos en los últimos meses, cacicadas que se ponen de manifiesto entre otras cosas en el elevado número de indultos concedidos desde su ministerio. El señor Gallardón parece no tener problema en indultar a todas aquellas personas relacionadas con su partido, sin importarle lo más mínimo la causa de su condena, y mientras otros ciudadanos a los que el sistema judicial no ha sido del todo justo con ellos a cumplir con sus condenas.

Por fin este señor se ha quitado la máscara y ha dejado claro cual es su verdadero rostro.

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Ahora sólo falta ver como actuará papa Gallardón con uno de sus retoños tras darse a la fuga después de haber causado un accidente

Uno ya comienza a estar cansado de ver como una parte de aquellas personas que un buen día deciden hacer de la política su profesión y tienen la suerte de poder llegar a ocupar un cargo electo crean que esto les otorga el derecho de hacer lo que les place. Sería importante que quienes entran en política no olvidaran nunca, y nosotros tampoco, que de ser elegidos por el pueblo para ocupar cargos en las más altas instancias del país no es para convertirse en dirigentes sino en gestores, unos simples gestores temporales de los bienes públicos y de los deseos de la ciudadanía. Y en este importante matiz quizás radique la diferencia entre ser un simple político o entrar a formar parte de ese clasista y deshumanizado grupo que hemos rebautizado como casta política.

La política es un servicio a la ciudadanía al que, tal como están las cosas y dada la dificultad de poder valorar la honradez futura de quienes opten por dedicarse a esta labor, sólo se deberían dedicar quienes estuviesen dispuestos a someterse a unas estrictas normas y que acreditasen una mayor preparación. Partidos e instituciones deberían tener unas reglas y un código deontológico al que deberían someterse todos aquellos que optasen por dedicarse a la hermosa labor de servir al pueblo a través de la política.

Todos sabemos que quien quiera aspirar a ocupar un puesto de trabajo en la administración pública se ha de someter a complejos procesos de selección y que su trabajo va venir regulado por el estatuto de la función pública. ¿Pero qué méritos acreditan una buena parte de los políticos designados por sus partidos para aspirar u ocupar cargos de relevancia? ¿Cuántos políticos hemos conocido que han acabado ocupando importantes cargos, incluso haciéndose con alguna cartera ministerial, cuya única experiencia laboral demostrable es la de haber entrado en las juventudes de determinado partido, desde donde han trepando hasta colocarse en inmerecidos puesto de gran responsabilidad? ¿Y a qué reglas y sistemas de control están sometidos la mayoría de políticos?

Pero ya no es solamente los múltiples interrogantes que se plantean respecto al por qué son elegidos unos y no otros (aunque muchos tenemos una ligera idea de cuales pueden ser las causas) o porque son muchos los que renuncian sin pudor alguno a sus principios para someterse a los del partido u otros poderes. La pregunta realmente importantes es, por qué el sistema les permite a estos señores entre otras cosas: que prometan y no cumplan, que no se sometan a una estrictas reglas en el desarrollo de su trabajo, la total falta de transparencia que demuestran muchos políticos sobre su patrimonio propio y familiar (al llegar al cargo y al abandonarlo), que se permita el aforamiento de un número excesivamente alto de políticos (un número cercano a los 10.000), que no se les obligue a abandonar los cargos que pudieran ocupar en caso de ser imputados por la justicia, que no se someta su trabajo a la finalización de su periodo de servicio público a una estricta auditoría, la pluriactividad retribuida, el gran número de privilegios que tienen durante el tiempo que ocupan el cargo y cuando lo abandonan,  y por último que se les consienta una vez retirados del mundo de la política el poder entrar en alguna de las grandes empresas que financiaron su propio partido, las mismas empresas que en algunos casos pudieron ser beneficiadas en importantes concursos públicos por el partido en el que militaba el político de turno.

Y si el sistema y/o la legislación les consiente a los políticos todo un sinfín de privilegios entonces nos deberíamos preguntar: ¿por qué les consentimos sin apenas quejarnos que unos pocos hagan lo que les plazca una vez llegan al poder? ¿Por qué existe un buen número de ciudadanos que sigue votando a los mismos opacos partidos plagados de corruptos y a lo que podemos corresponsabilizar de nuestra difícil situación en la que vivimos? ¿Y por qué si la democracia es, hipotéticamente, el gobierno del pueblo no se tiene en cuenta por parte de los políticos al frente del gobierno la voluntad del pueblo (tal como ha quedado de manifiesto en el acuerdo entre los que todavía son los partidos mayoritarios en el control de las cámaras a la hora de blindar la sucesión de la corona, sin tener en cuenta esa manifiesta mayoría que desearía poder votar o refrendar la continuidad o no de la institución de la monarquía)?

Muchas preguntas a las que nosotros, la ciudadanía, los votantes, le deberíamos dar respuesta, una contundente respuesta que nos permita encarar el futuro con esperanza dando nuevas soluciones a los viejos problemas. Soluciones que sólo se podrán dar si una amplia mayoría aunamos esfuerzos en una misma dirección, comenzando por intentar devolverle a la palabra democracia su verdadero significado y acabar de una vez por todas con los privilegios de quienes no los merecen.

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