Antidisturbios o antidemócratas

Publicado: mayo 22, 2013 en Uncategorized

Antidisturbios

Os adjunto el relato, que ha caido en mis manos, de un testigo imparcial que pudo presenciar la excesiva mano dura con la que se emplearon una unidad de antidisturbios en Valencia, contra un pequeño grupo de jóvenes estudiantes.

Podéis difundir si queréis:

  • Había salido a poco más de las 14 horas por la puerta de personal de la Dirección Provincial de la TGSS, antigua casa del chavo, situada enfrente del instituto …Luis Vives, en la calle Marqués de Sotelo, donde me encontraba circunstancialmente este jueves. Un grupo de jóvenes estudiantes del Luis Vives que no creo que llegara ni a los cien manifestantes –aunque puedo equivocarme- disolvía en ese momento una manifestación contra la LOMSE y caminaban ya en pequeños grupos por las dos aceras de la calle en dirección al instituto. De pronto, y sin que yo los hubiera visto aparecer, un gran número de antidisturbios haciendo cordón a lo ancho de toda la calle impiden el paso a los estudiantes. Otro cordón aparece a sus espaldas de manera que son atrapados entre dos cordones policiales. Comienzan a llegar furgones. Llego a contar hasta doce aunque creo que fueron más. Los chicos son arrinconados muy cerca de la puerta del personal de la Tesorería, junto a la parada del autobús, desde la que observo incrédulo lo que está pasando. Los policías los intimidan. No hay golpes aunque sí algún empujón. Mucha chulería, mucha prepotencia, muchos malos modos pero no hay violencia (si todo eso no lo es). Pregunto a un agente si los van a identificar, me contesta que no. “¿Qué vais a hacer con ellos, entonces?” “No es asunto suyo, responde” “no esté aquí para curiosear”. Me trata de usted confundiendo este tratamiento con la buena educación. “No curioseo” le digo “tengo derecho como ciudadano a saber qué está pasando”. “Ya se informará a través de los medios de comunicación”. No continúo una discusión que no podría llegar a buen puerto aunque pienso si se estaría refieriendo a Canal 9 o, quizás a Intereconomía. Lo bien cierto es que no están ni uno ni otro. No hay medios. Al menos yo no los veo. La policía desaloja a los que nos hallamos en la parada del bus y corta el acceso a esa acera de la calle en toda parte de la manzana recayente a Marqués de Sotelo.

  • Cruzo la calle buscando un lugar en el que poder vigilar lo que está pasando, no me gusta la actitud de la policía, están excesivamente excitados. Tras un buen rato observando desde la acera de enfrente me acerco a un grupito de chicos y chicas que parecían integrantes del grupo de manifestantes. Les pregunto si les han dejado salir y me responden que no han llegado a estar cercados. Están esperando a que dejen libres a sus compañeros para reunirse con ellos. Me cuentan que la manifestación estaba autorizada pero la han prolongado más allá de la zona permitida y que durante el transcurso había habido alguna carga. “¿Ha llegado a haber palos?” pregunto. “Creo que sí” me ofrecen por respuesta. Llega un furgón. A toda hostia. Frena junto a nosotros y salen 5, 6 , 10 … no sé, unos cuantos antidisturbios. Placan y se llevan a los dos chicos y una chica que hablaban conmigo. A otra chica la arrojan con gran violencia contra los adoquines. Todo está pasando delante de mis narices y a mí me tienen que esquivar para llegar hasta ellos. Los llevan al furgón, los cachean. Móvil, llaves, cartera… nada más, era de suponer.

  • Hay un chico haciendo fotos con buena cámara. Me acerco a él, “¿eres de prensa?”. Me explica que es un freelance, hace fotos que luego trata de vender a los medios. Es joven y ha estado durante toda la protesta con los chavales, tiene amigos en el grupo. La policía se dirige a él, le dice que no puede hacer fotos cuando descubren que no trabaja para ninguna agencia, le amenazan de las consecuencias legales de que alguna foto con el rostro de un policía aparezca en alguna red y proceden a “afiliarlo” (pedirle el DNI y tomarle los datos). Con disimulo me entrega su tarjeta de memoria para salvar las fotos (después, todo hay que decirlo, no se la intentan requisar). Los viandantes pasan extrañados, preguntan, algunos reprochan a la policía, que se muestra con excesiva soberbia, amenazante, nerviosa y desconsiderada. Parecería que hubieran detenido a un comando de ETA. Un chico ajeno a los manifestantes que andaba por allí se queja airadamente de la actuación policial. Lo llevan junto al furgón y también lo “afilian”. La policía echa a los “curiosos” que se paran aunque a mí, sin embargo, nadie me echa ni me “afilia” y permanezco junto al joven fotógrafo, al que devuelvo su tarjeta de memoria cuando lo dejan marchar.

    De la otra acera traen a un chaval detenido. 3 policías lo conducen a un furgón. Lo llevan de mala manera y él grita de dolor. De sus brazos esposados a su espalda tiran hacia arriba, lo que hace inclinar el cuerpo hacia delante. Debe ser muy peligroso, medirá poco más de metro y medio y lo llevan entre 3 tiarrones de metro noventa.

  • Se llevan a una chica detenida en un coche patrulla. El joven fotógrafo la conoce como conocía al chico anterior. Llama a su hermana para darle la noticia porque estima que la chica tardará en poder usar el móvil. La hermana no lo cree, piensa que se trata de una broma. No es una broma, es cierto.
    El chico me cuenta que oposita a policía. “No seas antidisturbios, son todos unos hijos de puta” le digo, como así siento. Creo que hoy se le han quitado las ganas que pudiera tener. “Pero si los chavales no han hecho nada” repite, “he estado con ellos durante toda la manifestación y no han hecho nada”.

  • Busco la noticia en la prensa digital. Encuentro bien poco y ninguna imagen (espero que el fotógrafo pueda vender alguna a algún medio y la veamos mañana). Hay 3 detenidos a los que se les imputa un delito de desórdenes públicos. Se supone que lanzaron objetos e insultaron a la policía durante la marcha. Ya no sé si entre esos 3 está alguno de los que conmigo hablaban antes de ser “placados” por los antidisturbios. Si es así, y es muy probable, solo puedo decir que no me creo los cargos.

  • Que cada cual juzgue. Yo se lo decía a algunos de esos chicos mientras lloraban de rabia e indignación. Y también de miedo. “Es lo que quieren, que tengáis miedo. Que no vayáis a las manifestaciones, que os quedéis en casa o en clase. No os dejéis intimidar, seguid luchando. Con cabeza pero luchad. Por vuestros derechos, por la justicia, por vuestro futuro y el de los hijos de vuestros verdugos”

  • Hoy he visto a la policía convertida en las Fuerzas del Desorden Público.

    9 de mayo de 2013
    Julio Miralles

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