Sexo, mentiras y extorsiones detrás de la renuncia de Benedicto XVI.

Publicado: febrero 28, 2013 en Uncategorized

Las luchas por el poder y el dinero en un informe secreto entregados por tres cardenales al Papa con los resultados de la investigación sobre el llamado Vatileak , que entre otras cosas incluye la hipótesis de un posible lobby gay en el Vaticano. El documento pasará a manos del nuevo Papa que deberá ser lo suficientemente fuerte para actuar al respecto.

“En estos 50 años hemos aprendido y experimentado que el pecado original existe, se manifiesta siempre en los pecados personales que pueden convertirse en estructuras del pecado. Hemos visto que en la tierra del Señor existe la cizaña. Que en las redes de Pedro podemos encontrar malos peces “.

La cizaña. Los malos peces. Las “estructuras del pecado”. Hoy es jueves 11 de octubre, día de Santa María Desolada. Este es el día en que la Iglesia conmemora el Papa Juan XXIII, cincuenta años desde el inicio del Concilio. Benedicto XVI se asoma al balcón y se dirige a “los chicos de la acción católica” reunidos en la plaza y les dice: “hace cincuenta años yo era como vosotros en esta plaza, con los ojos mirando hacia arriba para ver y escuchando las palabras llenas de poesía y bondad del Papa, entonces éramos felices. Llenos de entusiasmo, estábamos seguros de que iba a venir una nueva primavera de la Iglesia “. Una breve pausa. Éramos felices en el pasado. “Hoy en día la alegría es más sobria y humilde. En cincuenta años hemos aprendido que la fragilidad humana también está presente en la Iglesia”. Que hay cizaña y existen los peces malos.

Las palabras Benedicto XVI nadie las comprendió, en aquella tarde de octubre. Los muchachos en la plaza aplaudieron y lloraron en memoria del Papa Juan XXIII. Nadie sabía que dos días antes Benedicto XVI se había de nuevo reunido con el cardenal Julián Herranz, de 83 años, el cardenal español del Opus Dei por él encargado para presidir la comisión de investigación sobre lo que los periódicos llaman Vatileaks. El cuervo, la filtración de noticias, las cartas robadas del apartamento del Papa. Herranz acostumbraba a poner al día al Papa con regularidad. Cada semana, en conversaciones privadas, de abril a diciembre. El Papa observó con creciente preocupación la evolución de la investigación: decenas y decenas de entrevistas con obispos, cardenales y laicos. En Italia y en el extranjero. Decenas y decenas de informes firmados por los entrevistados. Al principio las mismas preguntas para todos, luego entrevistas libres. Controles cruzados. Verificaciones. En ese marco las cosas parecían indicar que estaba surgiendo una red de lobbys que los tres cardenales dividieron por orígenes de las congregaciónes religiosas y por su origen geográfico. Los salesianos, los jesuitas. Los ligures, los lombardos. Por último, aquel día de octubre, el pasaje más escabroso. Una red cruzada unida a la orientación sexual. Por primera vez la palabra homosexualidad fue pronunciada, leida en voz alta de un texto escrito, en el apartamento de Ratzinger. Por primera vez apareció, apareció la palabra extorsionadora. Su Santidad. “Impropriam influentiam”.

17 de diciembre 2012, San Lazzaro. Los tres cardenales entregan en mano al Papa el resultado de su trabajo. Hay dos volúmenes de casi 300 páginas. Dos carpetas rígidas encuadernados en rojo sin la cabecera. Bajo “secreto pontificio”, se mantienen en custodia en la caja fuerte del apartamento del propio Ratzinger. Sólo lo sabe, al margen de Él, quien los escribió. Contiene el mapa exacto de los tumores. Las “divisiones en el cuerpo eclesiástico que desfiguran el rostro de la Iglesia”, dirá el Papa casi dos meses después en la Homilía de Cenizas. Es ese día, con las cartas sobre la mesa, que Benedicto XVl toma la decisión tanto tiempo meditada. Es en esa semana se encuentra con su biógrafo, Peter Seewald, y pocas horas después de haber recibido a los tres cardenales dice: “Yo soy viejo, y ya basta con lo que he hecho”. Casi las mismas palabras, en la entrevista posterior publicada en Focus, que dirá en febrero en el consistorio por los mártires de Otranto: “Ingravescente aetate” (empeoramiento por la edad). ” Yo soy un Papa anciano” , ya había arrojado la toalla muchas veces, en los últimos meses, en conversaciones privadas.

Así que la semana antes de Navidad el Papa toma su decisión. Con estas palabras, dice el cardenal Salvatore De Giorgi, otro de los tres inquisidores que preparan el “relationem” presente en el momento de la renuncia: “Él hizo un gesto de fuerza, no de debilidad. Lo ha hecho por el bien de la Iglesia. Nos ha dado un fuerte mensaje a todo el mundo un ejercicio de autoridad o de poder que podemos considerar como insustituible. la Iglesia está formada por hombres. El Papa ha visto los problemas y los ha afrontado con iniciativa y con una inusual clarividencia”. De hecho Él ha cargado sobre sí la cruz. No ha flaqueado, al contrario. Pero ¿quiénes son “los que se consideran insustituible?”. Resuenana las palabras del Angelus del domingo pasado: necesitamos “desenmascarar las tentaciones del poder que instrumentalizan a Dios para sus propios intereses.”

La “relationem” (el informe) ya está allí. Benedicto XVI lo dejará en manos del próximo Papa, que deberá ser lo suficientemente fuerte y joven, y “santo” – espera – para hacer frente a la enorme tarea que le espera. Se ha diseñado, en esas páginas, una geografía de la “influencia indebida” que un hombre muy cercano a la persona que lo ha escrito describe así: “Todo gira en torno a la no observancia de los mandamientos sexto y séptimo” No cometer actos impuros. No robar. La credibilidad de la Iglesia quedaría destruida por las evidencias de que sus propios miembros violan los dictados de su fe. Estos dos puntos, en particular. Vemos el sexto mandamiento y los actos impuros. El informe es explícito. Algunos prelados sufren “las influencias externas” – diríamos extorsión – de laicos ligados por relaciones “de naturaleza mundana”. Son casi las mismas palabras que había utilizado Monseñor Attilio Nicora, en la carta robada de sus estancias secretas a principios de 2012: la carta se publicó más tarde tapando y omitiendo nombres. Muchos de esos nombres y circunstancias resurgen en el informe. Desde eventos remotos, como el de monseñor Tommaso Stenico suspendido después de una entrevista transmitida por la 7 en la que habló de los encuentros sexuales habidos en el Vaticano. Surge la historia de los cantantes de los que le gustaba rodearse el secretario de Su Santidad, Angelo Balducci, en investigación judicial. Los lugares de los encuentros. Una villa de las afueras de Roma. Una sauna al Quarto Miglio (barrio de Roma). Un salón de belleza en el centro. Las habitaciones en el mismo Vaticano. Una residencia universitaria en la Via di Trasone que se alquila a una entidad privada y relacionada de nuevo con el Secretario de Estado Bertone, usualmente utilizada como residencia en Roma por un arzobispo de Verona . Se hace mención del centro “Priscilla”, que incluso a través de diferntes noticias de prensa parece que nos conducen a Marco Simeon, el joven de San Remo que hoy ocupa un importante cargo en la RAI (Radio Telivisión Italiana) y señalado por el arzobispo Viganó como el anónimo autor de las notas en su contra. Circunstancias negadas por parte de los protagonistas en los periódicos, pero de las que se cuenta con información exhaustivamente detallada.

Los tres cardenales continuaron trabajando después de 17 de diciembre del pasado año . Ellos llegaron hasta los últimos acontecimientos – aquí se puede ir al séptimo mandamiento – escuchando a los hombres de confianza de Tarcisio Bertone, a partir de su brazo derecho, el poderoso monseñor Ettore Balestrero, genovés de la clase del 66. Y así llegaron hasta el jóven René Bruelhart y la dirección de la AIF, la autoridad financiera del Instituto.

El tercero de los cardenales investigadores, Josef Tomko, es la más anciano y por lo tanto el más influyente de la tríada. Ratzinger lo llamó para este servicio a los 88 años. Eslovaco, había estado con Woijtyla a la cabeza de contraespionaje del Vaticano. Él, personalmente, siguió la espinosa cuestión de las contribuciones económicas a la causa polaca, como delegado a las relaciones con Europa del Este. Después de monseñor Luigi Poggi, quien murió en 2010, es el último guardián de lo que hoy se llama la Entidad, el “Pianum Sodalitium” de la memoria antigua, el Servicio Secreto Vaticano, oficialmente desmantelada por Benedicto XV, curiosamente el predecesor de Ratzinger en el nombre.

Pues los símbolos y gestos, en San Pedro, para los que están familiarizados con las liturgias vaticanas cuentan más que las palabras . En el último día de su pontificado, Benedicto XVI recibirá a los tres cardenales redactores de la “Relationem” en una audiencia privada. Poco después, junto a Tomko, verá a los obispos y a los fieles eslovacos en Santa Maria Maggiore. Su última audiencia pública. 27 de febrero, San Procopio el Decapolita, confesor. Después el cónclave.

Información sacada del diario la Repubblica.

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